Hoy o mañana es 20 de marzo

Los ciudadanos han logrado sobrevivir a los mensajes más contradictorios y ahora enfrentan la necesidad de salir a una normalidad absolutamente anormal. El tiempo no se ha detenido, la política y la economía lo confirman.

07 Jun 2020 Por Federico Diego van Mameren
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Estos últimos días han empezado a tener esa normalidad bastante anormal que había desaparecido porque nos estábamos habituando a vivir como normal la anormalidad.

Hemos estado -¿seguimos estando?- viviendo en un trabalenguas muy difícil de repetir, pero mucho más complicado de comprender. Y eso que los argentinos estamos acostumbrados a que en un lapso muy corto una misma idea política se bambolee de un extremo al otro.

Hay un video bastante precario que esta semana anduvo dando vueltas de celular en celular que muestra cómo los ciudadanos se han convertido en verdaderos héroes de la resistencia a no volverse locos. Confirma que han podido sobrevivir a la artillería de mensajes contradictorios. Prácticamente esquizofrénicos.

• “La covid-19 es como una gripe, pero más grave. La pasás sin síntomas, pero no debés temer. Quedate tranquilo aunque haya miles de muertos”.

• “Nadie puede salir de la casa, pero los que trabajan sí pueden salir. Para comprar algo no importa cruzarse con varios en el súper, pero no se puede salir a practicar deportes al aire libre”.

• “No se puede salir a caminar o a tomar un poco de sol, pero sí se puede salir con el perro para sacarlo a pasear”.

• “Los médicos sí pueden salir para curarnos y cuidarnos, pero que se vayan del edificio porque son despreciables y van a contagiarnos”.

• “Puedes dormir con tu pareja, pero no puedes entrar a un supermercado junto con ella, ni mucho menos caminar por la calle de la mano”.

• “No puedes salir porque te multan o te llevan preso, pero sí puedes salir si tienes permiso”.

• “Las mascarillas no sirven, pero sí sirven si estás contagiado. Pero no sabés si estás contagiado porque podés no tener síntomas, por lo tanto no las uses; pero sí usalas porque son obligatorias”.

• “Los especialistas dicen que no saben nada del virus, pero te dicen cómo se contagia y qué tenés que hacer. Sin embargo, hay que quedarse tranquilo porque ya sale la vacuna; pero como el virus muta no se sabe si va a servir”.

• “Hay que parar el contagio, pero no importa porque el 70% nos contagiaremos finalmente”.

• “No hay que dejar que crezca la curva, pero igual el virus estaba hace meses y la mayoría ya lo hemos pasado; y los que lo hemos pasado ya somos inmunes, pero hay casos que vuelven a darse porque el virus muta y por lo tanto no somos inmunes”.

• “A los abuelos hay que cuidarlos, pero como los hospitales estarán saturados, mejor que se mueran en sus casas”.

• “No te acerques a tus familiares mayores y adultos. Pero en el edificio ve a hacerle las compras a los adultos mayores aunque no los conozcas porque ellos no pueden salir al síper y no los pueden visitar sus parientes”.

• “La gente vive al día, por lo tanto tiene que salir a trabajar, pero mejor que no salga. Hay que trabajar, pero no importa porque el Gobierno les dará comida y la mitad del sueldo”.

• “No hay posibilidades de abastecer en todo si la gente no trabaja, pero no te preocupes que el suministro está garantizado”.

• “No vayas al hospital para evitar que colapsen, pero si tienes síntomas ve al hospital. Pero si sientes síntomas mejor quédate en casa, pero avisa, porque ya te llamarán para ver si tienes que ir al hospital porque si no vas te puedes morir”.

Más normalidad

Si hemos sobrevivido a estos mensajes durante tanto tiempo, ¿cómo no vamos a poder afrontar esta nueva etapa de pandemia en la que, siendo unos irresponsables, descuidados e irrespetuosos de las normas, tenemos que volver a la normalidad con la anormalidad de no acercarnos y de ponernos barbijos y bañarnos con alcohol, agua y jabón a cada rato?

En esta cuarentena ochentena se está dando una lógica ilógica como consecuencia de esta nueva articulación desarticulada. Por eso a medida que avanza el tiempo atrasan los relojes. Mañana o cualquier día futuro posiblemente sea 20 de marzo y todo vuelva a la normalidad. ¿O será la anormalidad que nos había normalizado? Si fuera aquella fecha, Osvaldo Jaldo sería más amigo que ex amigo de Juan Manzur. El intendente Germán Alfaro sería más crítico que acrítico del gobernador. Por entonces, Ricardo Bussi era un potencial enfermo de coronavirus y ahora dice que es una víctima de un estudio que decía positivo pero era negativo. Al legislador de Fuerza Republicana se lo contaba como socio del oficialismo ante una posible reforma constitucional y ahora es un ex compañero de cruzada que le va a iniciar juicio político a la ministra de Salud, Rossana Chahla.

Más anormalidad

La ochentena fue impuesta para cuidar la salud de los ciudadanos, pero muchos -especialmente los mayores- no podían ir al médico, ya sea porque el galeno no podía salir de su casa o porque el mismo paciente no tenía permiso para circular y debía salir de su casa para que lo atiendan.

