Puenzo quiere más recursos para el cine

El nuevo titular del Incaa impulsará una reforma de la ley de fomento para abarcar el streaming.

CUOTA DE PANTALLA. El nuevo titular del Incaa, Luis Puenzo, es inflexible. CUOTA DE PANTALLA. El nuevo titular del Incaa, Luis Puenzo, es inflexible.
28 Diciembre 2019

El flamante presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Luis Puenzo, aseguró que exigirá un cumplimiento irrestricto de la ley en lo que se refiere a las obligaciones de exhibición de cine argentino en salas comerciales. En diálogo con la agencia Télam, adelantó que el año próximo auspiciará una actualización de la Ley de Cine, que contemple el cobro de tributos por la exhibición de contenidos audiovisuales en plataformas digitales.

El realizador de “La historia oficial”, primera película nacional ganadora de un Oscar a mejor filme en idioma no inglés, está secundado por Nicolás Batlle. Una de sus primeras actividades fue mantener un encuentro con empresarios y trabajadores de la industria, con el objetivo de “presentarnos personalmente cara a cara y explicarles lo mismo que explicamos a la gente que trabaja en el Incaa, que queremos empezar preguntando y no dar nada por supuesto, aunque haya cosas que creemos saber”.

“El cine ya no es solo cine, el cine es el audiovisual y esto no es de ahora; en 1994 con la Ley de Cine le cambiamos el nombre de Instituto Nacional de Cinematografía a Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, porque aun cuando todavía no exístían ni las plataformas, ni internet era de uso masivo, ni había celulares y el mundo del cine era analógico, se veía venir que se estaba transformando; en la actualidad está claro que eso ya ocurrió”, destacó.

Puenzo recordó que cuando comenzó a trabajar con un equipo en la norma actualmente vigente, dos años antes de su sanción, tomaron una ley de la década del 50: “ahí ya estaba explicitado el concepto de fomento y que el 10% de la entrada que el espectador pagaba en las salas iba a integrar un fondo. Lo que los directores, productores y actores les dijimos a los legisladores en los 90 es que a diferencia de los 50 en ese momento el cine se veía de variadas maneras, estaba la sala pero también la televisión, el cable, los videoclubes, el VHS y les pareció razonable extender el impuesto a las nuevas formas de exhibición”. “Ahora es igual: es innegable que el streaming y todas las nuevas formas de ver audiovisuales en todo tipo de pantallas nos obliga a extender ese 10% para el fomento a todas las formas de exhibición y que eso no es más que mantener actualizado el sistema que rige el fomento del cine en la Argentina”, sostuvo.

El nuevo funcionario reconoció que “los problemas más acuciantes del país son el hambre y la deuda externa, y el cine no es una burbuja ajena a esta realidad de país; pero sí creemos, y así lo hablamos con el presidente Alberto Fernández, que la cultura merece ser cuidada”. “En la actualidad hay una ensalada de leyes, algunas de ellas en colisión, que incluyen al cine y lo audiovisual y que hay que ordenar no en este período de emergencia, sino cuando el país se normalice”, agregó.

“Tenemos una industria que tiene dos vertientes muy claras: la industrial y la cultural. El cine se inventó entre la 1880 y 1900 y nosotros tenemos cine nacional desde 1910. Se caracterizó siempre por lo autoral, lo hicieron los directores y los escritores y guionistas, con gente ilustre como Homero Manzi, por citar solo un nombre. Esa vertiente cultural llega a la actualidad con una potencia muy fuerte en los jóvenes. El cine independiente que nació de la emergencia de la nueva ley de los 90 y la aparición de las escuelas de cine le dio un impulso muy fuerte a esta vertiente que no tenemos que abandonar. En las actuales circunstancias, tenemos que apoyarnos muy fuerte en el costado industrial para que pueda servir al país y al costado cultural”, precisó.

Acerca de la necesidad de que se cumpla con la cuota de pantalla para la proyección de filmes nacionales, Puenzo se mostró inflexible: “pensémoslo de una manera simple, un semáforo en rojo significa que un automóvil se debe detener, no importa si uno viene conduciendo una Ferrari o un Fiat 600; con el cine es lo mismo: la ley manda. Necesitamos las salas, hay que defender el cine argentino en los cines y eso será uno de los ejes centrales de nuestra gestión”.

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