Ganar tiempo: distancia social, la clave para una curva amesetada

La posibilidad de que los contagios por coronavirus crezcan cada vez más rápido a medida que pasa el tiempo preocupa a los sanitaristas.

18 Mar 2020 Por Hernán Miranda
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El instituto Malbrán detectó por primera vez un caso del nuevo coronavirus (Covid-19) el martes 3 de este mes. Tres días después, el viernes 6, los casos confirmados en la Argentina ascendían a 8, y desde entonces los contagios hallados por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) se han duplicado cada tres días. Si la expansión continuara a este ritmo, para el 17 de abril habría alrededor de 133.000 muestras positivas de Covid-19 en todo el país. Y así sucesivamente.

Aunque el Gobierno nacional ha implementado medidas de contención, esta curva exponencial preocupa a los sanitaristas. Observan además que probablemente exista un sesgo en la lista de casos anunciados hasta ahora. De hecho, Mateo Martínez, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), advierte que el riesgo de subregistro existe. “Esto no significa que el Gobierno esté obrando de mala fe o le esté mintiendo a la gente -aclara-. En todas las enfermedades de veloz propagación, al menos hasta donde yo recuerdo, las cifras que se difunden por medios oficiales adolecen de un sesgo de subregistro. Es un peligro permanente”.

Con él coincide Viviana Crivelli, profesora titular de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNT. “Es probable que tengamos más casos entre sospechosos que todavía no han sido comprobados y personas con síntomas leves que no han consultado. La conciencia de consulta es lo más importante, porque si alguien está incubando el virus, contagia”, alerta.

Ganar tiempo

Martínez considera que las medidas que ha tomado la Nación, como la suspensión de clases o el cierre de fronteras, son razonables: “las simulaciones sobre crecimiento exponencial muestran que lo esencial es ganar tiempo. La lucha tiene que ser para retardar al máximo los contagios, de manera que, paradójicamente, la curva no sea una curva sino una meseta. Hacia eso apunta el Gobierno, porque ante un incremento logarítimo como el que ha ocurrido en Italia, no habrá sistema de salud que aguante”.

Sin embargo, el decano afirma que el caso argentino no tiene por qué replicar el italiano. “Tenemos un sistema de salud público relativamente fuerte y una población joven. Esto último hace que el diagnóstico sea menos grave, al menos en principio. Pero ya hemos perdido dos vidas. No parece mucho en comparación con las miles de Europa, pero habría que preguntarles a los familiares de esas dos personas”, reflexiona.

Con el fin de ganar tiempo y conseguir que la curva se aplane, Martínez apela a dos actores: “por un lado está la responsabilidad del Gobierno, que debe reforzar el control, la prevención y el financiamiento del sistema de salud; por el otro, la de los ciudadanos, que deben extremar la higiene de manos y la distancia social”.

Quedarse en casa

Por su parte, Crivelli pone el foco en el papel que deben asumir los ciudadanos. “Yo creo que las medidas del Gobierno están siendo bastante drásticas en el sentido de incentivarnos a quedarnos en casa. Suspender todas las actividades públicas no es una medida fácil de tomar. Pero lo que haga el Gobierno no va a servir de nada si nosotros no somos conscientes de nuestro deber de cuidar a los demás, porque uno todavía ve las calles atestadas de gente”, protesta.

Para ella, magíster en Salud Pública, el capítulo más difícil de su especialidad consiste en cambiar la conducta: “hay que convencer a la gente de obedecer y atender las medidas de prevención. Yo creo que hay que bombardear con información, y uso un término de guerra porque lo cierto es que estamos en una guerra contra el virus. Si no nos quedamos en nuestras casas, el virus va estallar, para usar otro término de guerra”.

Aplanar la curva

El sábado The Washington Post publicó un reportaje que inspiró este y se titula “Por qué brotes como el del coronavirus crecen exponencialmente y cómo aplanar la curva”. La nota muestra cuatro simulaciones sobre el contagio de una enfermedad que se extiende tan rápido como el Covid-19: en la primera, no existe ningún control; en la segunda, hay un intento de cuarentena; en la tercera, un distanciamiento social moderado, y en la cuarta, un distanciamiento exhaustivo.

Las cuatro simulaciones se generan aleatoriamente, de manera que los resultados obtenidos son únicos cada vez que se visita el artículo. Sin embargo, la conclusión es siempre la misma: el distanciamiento social exhaustivo suele funcionar mejor que cualquier otra medida a la hora de disminuir los contagios. De hecho, esa ha sido la respuesta de Corea del Sur, que en tres semanas ha pasado de ser el segundo país con más contagios de coronavirus a frenar exponencialmente las infecciones.

Según informó el diario español La Vanguardia, el Gobierno surcoreano implementó, entre otras cosas, una concientización muy temprana sobre prácticas higiénicas, uso de barbijos, teletrabajo y distanciamiento social: son mensajes omnipresentes en las ciudades. Aunque el plan de acción del país asiático también contiene alta tecnología y transparencia, la actitud responsable de instituciones y ciudadanos, a la que apuntan Martínez y Crivelli, puede servir de lección.

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