Ginóbili: del llanto quinceañero a la coronación olímpica y a los anillos de la NBA

El mejor basquetbolista argentino de la historia repasó su vida en el cierre de la Experiencia Endeavor Virtual.

14 May 2020
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CLAVE. Días atrás se cumplieron tres años de esta fantástica jugada de "Manu", el tapón desde atrás a James Harden. Archivo

Casi nunca el camino al éxito resulta una ruta asfaltada, de pendiente descendente. Por el contrario, aquellos que alcanzan el Olimpo suelen llegar luego de haber sacado de los tropiezos el aprendizaje necesario para recorrer la dura vía. Es el caso, entre otros, del mejor basquetbolista argentino de la historia: Emanuel Ginóbili.

El bahiense repasó su carrera en la última edición de la Experiencia Endeavor Virtual, que pudo verse por el sitio de LA GACETA y por el canal de YouTube de los organizadores, Endeavor Argentina. Entrevistado por Nicolás Szekasy, co-fundador y Managing Partner de Kaszek Ventures, "Manu" recordó sus momentos dorados; pero sin dejar de lado aquellos episodios en los que más frustrado se sintió.

Eso, precisamente, proponía el diálogo: destacar el valor de la resiliencia y del esfuerzo, subrayar la priorización del equipo por sobre el la persona, valorar la disciplina como clave para nunca rendirse y resaltar la mentalidad de superación para alcanzar objetivos. Antes disertó el emprendedor y neurocientífico argentino Mariano Sigman, sobre la capacidad de adaptación del hombre frente al cambio.

"Cuando quedé fuera de la selección de Bahía Blanca, mi único recurso fue ponerme a llorar bajo mi escritorio; era mi jaula, y lloré por buen tiempo. Luego uno va madurando; y va aprendiendo de esas frustraciones. Va teniendo más herramientas para enfrentarlas. Uno de las cosas más lindas, que me sirvió mucho, fue tratarme bien y cuidarme: si no te querés vos no pretendas que los demás te quieran. Eso me ayudó muchísimo: hablarme como le hablaría a mi mejor amigo", contó "Manu", acerca de ese episodio que vivió en su ciudad natal cuando era un quinceañero.

Seguidamente él y su entrevistador recordaron dos momentos de adaptación fuertes que vivió el deportista: cuando llegó a Italia, y cuando pasó nada menos que a la NBA. "El que menos sufrí fue el cambio de Argentina a Italia. Yo estaba floreciendo físicamente; y mentalmente tenía tal hambre que me quería comer el mundo. Hasta ese momento no había ganado nada; y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para cambiar eso", dijo. Destacó dos cualidades que lo caracterizaron durante esa epoca: "la competitividad -el ferviente deseo de triunfar- y la capacidad para absorber conceptos; de cada grande con el que me cruzaba tomaba algo", explicó.

La llegada a la NBA le resultó, según contó, más dura. "Llegué golpeado, y estaba muy perdido. Todo era muy nuevo. La diferencia entre Italia y la Argentina era prácticamente inexistente comparada con la de la NBA e Italia; en todos los aspectos", subrayó. Y a renglón seguido, les contó a los emprendedores cómo hizo para revertir la situación, y alcanzar el éxito, vivencia que bien pueden trasladar la audiencia emprendedora del ciclo a sus respectivas experriencias. "Me llevo dos años y medio. Comencé por ver qué necesidades tenía el equipo en ese momento. Sabía que si hacía fajas o pretendía convertir 25 puntos no iba a ganarme a nadie. Tuve que hacer el trabajo sucio; dejar los guantes blancos, dejar de ser el que jugaba lindo, y tratar de sacar foules, de pasar la pelota. Y así fui ganando terreno", dijo.

También diferenció los liderazgos que le tocó ejercer tanto en la franquicia de la NBA como en la "Generación Dorada". " En San Antonio Spurs el liderazgo venía de arriba hacia abajo, era más verticalista, debido a la presencia de Gregg Popovich en el banquillo y de Tim Duncan en el campo. Con la selección fue más un grupo de amigos que se juntaron; que teníamos más o menos la misma edad y que nos conociamos de chicos. Esa fue una de las razones por las cuales duró tanto tiempo", indicó. Y agradeció haber tenido la posibilidad de integrar estos dos equipos, sumamente exitosos: "algunos pocos, con suerte, sólo pueden estar en uno".

Finalmente, habló cómo superó los mayores dolores deportivos de su carrera: la derrota en la final del Mundial de EEUU 2002 y de la NBA en 2013, ante Miami Heats. "En ambos casos tuve una gran fortuna, porque pude sanar rápidamente las dos heridas más grandes que sufrí como atleta: a los dos años de Indianápolis ganamos la medalla olímpica en Atenas; y al siguiente año de la final contra los Heats pudimos ganarles. Ambas derrotas sirvieron muchisimo; maduré enormemente, y cambié. En el caso del 2013, comprendí que no podía pelearle al tiempo; que no iba a ganar a base de enojo y de frustración. Una vez más, me ayudó quererme, y racionalizar", cerró Ginóbili.

En el canal de YouTube de Endeavor Argentina puede verse nuevamente la entrevista completa, como así también la totalidad de esta última edición de la Experiencia Endeavor Virtual, y las tres ediciones anteriores.

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