NUEVA ESCENOGRAFÍA. Tribunas vacías y sillas que respetan el distanciamiento para los suplentes se vieron en Alemania.
Volvió el fútbol. ¿Volvió el fútbol? Alemania dio el primer paso con la reanudación de la Bundesliga y hubo sensaciones extrañas. Tribunas vacías; estadios silenciosos; festejos individuales y hasta una escalera de avión. La utilizaron para ayudar a los suplentes a bajar del sector de platea porque tenían que cumplir el distanciamiento y no se podía usar el banquillo tradicional. Todo se desarrolló bajo un estricto protocolo que, aunque no fue cumplido por algunos, se quedará durante un tiempo largo y será replicado en todo el mundo cuando las competencias tengan luz verde para retomar la actividad.
Las espera fue larga. Sólo así se entiende la atención que despertó un torneo que tiempos normales no integra el podio de los más atractivos. Los partidos fueron retransmitidos en 211 países del mundo, inédito para la competencia. Sólo así se entiende el apuro por volver a jugar. Los clubes alemanes se transformaron en una alternativa válida para satisfacer las necesidades de los fanáticos. Ver el cartelito con la palabra “vivo” en el ángulo de la pantalla invitaba a sentarse frente al televisor y observar ese espectáculo que volvió con otras escenografías y nuevas costumbres. ¿Es fútbol? Sí. Es fútbol.
“Todos comenzamos a jugar sin público en los juveniles. Aprendimos a amar el juego no sólo por el ambiente en los estadios. Tenemos que acostumbrarnos a las tribunas vacías. Sabemos que será así durante varios meses”, explicó el alemán Jürgen Klopp, técnico de Liverpool, al intentar explicar que esto no es el fin del mundo.
Los alemanes tenían un promedio de asistencia de 43.300 espectadores por partido, la más alta de Europa. Además, Borussia Dortmund siempre jugaba con su estadio colmado por más de 80.000 personas. Esta vez, los hinchas brillaron por su ausencia y como para ponerle un poco de color a la escenografía, Borussia Mönchengladbachlles propuso a sus simpatizantes aparecer en las tribunas del Borussia Park, aunque ajustándose al protocolo sanitario de la liga: colocarán siluetas de cartón con sus imágenes.
Transformaciones
El fútbol comenzó su transformación, como sucedió a lo largo de la historia. Modificaciones que se fueron estableciendo por la aparición de nuevas costumbres; de la tecnología; de hábitos generacionales o por cuestiones de seguridad. La diferencia entre lo que se desarrolló en las últimas décadas con lo que sucede ahora es que esas alteraciones fueron lentas, casi imperceptibles. Ahora llegaron todas juntas. Algunas eran impensadas hasta hace poco. El virus se llevó parte de su ADN, pero no podrá hacerlo desaparecer.
Hubo una época donde la televisión no transmitía partidos. Los hinchas iban a la cancha o escuchar el relato por radio. Hoy la TV es vital por el dinero que aporta. Según los alemanes, muchos clubes iban a quebrar si no volvía la competencia en estas condiciones.
Las concentraciones no existieron siempre. Los futbolistas llegaban a los estadios de manera individual con su bolsito bajo el brazos. Hasta que a un entrenador se le ocurrió consolidar la relación de los planteles y consideró que lo mejor era estar unidos el día previo. Antes, los pocos periodistas esperaban en la puerta de acceso de los vestuarios la autorización del técnico para que el portero habilitara el acceso. Las notas se hacían en el interior de ese lugar que luego se volvió en una especie de recinto sagrado, al que no accedía cualquiera. Las zonas mixtas, donde los jugadores pueden elegir si hablan antes y después de los encuentros, y las salas de prensa, que entre otras utilidades se usan para las conferencias de los protagonistas, fueron incorporadas en los últimos años. Ahora, por el coronavirus, todo eso desapareció.
En otros tiempos, los partidos se desarrollaban sin cambios. Luego se autorizaron dos y hasta se permitieron tres. Por la pandemia, la FIFA decidió que se puedan hacer cinco variantes por partidos. “Es innecesario. Los aprovecharán los pícaros para hacer tiempo cuando sus equipos vayan ganando”, señalan los opositores. El tiempo dirá si llegaron para quedarse o es una decisión transitoria.
Las partidas de truco se cambiaron por los juegos de playstation. Las tradicionales rondas de mate se convirtieron en costumbres individuales con cada jugador portando su termo y el equipo completo, como un anticipo de lo que sucede por estos días, donde compartir la bombilla está prohibido. Las charlas técnicas mutaron en sesiones de videos. El pizarrón fue cambiado por un televisor y un reproductor. Las transformaciones son múltiples y aunque al comienzo cuesta asimilarlas, al final son aceptadas.
“El fútbol es fútbol. A pesar de todo, tratás de buscar la diversión y eso tuvimos”, indicó Julian Brandt, una de las figuras de Borussia Dortmund que goleó en el clásico Schalke en la reanudación de la Bundesliga. El virus se llevó muchas costumbres que serán difíciles de olvidar. Pero trajo novedades que llegaron para quedarse en un deporte que, pese a todo, sigue siendo el más popular del mundo. Sí, que nadie lo dude: esto es fútbol. Como lo fue antes. Como lo será siempre.








