Una de romanos

La última novela de Aira va hasta la Roma Antigua para esbozar una crítica a los géneros literarios.

17 May 2020
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INCLASIFICABLE. Capa sobre capa de metatexto, se podría arriesgar que la obra de César Aira es biografía apócrifa, novela de época, tratado sobre la guerra, homenaje al teatro, burla generalizada a cualquiera de esas líneas narrativas.

NOVELA

FULGENTIUS

CESAR AIRA

(Random House - Buenos Aires)

Fabius Exelsus Fulgentius tiene 67 años y vislumbra cercano el ocaso de su extensa e insigne trayectoria bélica. Experimentado General de la fiera tropa romana, pieza insustituible del afán expansionista y el orden del Imperio, la conquista de tierras ignotas es una imagen que late en sus pupilas; conduce “una ciudad en movimiento”: seis mil lo acompañan, a seis mil manda y ordena en ese largo camino hacia Panonia. Su plan es la pacificación, aunque para ello deba correr sangre.

A la par, ese hombre arrogante, enmarañado, caprichoso y al mismo tiempo algo ingenuo, abriga una pretensión oculta: poner en escena, en las ciudades que atraviese durante su campaña, la pieza teatral que escribiera en los albores de su juventud; aunque esas representaciones, irremediablemente, y él lo sabe, traicionen la idea original contenida en el texto.

En lo que podría entrañar un guiño a la transición de la Grecia Antigua al Imperio Romano, la tragedia, para Fulgentius, es otra forma de la comedia: no le disgusta “mostrar las ridiculeces del género, acentuando hasta el absurdo las reglas y haciendo de la seriedad o lo trágico” una broma más. La rareza demente de la obra la vuelve un pastiche que subvierte jocosamente los mecanismos teatrales, producto de, a la manera del Quijote, una “intoxicación de lecturas”. Tragedia autobiográfica, así la llama Fulgentius: “mi tragedia es autobiográfica por ser única, y es única por ser autobiográfica. Dispongo de una sola vida, y el género que inventé se agota en ella”.

En medio de ello, camina junto a Lactarius, su asistente y hombre de confianza, reposar en su tienda de campaña, se debate en devaneos filosóficos, escribe cartas a su ahora lejana esposa, crea estrategias de guerra y ve los tediosos e interminables ensayos de actores provincianos.

¿Qué es Fulgentius, de César Aira? Capa sobre capa de metatexto mediante, ya que el protagonista, su único drama, el personaje de ese drama y la novela misma comparten el nombre, se podría arriesgar: biografía apócrifa, novela de época, tratado sobre la guerra, homenaje al teatro, burla generalizada a cualquiera de esas líneas narrativas. A sabiendas del aire provocativo y sarcástico que suele latir en las novelas de Aira, no llamaría la atención que así fuera. Es que si bien uno puede perderse en los más de cien libros publicados por el autor, por qué no perderse en las continuas aventuras a caballo de un general romano obsesionado con su única obra, como aquel Escritor fracasado de Arlt.

© LA GACETA

Hernán Carbonel

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