Manzur y Alfaro acordaron una tregua

El gobernador y el intendente capitalino dejaron de lado sus diferencias y se reunieron para trabajar en la emergencia sanitaria.

02 Abr 2020 Por Hernán Miranda

Cada cierto tiempo Juan Manzur y Germán Alfaro detienen las hostilidades y posan para la foto. La paz puede ser religiosa, como en junio pasado, cuando se dieron la mano durante una misa en la plaza Independencia; económica, como cuando días antes del Congreso Mundial del Azúcar cortaron juntos la cinta del nuevo centro de convenciones de la Sociedad Rural; o sanitaria, como ayer, cuando anunciaron que por esta vez dejarán de lado sus diferencias políticas y elaborarán políticas públicas conjuntas para disminuir el impacto de la pandemia de covid-19 en la capital y la provincia.

Los líderes del Partido Justicialista tradicional y del también peronista Partido por la Justicia Social se reunieron al mediodía en la Casa de Gobierno. Según contó Manzur en la rueda de prensa posterior, la cita no estaba agendada, sino que la invitación surgió de manera espontánea a mitad de la mañana. El gobernador había llamado al intendente para felicitarlo por su decisión de reducir su sueldo y el de sus funcionarios y reasignar esos fondos a las partidas de salud y servicios públicos. Mientras conversaban por teléfono, acordaron encontrarse para coordinar sus estrategias de contención del nuevo coronavirus.

Municipio a disposición

A nivel nacional, los gobernadores opositores explicitaron su apoyo al presidente Alberto Fernández cuando Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales lo secundaron en la conferencia en que anunció el decreto de aislamiento social. De manera parecida, ayer Alfaro acompañó a Manzur ante la prensa y juntos transmitieron que el sistema de salud municipal reforzará al provincial durante la emergencia. “Nosotros ponemos a disposición del Gobierno de la provincia y de su ministerio de Salud toda nuestra pequeña infraestructura sanitaria y más de 150 camas para albergues en los centros de Integración (CIC) y de Atención Comunitaria (CAC) y en el Complejo Deportivo Ledesma”, detalló el jefe municipal.

Por su parte, el gobernador agradeció la actitud del intendente y anticipó que, en caso de ser necesaria, esta ayuda servirá para evitar la congestión de los hospitales del Gran San Miguel de Tucumán: “trataremos de sostener a los pacientes leves y moderados en las estructuras sanitarias periféricas y llegarán a los centros con mayor capacidad de respuesta aquellos que necesiten otros criterios de atención”.

Emergencia inédita

Además, Alfaro aprovechó el encuentro con un ex ministro de Salud de la Nación para informarse mejor sobre la magnitud de la emergencia sanitaria que desafía a la Argentina. “Ha sido sumamente claro el señor gobernador -atestiguó- acerca del momento que atraviesan no solo nuestra ciudad y nuestra provincia, sino también el país y el mundo. Es una situación límite, extraordinaria, y yo diría también que única, por lo menos en los últimos años de nuestra patria. Por eso es necesario que coordinemos hasta el más pequeño de nuestros esfuerzos. Si no, el trabajo no va a ser efectivo”.

En consonancia, Manzur consideró que la lucha contra el virus requiere cooperación interjurisdiccional. “Hoy es momento de sumar, yo creo que esa es la palabra más gráfica. La situación es extremadamente crítica y extremadamente compleja, y por eso la prioridad debe ser cuidar la vida de la gente, salvar la mayor cantidad de vidas tucumanas que podamos”, reflexionó.

Al servicio de la gente

Para el gobernador, una circunstancia que pone en riesgo la vida de muchísimas personas exige que los políticos dejen de lado sus diferencias ideológicas o personales: “esta enfermedad no distingue a nadie. Todos saben que el señor intendente y yo tenemos miradas distintas acerca de lo que representa la política, y eso es normal y sano en democracia. Pero ahora nuestra obligación es ponernos al servicio de la gente”. Y Alfaro coincidió: “creo que lo más importante de esto es que no tiene color partidario. Argentina somos todos y coordinaremos todo tipo de esfuerzo para dar la mejor respuesta posible”.

Manzur había dicho unos minutos antes que esta es una situación anormal y, por lo tanto, no puede ser abordada con cánones normales. Así, de acuerdo con las palabras de uno y otro, los deberes que el gobernador y el intendente tienen como funcionarios públicos prevalecerán. Al menos durante el tiempo que dure el brote de covid-19 en la provincia.


>> ANÁLISIS

Culpa del  cisne negro

Por Juan Manuel Asís - LA GACETA

Un cisne negro provocó la foto menos pensada de la política tucumana, pero institucionalmente una de las más necesarias en los tiempos que corren. Toda una rareza. Porque la pandemia logra juntar lo que la grieta desune y distancia. El coronavirus sacudió y desacomodó a la dirigencia que gobierna, obligándola a esforzarse por dejar de lado resentimientos, rencores y diferencias personales. No cuaja desconocerse y pintarse la cara en esta época de solidaridad y de compromiso.

Toda señal debe ir en esa línea, porque si arriba nace el ejemplo sobre que unidos les irá mejor a todos, abajo puede que ser que se imiten los gestos. Aunque en ese abajo hay quienes no quieren saber nada del otro, son los agrietados mentales que no quieren saber nada de los que odian y a los que no les reconocen virtudes. Basta ingresar a cualquier foro para descubrirlos con nombre y apellido. En fin, tenía que suceder una hecatombe para que Manzur y Alfaro aparecieran en una misma foto. Y apareció el covid-19. Excusa perfecta para reunirse o la razón que impone dialogar. Para la foto, a distancia sanitaria prudente, y para algo más. Política institucional inevitable; culpa de un cisne negro.

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