La nueva fase entre la pastilla azul o la pastilla roja

Por LA GACETA 09 Junio 2020

A cuentagotas y cada 15 días, los tucumanos emprendemos nuevas etapas de flexibilización de la cuarentena. Esta semana nos reencontraremos seguramente con amigos y familiares pero, de forma inédita, estableceremos ciertos protocolos en esos espacios de calidez e informalidad.

Sin embargo, la informalidad no es cosa ajena para la provincia y la región en materia laboral. Según distintos estudios, la emergencia sanitaria dejó en evidencia la precarización de cuentapropistas cuyo único capital de trabajo es su presencialidad y su tiempo, dos de las variables que más se restringieron en estos 80 días de aislamiento social.

El teletrabajo, figura resaltada en diferentes industrias durante estas semanas, abre un debate urgente sobre quiénes están preparados para un escenario laboral que si bien vuelve a la “normalidad”, tendrá nuevos matices estructurales para el desempeño futuro.

En dicha encrucijada, la provincia y la región no parten precisamente en la “pole position”. Según un estudio del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (Cedlas), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, Tucumán está entre los cinco distritos con menos posibilidades de desempeñar el teletrabajo. El análisis enfatiza las condiciones desiguales con las que se despliega la modalidad de trabajo remoto e indica que una de las variables centrales para pensar este fenómeno es la ubicación territorial. La proporción de trabajadores con posibilidad de trabajo remoto son máximas en la CABA y mínimas en Salta, a partir del grado de informalidad y el tipo de industrias que se desarrollan en cada territorio.

Otro trabajo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) coincide con las desigualdades geográficas para el “futuro laboral” de los habitantes del NOA. Según datos analizados a partir de la Encuesta Permanente de Hogares, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el aglomerado urbano con mayores posibilidades, ya que casi la mitad de los ocupados de ese distrito “puede realizar su trabajo a la esfera digital”. Al final de la tabla aparece Tucumán y Santiago del Estero, donde la posibilidad del teletrabajo se reduce al 25%. La brecha se amplía más aún si se corrigen los datos por el uso de tecnologías de la información y la comunicación: mientras en Capital Federal un 81% de los hogares tiene acceso a internet, en Tucumán este porcentaje apenas supera el 50%.

Como en tantas ocasiones, nuestra historia económica podría resumirse en una de las escenas más paradigmáticas de la cultura popular: Neo, el protagonista de Matrix, ante el debate de elegir la pastilla azul o la pastilla roja. La oferta de Morfeo es elegir la roja y ver la realidad, llena de angustias, contradicciones e imprevisible, o elegir la azul, para seguir abrazado a una simulación de realidad que posterga los fracasos para cuando el sueño haya terminado.

¿La nueva flexibilización qué es entonces? De verdad arrancarán los distintos sectores de la economía provincial o en realidad volveremos a principios de año donde la crisis económica ya había llegado mucho más rápido que el virus. ¿Celebraremos el teletrabajo como marca de época o nos sinceraremos para admitir que estamos en una de las peores regiones para “modernizar” las tareas laborales?

A todo esto queda pendiente la cuestión sanitaria y la metáfora de Matrix parece aún más convincente. ¿Nos quedamos con la pastilla azul y hacemos de cuenta que el virus es una cosa del pasado, nos quedamos con la roja y admitimos que aún lo peor puede venir, o bien, admitimos que somos mucho más humanos que Neo y nos permitimos dudar por un tiempo?

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