
Poca gente en este caso es muy poca: menos del 5 % de los que lo necesitan hacen el tratamiento, según informa el Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud, y se estima que la hepatitis C afecta a entre 220.000 y 440.000 argentinos. Se estima, porque -a pesar de ser fácil de diagnosticar con un análisis de sangre sencillo- el 50 % de las personas infectadas desconoce que lo está. Es el primer obstáculo para acceder al tratamiento, con el que contamos en el país, y que puede curar al 98% de los casos.
Y de los diagnosticados, muchos no inician tratamiento. “Como durante muchos años no genera síntomas, no duele, postergan la situación, aunque sabemos los riesgos que implica en el largo plazo”, resaltó Rubén Cantelmi, presidente de la Asociación buena Vida, que acompaña personas con enfermedades hepáticas. Esos riesgos se llaman cirrosis, cáncer de hígado o ambos. Se transmite básicamente por contacto con sangre infectada.
“La situación nos preocupa y estamos trabajando para avanzar hacia la erradicación viral”, explicó Ezequiel Mauro, coordinador del Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud.
Por su parte, Asociación Buena Vida, lanzó una campaña para movilizar pacientes diagnosticados que no están haciendo nada para curarse. Para dar con ellos y ayudarlos en su tránsito por el sistema de salud hacia la cura, lanzaron la línea gratuita 0800 2200288, disponible de lunes a viernes de 10 a 18.







