Las nueve décadas del férreo Clint Eastwood

31 Mayo 2020

En un Hollywood paralizado, con pocas estrellas de viejas épocas de esplendor en vigencia, la figura de Clint Eastwood toma relevancia.

Hoy cumple 90 años. Su nombre real es Clinton Eastwood Jr. Admirado por su labor artística como actor y director, y cuestionado por su pensamiento conservador como miembro del Partido Republicano y defensor del uso de las armas -suele colarse en los filmes que escribe y dirige-, goza de la indulgencia incluso de sectores opuestos a sus posturas políticas. Todo es fruto de un innegable carisma, de un rostro férreo y de la importancia de su obra, premiada con varios Oscar.

Su carrera se hizo entre disparos, ya desde cuando comenzó en la televisión, en 1955. La fama le llegó a través de los “spaghetti western” que emulaban a las grandes producciones de Estados Unidos desde la lente del italiano Sergio Leone, con exteriores filmados en España (mayormente en Andalucía) e interiores en Roma. “Por un puñado de dólares” (estrenada en 1964), “Por unos dólares más” (de 1965) y la consagratoria “Lo bueno, lo malo y lo feo” (1967) completaron una trilogía que le dio el espaldarazo popular que necesitaba. Compartió elenco con Gian Maria Volontè, Klaus Kinski y Eli Wallach, rostros que se resaltaban en los primeros planos que caracterizó este subgénero, junto con la truculencia del guión y la banda sonora impecable de Ennio Morricone.

Tras dejar el desierto ibérico, su paso siguiente fueron las calles de Estados Unidos. Compuso al detective Harry el Sucio en varias películas, donde los tiros estaban a la orden del día y no se cumplían protocolos de derechos humanos. La primera de la saga fue en 1971, con Don Siegel en la dirección, con quien ya había trabajado antes en filmes cuyos títulos poco dejaban para la imaginación: “Mi nombre es violencia” y “Los buitres tienen hambre”. Ese año comenzó su carrera tras las cámaras, con “Obsesión mortal” y en una década dirigió seis filmes más, todos protagonizados por él y de escasa repercusión en la crítica: era más de lo mismo.

Entonces llegó “Los imperdonables”, que dirigió y protagonizó. La historia sirvió para desmontar el machismo, la amoralidad y el falso individualismo del western y sus mitos, y encima lo gratificó con cuatro Oscar: película, director, actor secundario (Gene Hackman) y montaje. El reconocimiento buscado comenzó a llegar y se consolidó con la romántica “Los puentes de Madison” (1995).

El Oscar volvió a reconocerlo por “Million Dollar Baby” (de 2004, con premios a película, dirección, actriz para Hilary Swank y actor de reparto para Morgan Freeman). Por “Río místico” se llevaron estatuillas Sean Penn y Tim Robbins, pero no la dirección.

Su lista de éxitos abarca “Cartas desde Iwo Jima”, “El sustituto”, “Invictus”, “J. Edgar” y “Sully: hazaña en el Hudson”, entre muchas otras, sin integrar el elenco, mientras que volvió a los protagónicos en “Gran Torino” y “La mula”.

Su presencia varonil y su 1,93 metro de altura lo hacen irresistible: tiene dos hijos y seis hijas de seis relaciones distintas, aunque estuvo sólo dos veces casado. El galán es inoxidable y no se retira.

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