La muerte de Sergio Denis: romántico, bailable y tribunero

16 May 2020
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“Te llamo para despedirme, pues hoy me alejo de tu vida”. Así comienza la primera canción que Sergio Denis grabó cuando tenía menos de 20 años y se llamaba Héctor Omar Hoffman.

Medio siglo después la vida, irónica como siempre, quiso que el ídolo del cabello blanco no se imaginara que se estaba despidiendo del público: había empezado a interpretar ese mismo tema en el Teatro Mercedes Sosa, cuando desde la platea subió al escenario y cayó al foso. Desde aquel fatídico 11 de marzo de 2019 el video del accidente viralizó la incredulidad generalizada.

Había sufrido heridas muy graves. Fue muy bien atendido en el Hospital Padilla, donde permaneció internado en terapia intensiva, y un mes después fue trasladado a Buenos Aires. Fue operado dos veces y luego ingresó en un centro de rehabilitación en el barrio de Belgrano. Su familia lo visitó cada día, y no dejaron de hacerlo ni siquiera con el protocolo para evitar contagio de coronavirus, que los obligó a recibir el parte médico diario en la puerta. Su estado físico había mejorado, pero su mente no reaccionó a ningún tratamiento y permaneció inconsciente hasta ayer, cuando se apagó para siempre.

Referente

La balada y la música melódica hicieron de Denis un referente. Había nacido el 16 de marzo de 1949 en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, donde abrazaba el folclore con la guitarra y comenzó en la música con su grupo Los Jokers. Tras la secundaria emigró a la Capital Federal y en 1969 ya se destacaba como la voz de Los Bambis, paso previo a emprender su camino solista, ya con su nombre artístico.

En 1970 el sello CBS editó “Te llamo para despedirme”, el primero de sus 28 discos. Algunos lideraron el ranking de los más vendidos en los 80 y 90. Llenó varios Luna Park y Ópera, y festivales como Baradero y Cosquín corearon sus canciones. Sus hits “Quereme”, “Cada vez que sale el sol”, “Yo soy la aventura”, “Cómo estás querida” y “Dame luz”, entre 300 temas, lo ungieron como ícono de la canción romántica y bailable.

En los años 90 su colapso económico derivó en una detención, y fue acusado de estafa. Perdió su mayor capital, la voz, durante cuatro años, y en 2000 resurgió al editar “La vida vale la pena”.

En 2007 lo acechó la muerte en Paraguay cuando sufrió un ataque cardíaco: estuvo 17 minutos sin signos vitales. Se recuperó como el ave Fénix: las grandes marcas le pedían sus canciones, convocaban a eventos privados y se acercó a los jóvenes.

Era muy reservado con su vida privada. Estaba divorciado de Mirtha Messi, su amor de Coronel Suárez y madre de sus tres hijos, con quien tenía una buena relación. Siempre corrieron rumores sobre sus romances. Sólo se supo que salió con Susana Giménez nueve meses porque lo reveló la diva. En 2007 su novia de entonces participó en Gran Hermano, y lo engañó con otro participante. Y en los últimos tiempos se conoció que su pareja era una periodista 30 años menor que él.

Una medida de su popularidad la da su gran éxito de 1986, “Te quiero tanto”, apropiado por la hinchada de San Lorenzo (aunque él era de Racing, club que ayer lo despidió on line) y que hoy suena en los grandes estadios de fútbol del mundo.

Desde el estruendo de las tribunas multitudinarias hasta la intimidad de un lento meloso, y de ahí al baile donde todos cantamos sus canciones, Sergio Denis vivirá por siempre, como todo ídolo popular.

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