Valeriano García: el economista que se animó a proyectar el futuro

Impulsó un laboratorio de pensamiento, la Fundación del Tucumán, fue consultor de países y asesoró a Bancos Centrales. El legado de un “Chicago Boy” que dejó profundas huellas

11 Jun 2020 Por Marcelo Aguaysol
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Valeriano García

Valeriano García siempre tuvo una visión de futuro. Incluso después de su fallecimiento. Por eso proyectó un “think tank” o laboratorio de pensamiento que aún perdura: la Fundación del Tucumán. Hasta el último minuto de su vida, disfrutó de su familia, de sus constantes viajes como consultor del Banco Mundial y de sus prolongadas jornadas de reflexión en María Juana (Santa Fe), donde se recluyó a pasar la prolongada cuarentena por la pandemia del coronavirus. Una enfermedad lo persiguió, pero el reconocido economista siempre tuvo un enorme deseo de vivir. Como lo transmitió en una carta postmortem que, pocas horas después de su deceso, recibieron algunos de sus amigos. Carlos Alfredo Rodríguez, el ex rector de la Universidad del CEMA (Ucema), fue uno de ellos. El también doctor en Economía por la Universidad de Chicago se encargó de difundir la triste noticia desde su cuenta de Twitter. “Ayer (por el martes) falleció Valeriano García, ph.D. de Chicago. Compañero de estudios en los 70’s. Excelente economista, gran amigo y querido por todos los que lo conocimos... Lo extrañaremos muchísimo a quien fue una importante parte de nuestras vidas. Mi sentido pésame a su mujer e hijos”, tuiteó.

“No sólo trabajamos juntos, sino que fuimos muy amigos”, lo recuerda Rodríguez que, gracias a ese trabajo conjunto, en una misión por Brasil, hace casi tres décadas, conoció a la que hoy es su esposa. “Valeriano estaba convencido del destino económico que tenía Argentina; le aterraba el populismo porque lo vio en sus distintas misiones alrededor del planeta”, afirma. Y resalta: “si bien escribió varios libros (“El ABC de la Economía” y “Para Entender la Economía Política (y la Política Económica)”, que pudieron rotularlo como teórico, García era eminentemente práctico, casi como un médico de países y con fórmulas que no se escribían en el pizarrón, sino que eran aplicadas por ministros de Economía y presidentes de Bancos Centrales de los países que le pidieron asesoramiento”. “Fue un fanático de la convertibilidad, de dolarizar”, añade.

Su trayectoria

Valeriano García mantuvo siempre su avidez de conocimientos, de información, y agudeza mental en todo momento, como se lo transmitió a sus allegados. Estudió en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y posteriormente obtuvo su Ph.D. en la Universidad de Chicago. Su especialidad estuvo relacionada con temas de política monetaria, tipos de cambio, mercados de capitales y micro-finanzas. Fue profesor e investigador en las universidades de Tucumán, Chile y en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (México). En el Banco Mundial se desempeñó primero como economista principal y posteriormente asumió como Director Ejecutivo representando a Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.

Organizó y presidió la Fundación del Tucumán para contribuir a la difusión de las ideas de la libertad. “Junto con Severo Cáceres Cano (con el apoyo de Luis Manuel Paz, recuerdan los asociados), fue el ideólogo de una fundación que nació en 1985 (con el objetivo de contribuir al desarrollo de Tucumán y de la región, dice en su sitio web). Convocó personalmente a empresarios y forjó una de las escuelas de negocios para formar al capital humano de la región, con el mismo nivel de Buenos Aires o de Estados Unidos”, señala el empresario Oscar Luquin, que presidió la entidad. El legado de Valeriano se mantuvo con el tiempo. “Si bien no tuve el gusto de conocerlo personalmente, su nombre forma parte de la tradición viva de nuestra institución. Muchos consejeros de la institución, y ex directores ejecutivos, lo recuerdan como un hombre de bien, un líder, un referente, y además de eso como una persona sumamente generosa con sus pares, siempre dispuesta a colaborar. Debido a su gran sabiduría era muy consultado por sus pares”, relata Virgilio Raiden, actual presidente de la Fundación del Tucumán.

Valeriano colaboró con otras entidades del pensamiento, como lo recuerda el ex ministro de Economía de la Nación, Domingo Felipe Cavallo. “Él y Severo Cáceres Cano, un dúo de economistas valiosísimo, nos ayudó a reflexionar en la Fundación Mediterránea en temas fiscales, de federalismo y de la relación entre Nación y provincias”, apunta en un contacto telefónico con nuestro diario. “Me apena mucho la partida de un gran economista tucumano que colaboró significativamente, no desde un cargo, sino como consejero, cuando fui ministro nacional”, acota.

Recuerdos de estudiantes

Octogenario como Valeriano García y con el mismo paso por la Universidad de Chicago, Víctor Elías recuerda la época estudiantil de ambos. Como el paso por las aulas de la Escuela de Comercio y las tardes del tercer día previo a un examen en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT en las que repasaban materias mientras saboreaban las facturas de un familiar panadero de Valeriano. “Recuerdo que hizo una tesis doctoral importante sobre la historia monetaria argentina, sobre los agregados monetarios y sus efectos en la actividad económica”, apunta Elías.

En una oportunidad, a propósito de la elección de Jorge Bergoglio como Papa, Elías y García entablaron una dura discusión que terminó con sonrisas. “Le decía que el Pontífice había elegido el segundo nombre de Valeriano -Francisco- y él me contestó al instante: también lleva tu segundo nombre, Jorge”. “Es una pérdida enorme para todos; era bastante crítico, muy impulsor del rol de mercado en la economía; muy apreciado por la comunidad académica, al que le gustaba mucho Tafí del Valle, donde quiso tener una residencia”, indica el profesor emérito de la UNT.

Valeriano García fue un profesor clave en el área de Macroeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT. Con sus férreos contactos internacionales, siempre tuvo la impronta de posicionar a Tucumán en el concierto global. No dudó en traer a la provincia a reconocidos economistas mundiales para fortalecer ese centro de aprendizaje en el mundo de los negocios en el ámbito de la Fundación del Tucumán. Nunca perdió contacto con la provincia, pero quedó pendiente un homenaje de esa fundación que no pudo hacerse por diversos compromisos. Sin embargo, esa Fundación del Tucumán es una de las herencias que le dejó a la provincia para la formación de los nuevos líderes, como fue su idea primigenia.

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