Los futbolistas de la liga hacen lo que pueden para sobrevivir a la pandemia

La pelota está lejos de volver a rodar en las canchas de nuestra provincia; por eso, muchos jugadores cambiaron los botines por el overol y salieron a ganar el partido más complicado

11 Jun 2020 varios autores

La pelota está parada. El fútbol aún no tiene fecha de retorno. Mientras las tribunas están vacías y en los campos de juego retumba el eco de la soledad, miles de jugadores le dan pelea a una pandemia que llegó con todo, dispuesta a arrasar con lo que se le ponga enfrente y que se llevó por delante muchos sueños.

La pausa momentánea de la actividad puso un enorme signo de pregunta sobre qué pasará en las categorías más bajas. “Si los dirigentes no se ponen de acuerdo sobre cómo será la vuelta del fútbol en las categorías más altas, imaginate lo será con las nuestras”, afirmó alguien que caminó bastante las peladas canchas de la Liga Tucumana y los torneos federales. “Al fútbol grande lo mueve la TV, nosotros debemos pelearla con uñas y dientes”, agregó la misma fuente.

Y en ese sentido la luz al final del túnel está lejos de aparecer. Mientras en las categorías más altas muchos dirigentes aprovecharon la pandemia y las decisiones que tomó AFA (como suprimir descensos) para beneficio personal y comenzaron a recortar salarios y contratos (situación que podría volverse mucho más caótica a partir del 1 de julio, cuando el número de familias en la calle crecerá de manera asombrosa), en el ascenso más duro los futbolistas miran con incertidumbre y temor lo que viene. “No hay nada. No sabemos cuándo volveremos a entrenarnos ni mucho menos cuándo se volverá a competir de manera oficial”, es el mensaje común de los futbolistas que llenan de pasión las canchas de nuestra provincia. En ese sentido, casi todos coinciden en que 2020 parece perdido.

El ascenso llora, sufre una situación que golpeó a casi todo el mundo y en múltiples aristas y que dejó al fútbol más chico al borde del nocaut. Junto a él, a miles y miles de familias.

“Los jugadores que ganaron mucha ‘guita’ hoy deberían armar un fondo común para ayudar a los chicos del ascenso. Los jugadores son los que generan, el mundo del fútbol se mueve por nosotros, sino sería una calesita vacía, daría vueltas y nadie la miraría. Muchos se rompieron, quedaron sin un mango y sin embargo siguieron poniendo la cara por los clubes. Hoy es momento que ellos tengan la contención que se merecen y que los clubes les garanticen sus salarios”, dijo hace algunas semanas Diego Maradona, que siempre se mostró cerca de los que más sufren. Pero hasta acá nadie hizo nada.

LG Deportiva continuó indagando la situación de los futbolistas tucumanos que debieron guardar los botines y la pelota para ponerse el overol. Acá la segunda parte del informe; jugadores para los que hoy su “final” es ganarle al día a día; no para sumar tres puntos sino para poder llevar un plato de comida a su mesa.


RÍE A PESAR DE TODO. Giménez mira a la cámara y dice todo “ok”.

Jugador de toda la cancha

Javier Giménez tiene 25 años, es el capitán de Deportivo Llorens y juega de defensor central. Si bien la pelota se detuvo, la vida sigue girando y las obligaciones siguen siendo las mismas: alimentar a sus pequeños hijos Benicio y Pilar. Para que a su familia no le falte nada, desde hace un tiempo, junto a un amigo, Giménez hace viajes llevando ripio a obras. “No es algo constante. Desde hace dos semanas que no tenemos ningún viaje”, se resignó el zaguero intentando poner buena cara. “Esta pandemia me dejó sin el ingreso que tenía del club. Cobro el IFE, pero es sólo una ayuda. Por eso intento hacer lo que aparezca; algún trabajo de albañilería o plomería”, explicó.


NO DEJA DE ENTRENARSE. Cruz sigue firme con sus rutinas.

