TRIUNFANTE. Johnson sale de la sede del Gobierno y se dirige al Parlamento. REUTERS

LONDRES.- La Cámara de los Comunes aprobó la ley que le permitirá a Gran Bretaña abandonar la Unión Europea (UE) con un acuerdo de salida. De esta manera, el 31 de enero el Reino Unido le pondrá fin a más de tres años de dudas alrededor de un divorcio sin precedentes.
Después de horas de debate, 330 legisladores votaron a favor del proyecto, llamado “Acuerdo de Retirada”, mientras que 231 lo hicieron en contra. La nueva norma implementa las reglas que el primer ministro, Boris Johnson, pactó con Bruselas el año pasado.
Ahora Johnson podrá pasar la página de la crisis política más profunda que ha sufrido Gran Bretaña en las últimas décadas. El país le pone así fin a los temores de una salida inmediata y desordenada que había ensombrecido la economía y alimentado las divisiones que dejó el resultado del referéndum de 2016, donde la mayoría de la ciudadanía optó por la salida del bloque comunitario.
La hora del fin
El ministro de Brexit, Stephen Barclay, resumió la discusión parlamentaria de una manera simple: “es hora de terminar el Brexit. Este proyecto de ley lo hace”. El proyecto ahora se dirige a la Cámara de los Lores, donde se espera que se convierta en ley en las próximas semanas (en Gran Bretaña, la Cámara Alta suele limitarse a refrendar las decisiones de los Comunes). Así, quedará suficiente tiempo para minimizar la interrupción económica.
Antes y después de Boris
En los últimos años, los mercados financieros se han visto hipnotizados por los giros y vueltas del drama británico: sus amargas negociaciones en Bruselas, los sucesivos votos en el Parlamento y las fuertes derrotas para Gobiernos inestables. Pero después de que Johnson convocara a elecciones anticipadas a fines del año pasado y luego ganara una gran mayoría al prometer entregar el Brexit a fines de enero, la incertidumbre sobre cuándo y cómo Gran Bretaña abandonará la UE ha disminuido en gran medida.
En cambio, el foco se ha centrado ahora en las conversaciones sobre acuerdos a largo plazo con la UE que comenzarán cuando finalice el período de transición, el 31 de diciembre. Hasta ese día Gran Bretaña seguirá sujeta a las normas de la UE. Johnson insiste en que el acuerdo de libre comercio, algo que él desea, puede negociarse a tiempo, pero sus pares de la UE están menos convencidos.
De hecho, el miércoles el primer ministro se reunió con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, horas después de que ella pronunciara un discurso en el que pronosticó que será “básicamente imposible” acordar todo para fin de año.
Entretanto, la oposición advierte que el enfoque oficialista corre el riesgo de volver a poner al país al borde del precipicio si no hay acuerdo de libre comercios después del período de transición. Sin embargo, Von der Leyen ya ha indicado que aunque un acuerdo completo no pueda negociarse en los plazos que proponen los británicos; por eso, las partes más importantes y potencialmente disruptivas podrían priorizarse. (Reuters)




