Al grito de "¡vivan los novios!", se casaron en la Maternidad

Lidia y Juan se unieron después de 13 años de novios.

23 Ene 2020

Un festejo que pretendía ser íntimo terminó colmando el sexto piso la Maternidad. Rodeados de familiares y asistentes médicos, Lidia Valdéz y Juan Caldéz se casaron. 

Ella, con un cáncer de útero, y él, con una visión disminuida del 85%, lograron sobreponerse a todos los contratiempos para celebrar de la vida y, después de 13 años en pareja, dieron otra muestra de amor mutuo.

Minutos antes de la ceremonia, con la ayuda de la fundación “Tijeras Solidarias”, la novia pudo alistarse, recostada en su cama mientras los voluntarios le pintaban las uñas, la maquillaban y la peinaban. 

MAQUILLADA. Lidia se dejó peinar y pintar las uñas antes de la ceremonia. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

Al mismo tiempo, el novio, que esperaba ansioso que el reloj marque las diez en punto, se encontraba rodeado de su familia y sus hijos: Guadalupe Caldéz (18) y Marcelo Caldéz (16). “La verdad que estoy muy nervioso”, contó Caldéz mientras miraba atento, en todas las direcciones, la aparición de la novia.

El nerviosismo se respiraba en todo el piso. Enfermeros y médicos se tomaron una breve licencia para asistir al evento. “Anoche estuvo muy ansiosa, no se podía dormir”, reveló el futuro esposo.

Con un vestido blanco de transparencias, zapatos de taco bajo y un arreglo floral en su cabeza, la novia hizo su entrada en silla de ruedas. 

El capellán de la Maternidad, Enzo Romero, quien los conoce desde que Lidia ingresó al hospital hace un año, fue el encargado de oficiar la unión de los enamorados. “Vinimos acompañando todo sin forzar nada. Voluntariamente quisieron celebrar el casamiento y nosotros le hemos allanado el camino. Pedimos autorización al arzobispado y así pudimos hacer la celebración acá”, comentó el sacerdote.

LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

Bajo un sol radiante que atravesó los ventanales de la sala de espera, los novios escucharon atentamente las palabras del cura, que bendijo los anillos. “Le pedí que la celebración sea lo más breve posible porque tenía miedo de que Lidia se descompensara”, comentó la odontóloga María Barrera (51) que además le puso su voz a una canción que hablaba del amor.

Entre lágrimas y mucha emoción, el público fue testigo del beso que fundió finalmente un deseo añorado y postergado, hasta ayer, de Lidia y Juan. ¡Se casaron!

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