Hoy 20 de marzo cuando los médicos empiezan a trabajar normalmente con la anormalidad encuentran en sus consultorios enfermedades que no tenían sus pacientes ayer 19 de marzo... y comprenden que la ochentena ha hecho mella en la salud y entienden que ha pasado el tiempo y que ya es 7 de junio.

La cuarentena de la salud es la ochentena de la enfermedad. Por citar un simple ejemplo, un cardiólogo con consultorio en Yerba Buena en los primeros días tuvo que ir a su lugar de trabajo pese a que no debía a hacer recetas de papel porque había que hacerlas virtuales, pero algunas obras sociales no las recibían. Cuando empezó a reencontrarse con sus pacientes los encontró más gordos, con un promedio de hasta tres kilos de más. Esto, sumado al sedentarismo. La salud con que los dejó se deterioró respecto a cómo estaban antes sus pacientes. Pero lo más grave se manifestó en el estrés por la situación económica. Reconoció que más de uno, con lágrimas en los ojos, les dijo que no sabía cómo seguir.

Un homeópata de la Capital también constató que el tiempo no se detuvo. Que en la era AC (Antes del Coronavirus) sus pacientes tenían una salud que desmejoró en la era DC (Después del Coronavirus). La cuarentena agrandó el abdomen de los más grandes y muchos chicos llegaron deprimidos a verlo. Los jóvenes mostraban cuadros de falta de sueño, angustia y obsesiones. Muchos sentían miedo por el futuro incierto. El galeno destacó su preocupación por cómo afectó a los chicos la imposibilidad de contactarse con sus amigos.

Flexibilidad política

La trascendencia internacional que tuvo la violenta muerte de Luis Espinoza no puede menos que dejar manchas en la reputación argentina. No es descabellado pensar que desde la Casa Rosada tengan lista alguna reprimenda tanto para el amigo del Presidente, Juan Manzur, como para el chaqueño Jorge Capitanich.

La muerte en manos de los hombres de seguridad es un escándalo que debería avergonzar a todo el país.

Y mientras el escándalo generado por el crimen del jornalero de Villa Chicligasta saca a la superficie un complejo entramado de sospechas de corrupción e impunidad en la institución policial, el escenario político provincial recoge aún los ecos generados por la visita del Presidente durante la semana anterior.

La dirigencia política del oficialismo elige enredarse en esa madeja y tratar de olvidar el luctuoso episodio.

La visita y pernocte del Alberto Fernández no sólo profundizaron el distanciamiento entre el gobernador y su vice, hasta aquí el principal aspirante a sucederlo, sino que generaron un imprevisto clima de internismo por la sucesión dentro del oficialismo, entre los interesados en candidatearse como favoritos del gobernador para destronar al tranqueño.

En tanto, comenzaron a percibirse nerviosos movimientos en el espacio político que hasta aquí se referenciaba en el vicegobernador. Un experimentado protagonista de la política provincial adjudicó el verdadero sentido del arroz con pollo organizado por el intendente de la Banda del Rio Salí a la necesidad de pararse como punto de intersección y negociación en el conflicto abierto entre las dos máximas figuras de la provincia, antes que ser individualizado como parte de la estrategia hacia la gobernación de Osvaldo Jaldo.

Ese podría llegar a ser el caso de muchos intendentes y delegados comunales próximos a Jaldo, que de repente empiezan a preocuparse por la viabilidad de obras de distinto tipo con las cuales capear el temporal de la crisis.

En el caso de La Banda del Rio Salí, una millonaria obra de cloacas, que coronaría la gestión de Darío Monteros, dependerá en buena medida del humor del gobernador Manzur. ¿Será tan fuerte el apoyo al proyecto político de Jaldo como para poner en riesgo esas obras?

Hasta aquí la política comarcana ha enseñado que las fidelidades, como las cuarentenas, no son eternas y se flexibilizan a medida que el dinero escasea.

Normalidad nacional

En el Gobierno nacional conviven posiciones contradictorias. Están a la vista las dificultades para encontrar acuerdos en las negociaciones con propios, aliados y opositores.

El heterogéneo arco de posiciones políticas en el Frente de Todos se irá poniendo en evidencia a medida que se acerque la fecha de la renovación legislativa. Alberto nunca descarta la reeleción en 2023 y ese horizonte se avizora cuando ha venido puliendo sus contactos y diálogo con empresarios y dirigentes políticos incluso de la oposición.

La Cámpora es el núcleo a partir del cual Kirchner hijo acumula poder y concentra espacios en el gobierno, en el que coloca a sus operadores de confianza. El PAMI y el Anses, dos instrumentos de gestión política y social y alto impacto están en sus manos, pero también el manejo de áreas claves de empresas del estado y con manejo de fuertes recursos.

Enfrente, la crisis opositora. Mientras los intendentes PRO de provincia de Buenos Aires plantean levantar la cuarentena, Rodríguez Larreta dice “no me engancho en discusiones políticas en este momento en que hay que buscar la unidad de todos los argentinos”. Y su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, remarcó que “en la Ciudad jugamos en equipo con el presidente Alberto Fernández y el gobernador bonaerense Axel Kicillof”.

Sabe de lo que habla: el intendente de Olavarría lanzó una campaña incluyendo una encuesta contra la cuarentena y le explotaron casos en su distrito. Y encima el resultado de la encuesta le resultó adverso.

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