FUNERAL. El pastor West condujo el servicio religioso en memoria de Floyd, realizado en la iglesia Fuente de la Alabanza, en Texas. Reuters

HOUSTON, Estados Unidos.-. La familia del afroestadounidense George Floyd, asesinado hace dos semanas por un policía de Minneapolis, volvió a pedir justicia durante el funeral en la ciudad de Houston, estado de Texas, donde Floyd creció.
Cientos de personas llevaron en procesión banderas estadounidenses, en la ruta a la iglesia Fuente de Alabanza, donde fueron despedidos sus restos.
Su sobrina, Brooke Williams, rogó, durante un breve discurso, que no haya más crímenes de odio. “Ninguno de los (cuatro agentes que se encontraban en el lugar de los hechos cuando Floyd murió) mostró remordimiento viendo cómo el alma de mi tío abandonaba su cuerpo”, dijo. También se dirigió a Derek Chauvin, el policía que lo ahorcó poniéndole la rodilla en el cuello: “rogó y rogó por su vida muchas veces, pero tú apretaste aún más”. También hizo referencia al lema de campaña de Donald Trump: “Alguien dijo: ‘Hagamos que Estados Unidos sea grande de nuevo’, pero ¿acaso fue Estados Unidos grande alguna vez?”.
El alcalde de Houston, Sylvester Turner, que también acudió al funeral, adelantó que prohibirá el uso de estrangulamientos durante detenciones policiales. El ex vicepresidente Joe Biden insistió que Estados Unidos no puede permitirse mirar para otro lado respecto del racismo.
La presión a favor de realizar grandes reformas a la policía se intensificó tras dos semanas de protestas por el crimen de Floyd, mientras que el policía blanco acusado de matarlo se preparaba para su primera comparecencia ante los tribunales.
La ira de los manifestantes está obligando a debatir el cambio del sistema de justicia criminal. El incidente desencadenó dos semanas de protestas, y abrió una crisis política para Trump, que amenazó con sacar a la calle al Ejército para poner fin a saqueos y vandalismo.
“Me alegra que haya recibido la despedida que merecía”, dijo Marcus Williams, un residente negro de Houston de 46 años, afuera de la iglesia. “Quiero que se detengan los asesinatos de la Policía. Quiero que modifiquen el proceso para lograr justicia”.
Chauvin compareció ayer, esposado y con un traje naranja, ante un tribunal de Minneapolis. Otros tres policías están acusados de participar en la muerte de Floyd. (Reuters-DPA)