La salud es lo primero

Todavía no tiene la obligación de mantener a una familia, pero no deja de mirar con preocupación la delicada situación. Patricio Cruz vive con su madre y agradece al cielo que no le falta nada. “Con mi ‘vieja’ estoy bien, no me falta nada. Pero pienso en el resto de los muchachos que viven el día a día y la verdad es muy difícil todo“, dice el delantero que utiliza la mayor parte del tiempo libre para no descuidar su forma física. Mientras espera saber qué será de la vida del fútbol nuestro de cada día, trabaja de forma personal. “La salud es la gran prioridad hoy en día y a eso debemos apuntar. Hay que tomar todos los recaudos para que el virus no nos afecte y esperar a que pase”, sentenció Cruz.


CONTROL VIAL. López le toma la temperatura a un automovilista.

Todo bajo control

Carlos López es sinónimo de gol. El delantero de Almirante Brown, que estuvo hasta hace poco jugando para Talleres de Perico en el Torneo Regional Federal Amateur, no ve las horas de que vuelva el fútbol. Sin embargo, él tiene un trabajo estable, por lo que el parate no lo golpeó tanto. “Foca” trabaja en la Municipalidad de Lules y si bien su tarea consiste en brindarles a los merenderos los insumos necesarios para que puedan funcionar, hoy se desempeña en la tarea de control de tránsito, algo que lleva a cabo en conjunto con la Policía. “Es algo temporal, ya volveré a mi función específica que es tratar de que a los merenderos no les falte nada. Colaboramos con muchos chicos”, comentó.


APRENDIENDO. Aún arregla una máquina de coser, su padre lo supervisa.

No descuida ningún frente

A Gustavo Aún la suspensión del fútbol le pegó fuerte en lo anímico. “Hasta hace dos semanas estaba muy deprimido”, confesó el arquero de Deportivo Marapa, que venía defendiendo los colores de Unión Santiago. “Veía como que la temporada estaba perdida, pero hoy soy un poco más optimista”, apuntó. Aún vive de sus ahorros, mientras se da maña con todos los oficios que supo aprender a lo largo de su vida. “Hago changas de ‘capachero’ o de cualquier cosa que salga. Cerca de casa hay un taller metalúrgico y cuando me necesitan me llaman. Además, mi papá trabaja en Alpargatas, pero como está en el grupo de riesgo no va a la empresa. Por eso decidimos arreglar máquinas de coser, como para rebuscárnosla”, remató.


EN LA OBRA. Centeno descansa durante el alto de una jornada laboral.

Un "todoterreno"

Pablo Fabián Centeno juega de lateral en Estación Experimental. En 2014 se recibió de periodista deportivo y hoy trabaja en la construcción junto con su padre. “La cuarentena nos hizo variar rotundamente nuestro ritmo de vida. En lo personal, estaba acostumbrado a entrenarme todos los días y prepararme para jugar los fines de semana, pero ahora hay otras prioridades”, admitió, un poco feliz porque justo antes de que se desatara la pandemia, pudo arreglar un sueldo mensual con el club. Si bien por ahora no puede ejercer su profesión, no se hace mucho drama. “No me dediqué al periodismo porque los horarios me coincidían y preferí seguir jugando. Igual, mi idea es cubrir otras disciplinas”, reveló.


FUERZAS. Mangarella sólo piensa en volver a jugar de manera oficial.

Un privilegiado

Javier Mangarella vive con sus padres y, gracias a ello, por ahora no necesita salir a ganarse el “mango” diario. El volante, con pasado en Rosario Central y en Atlético, tenía todo acordado para volver a defender la camiseta de Deportivo Aguilares. Pero apareció la covid-19 y todo se vino abajo. “Es duro; no quiero ser pesimista, pero me da la sensación de que este año no volveremos a jugar. Veo muy complicado el panorama”, explicó algo aliviado porque se siente un tocado por la varita mágica. “Veo el panorama de muchos jugadores y me siento un privilegiado -sostuvo-. Además, antes del parate, los directivos de Deportivo me abonaron parte del sueldo y a eso debo agregarle que salí beneficiado con el IFE”.

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