Un tucumano en París cuenta cómo padeció el coronavirus

Nicolás Agulló, un músico de Concepción radicado en Francia, y su esposa cantante contrajeron el mal. Ambos se están recuperando

02 Abr 2020 Por Roberto Espinosa
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Agulló cree que se contagió durante un ensayo con la orquesta.

No tocó el portero eléctrico en la Rue de Chareton, distrito 12, cerca de la Bastilla, en París. Entró furtivamente, tal vez camuflado en una batuta y agredió a la joven pareja. Afortunadamente, los 16 meses de Luz no se dieron por enterados del invasor. La voz tucumana de Nicolás Agulló luce serena a través del teléfono, ya recuperado del maltrato del coronavirus que aún no ha abandonado del todo a su esposa, la cantante francoperuana Christine Audat. A punto de echar a rodar sus 35 años, el director orquestal de Concepción, que vive en Francia desde 2010, donde es director titular del Coro y Orquesta de Grandes Écoles y que desde septiembre próximo conducirá durante cuatro años la Orquesta de la Sorbona, sostiene su esperanza en un repique de chacarera, tal vez para recordar de dónde viene.

 - ¿Cómo se inició la pesadilla? ¿En dónde creen que se contagiaron? ¿Vos primero y Christine, después?

- Desde ya dónde contraer el virus es una lotería, no sé qué decir a ciencia cierta. Tengo algunos datos… hice ensayos con mi orquesta y el coro el 10 y 12 de marzo; tenía conciertos el 13 y 14, que se anularon. El 14 o el 15, empecé a tener dolor de cabeza, de espalda y ahí largó la pesadilla. Cuatro días después cayó Christine, claramente yo la contaminé. Unos días después me entero por mensajes que varias personas de la orquesta y del coro también habían adquirido la enfermedad, entonces es muy probable que en la sala de ensayo o en el grupo, alguna persona que pasó antes ya tenía el virus, no se sabe. La cuarentena es bienvenida, una buena medida, he vivido en carne propia, he constatado la rapidez de contagio, si siguieran abiertos los locales abiertos, lugares de culto… claramente esto se expande a una velocidad espeluznante. Yo mismo habría contagiado a muchas otras personas.

 - ¿La bebé también se contagió?

- Nos ha pasado que Luz, la beba, nos contagie gérmenes que suele traer de la guardería de niños… Cuando yo empecé a tener algunos síntomas estaba convencido de que era una enfermedad más que Luz traía y no me cuidé; no me protegí, así que jamás imaginé que podía ser coronavirus y justamente por eso contagié a Christine. Si no hubiera estado en cuarentena, hubiera salido a hacer compras y habría contagiado a muchísima más gente; yo pensaba que era una gripe normal. En el caso de nuestra hija, no nos hemos dado cuenta; seguramente ella lo tuvo porque es muy contagioso; fue asintomático o no nos dimos cuenta, tuvo un poquito de fiebre alguna noche. En general, los niños tienen algún síntoma pero no están complicados.

- ¿Cuándo te diste cuenta de que tenías el virus?

- El momento en que caigo que era coronavirus, es cuando pierdo el olfato y el gusto, no sentí olor ni sabor por la comida, luego fui acumulando los síntomas: la fatiga extrema, mucha dificultad para levantarme, para hacer cosas, el dolor de cabeza; tuve poca fiebre, una leve molestia respiratoria; no he recuperado hasta ahora el olfato y el gusto. En caso de Christine, los síntomas fueron parecidos, aunque tuvo problemas respiratorios, se sofocaba, tenía una sensación de un peso en los pulmones. Esperamos varios días antes de consultar los servicios de urgencia para no saturarlos, sabiendo que hay personas con más problemas que nosotros, tratamos de ser prudentes y esperar, antes de alarmarnos. Ella llamó al médico del barrio, que no estaba disponible; luego llamó al 15, el servicio que está destinado a esto, le hicieron el seguimiento inmediato por teléfono. Fue muy profesional y eficaz, la derivaron a otro centro para saber si era urgente o no. Todos los días le mandan un cuestionario a la mañana que ella tiene que llenar online para el seguimiento del sistema de salud francés. El médico del barrio contestó y fuimos a hacer un control de pulmones, de tasa de oxígeno en la sangre, para ver si esta molestia respiratoria de ella tenía un impacto más grave en el organismo, y todo estaba bien. Así que fue paciencia en nuestro caso, ella sigue con síntomas; seguimos con una pequeña tos los dos; en ningún momento se llegó a la neumonía, pero hay que tener cuidado porque según la edad, es diferente la afección y los síntomas.

- ¿Cuál es el panorama en París? ¿Se cumple la cuarentena?

- Es rigurosa, cada vez que uno tiene que salir, hay que llenar una ficha que mandó el gobierno, que se baja de internet y hay que imprimir. Se debe poner el horario de salida porque uno tiene solo una hora permitida por día para hacer algunas compras o hacer alguna actividad física en el rango de un kilómetro alrededor de tu casa. Formamos parte de una asociación que distribuye alimentos orgánicos y te los manda a la casa. No tuvimos que salir, hemos respetado la cuarentena rigurosamente. Ahora que me siento mejor, salgo cada cuatro días para alguna compra indispensable y nada más. Hay mucho control policial. Te digo algo simpático. Le comentaba a mi familia, a mis amigos, que el único punto positivo del coronavirus es que había ahorrado yerba toda la semana porque podía tomar toda la tarde el mismo mate sin sentirle gusto… bueno, no recomiendo a nadie el coronavirus ni siquiera para ahorrar yerba.

 - ¿Qué música le pondrías a esta pandemia? ¿Hacés música de entrecasa?

- Buena música para que no sea pesadilla, no necesariamente comercial, simplemente buena música de cualquier género y lugar del mundo y que sea arte. No hago música porque he estado enfermo y ahora que me siento mejor hago todo en la casa, cuidar a la beba, limpiar, ordenar, cocinar, entonces no tengo tiempo hasta que se recupere Christine, entonces ya podremos dividir un poco las tareas y hacer algo. La única música que hago todos los días es cuando a las ocho de la noche, se aplaude a los médicos -creo que allá lo están haciendo también-, salgo al balcón con el bombo legüero tucumano, hecho por Carlos Valdez, toco un poquitito un repique de chacarera, y entro porque hace frío y tampoco es posible quedarse mucho tiempo en el balcón.

 - ¿Qué pasó por tu cabeza en estos días?

- Estoy extrañando mucho la Argentina, cosa que no me sucedía años antes; es más, desde octubre pasado en que nos vimos, estoy extrañando más que nunca. En varios momentos, me he planteado por qué estoy acá y no en el pago, pero bueno, mi vida y mi familia están acá. No obstante extraño y cruzo los dedos para que Argentina siga jugando sus cartas, que es la mejor: la prevención, y no la gestión de la crisis; creo que ningún país tiene la infraestructura para gestionar esta crisis pandémica. Ojalá la prevención gane la batalla en nuestro país.

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