Internet se ha vuelto un servicio esencial

21 May 2020 Por LA GACETA

Como la luz o el agua potable, la conexión a internet también se ha vuelto un servicio esencial en los tiempos que corren. Durante la primera parte del aislamiento social, preventivo y obligatorio la virtualidad fue el único medio de comunicación y aún lo sigue siendo para miles de niños y jóvenes de nuestro país. Por ahora el único contacto que tienen los chicos con la escuela es a través de internet. Sin embargo, no todos tienen acceso a la red. En los sectores más vulnerables las familias suelen reservar un poco de crédito en sus celulares para las comunicaciones más urgentes. Pero de ninguna manera tenían previsto, ni tienen posibilidades, de sostener la actividad escolar de manera remota. Mucho menos, si se tiene en cuenta que la mayoría de esos hogares dispone de un solo celular para toda la familia, con varios hermanos en edad escolar.

En su edición del 19/05 LA GACETA publicó la movida solidaria de los docentes de la Escuela Media de Mancopa y su anexo en Romera Pozo, para llevar conectividad a sus alumnos. Les llamó la atención que unos 30 chicos no se conectaban al grupo de WhatsApp o lo hacían con interrupciones de varios días. Las docentes se comunicaron con los padres y constataron que no tenían recursos económicos para cargar sus celulares. Fue entonces cuando idearon lo que llamaron “beca virtual”. Consiste en ayudar a un grupo de estudiantes seleccionados con una carga mensual de un park de 5 G de internet en el celular de cada uno. Cada pack se paga con un aporte ecónomico de los propios docentes. De esa manera garantizan que los chicos continúen sus estudios.

Ahora bien, si garantizar el acceso a la educación es un derecho amparado por la Constitución Nacional para todo niño, niña y adolescente, y la única vía de acceso hoy a la educación es internet, ¿por qué el Estado no prevé los medios para su cumplimiento?

El 16/05, en LA GACETA, el gremio de los docentes ATEP denunció que tampoco los docentes tienen garantizada la conectividad. Ese mismo día se publicó la historia de un docente de El Cevilar, que enseñaba cuatro materias desde la minúscula pantalla de su celular, porque su netbook, la que el gobierno le dio hace varios años, estaba bloqueada. Contaba que pagaba más de $ 4.000 en datos para poder enseñar a sus alumnos.

El ministro de Educación de Tucumán no desconoce esta realidad. En una entrevista en LA GACETA del 02/05 Juan Pablo Lichtmajer dijo que la conectividad es una solución pero también un problema en todo el mundo, desde Canadá hasta Zambia. Señaló que todos los gobiernos están preocupados por cómo acercar cuadernillos en papel a zonas rurales o vulnerables donde los chicos no pueden conectarse a internet. Recordó que Tucumán también envió cuadernillos y aulas virtuales a las zonas donde hay necesidad. Pero ningún paliativo parece resolver el problema en un 100%.

El propio Lichtmajer admitió que “el acceso a internet tendría que ser un derecho” y debe formar parte de la agenda global. Pero ve que “los países no pueden solos”. “Se necesita un gesto de las grandes empresas de telecomunicación y de tecnología”, propuso. “Sería una enorme oportunidad (para ellas) ayudar al Estado a llegar a cada casa con acceso a internet”. Es una idea interesante, aunque hasta ahora el único avance es el congelamiento de los planes prepagos de celulares. El tema sigue pendiente.

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