"Seberg": retrato de una diva perseguida por el FBI

EXTRAORDINARIA. Kristen Stewart concreta el mejor trabajo de su carrera en la piel de la enorme Jean Seberg. EXTRAORDINARIA. Kristen Stewart concreta el mejor trabajo de su carrera en la piel de la enorme Jean Seberg.

Muy buena

Película / por Amazon Prime

Jean Seberg es una de esas actrices que tuvieron una vida corta e intensa, “de película” podría decirse. Sin embargo, el retrato de Benedict Andrews, director de “Seberg” (producida por Amazon y estrenada por streaming en Argentina en plena pandemia) apenas le hace justicia. Su figura cautivante, comprometida con los derechos humanos, estrella de films que marcaron la historia del cine, queda en segundo plano. En cambio, Andrews nos ofrece la “no biografía” de una mujer perseguida y vigilada hasta el colapso. Y aunque no llega a capturar al ícono de la Nouvelle Vague, la película tampoco la ensombrece.

El film se centra en un período corto y concreto en la vida de Seberg, cuando mantuvo relaciones sentimentales con Hakim Jamal (Anthony Mackie), se solidarizó con la causa de las Panteras Negras y empezó a ser investigada y difamada por el FBI. Todo ello en una etapa crucial para el cine estadounidense, el nacimiento del llamado Nuevo Hollywood (del cual sólo podemos echar un vistazo). No vemos casi nada de la vida anterior de Seberg, de cómo esta joven oriunda de Iowa se impuso en un casting frente a 18.000 mujeres para el papel de Juana de Arco. O de cómo con 21 años protagonizó “Al final de la escapada”, de Jean-Luc Godard. O de su muerte en circunstancias dudosas, en un accidente que queda como un pequeño texto al final en la pantalla. En cambio, el guión de Anna Waterhouse y Joe Shrapnel dedica demasiado tiempo observando la vida del agente ficticio del FBI Jack Solomon (Jack O’Connell), que tiene el trabajo de espiarla.

“Seberg” arranca mostrando la escena de Juana de Arco en la hoguera. Durante el rodaje de 1957 el fuego se descontroló y le provocó quemaduras a la actriz en el vientre y en una mano. La imagen del fuego pretende ser una metáfora de los que será el film: mostrarnos cómo la difamación y la persecución la llevaron a la locura.

Kristen Stewart encarna a Jean Seberg y su trabajo es un pedido simbólico al público: que olviden su pasado con los vampiros de Crepúsculo y la tomen en serio. Y lo consigue. Los ojos vidriosos, el pelo corto y rubio, el cuerpo frágil, todo la identifica con la diva de los años 60. Esa excelente interpretación de una mujer que va quebrándose poco a poco es lo mejor de la película. Si la trama se hubiera concentrado sólo en ella sería más potente. En cambio, insiste en preocuparse por el investigador del FBI “bueno” y sin carisma que rechaza el inescrupuloso programa de contrainteligencia del FBI y debe lidiar con un compañero violento y machista (Vince Vaughn). Hasta las Panteras Negras, el polémico movimiento por los derechos de las comunidades negras de los Estados Unidos, queda desperdiciado. Sólo alcanzamos a ver brevemente a un grupo pacífico, que busca la revolución a través de la educación.

Así y todo vale la pena ver “Seberg”. Ya sea por los destellos de magia del cine de los 60, por la puesta en escena impecable o por los quiebres emocionales de Stewart. Quizás Andrews haya pecado de corrección política, un poco temeroso de saberse blanco y varón norteamericano. O quizás de conservadurismo en la necesidad de “salvar” la imagen del FBI. Difícil juzgarlo tan pronto, en su segunda película.

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