Como si le entregaran, otra vez, el bastón de mando

21 May 2020 Por Juan Manuel Asis
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Juan Manzur, durante su segunda asunción como gobernador de la provincia. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

Hay política detrás del coronavirus, acciones aisladas a causa de la cuarentena pero de potente significado. En ese marco, hoy una sola persona en Tucumán tendrá motivos para sonreír: Manzur. Alberto Fernández trae inversiones millonarias para la provincia, pero su sola presencia implica un explícito respaldo político al mandatario. ¿Le hacía falta ese aval? En el plano nacional el gobernador fue desdibujándose como la figura que se había ganado espacio a fuerza de ser el que arrastró a muchos de sus pares a acompañar la fórmula Fernández-Fernández, poniéndose él a la cabeza de los leales al Fernández del primer término. Alberto le paga bien a su lealtad con su visita de hoy, porque lo pone nuevamente en los planos centrales del oficialismo al salir al interior del país por primera vez desde que se inició la cuarentena eligiendo a Tucumán como un destino. Lo fortalece puertas afuera al bendecirlo como su escudero fiel, pero además le da aire en el ámbito local, porque la visita también trasunta indirectamente un mensaje puertas adentro del peronismo tucumano. Eso más allá de que la intención del Presidente no sea la de inmiscuirse justamente en la interna local del oficialismo, hoy en el freezer por la pandemia. Los compañeros saben decodificar esas señales involuntarias. Por eso Manzur sonreirá pleno, porque se jugó al invitar al Presidente al hospital del Este, cuando en el Ejecutivo aspiraban a que venga a lo sumo el jefe de Gabinete o Wado de Pedro. Alberto aceptó el convite, un gesto como para que el gobernador se envalentone en muchos sentidos y pueda sentir que retorna la liga mayor y que en la provincia porta la cucarda de único referente del albertismo. Habrá muchos testigos de los efectos políticos colaterales de la visita presidencial, entre ellos Jaldo y los intendentes, y entre estos Germán Alfaro. Será como si Manzur volviera a recibir de manos de Alberto el bastón de mando, tal como sucediera el 29 de octubre.

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