Luis Salinas: “la guitarra española es la más pura”

Entre zambas, tangos y jazz, el músico presenta “Ïntimo”, su último trabajo discográfico.

07 Dic 2019 Por Jorge Figueroa
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PADRE E HIJO. Luis y Juan Salinas tocarán juntos en Tucumán; los acompañará Alejandro Tula con la batería. CLARÍN

Su hija de seis años le preguntó: “¿tocar la guitarra es como cantar con las manos?”. Seguramente, esta pregunta inocente de la niña se convirtió en una profunda reflexión para el músico. Presentar a Luis Salinas es casi redundante: se trata de uno de los guitarristas más virtuosos. Porque como él mismo dice, “Eric Clapton o Jimi Hendrix pueden ser los que más te gusten, pero el mejor puede estar en África o en cualquier lado y uno no lo conoce”.

Escuchar las interpretaciones que hace Salinas de “El último café”, de “Alfonsina”, de “El día que me quieras” o de algunas zambas de Atahualpa Yupanqui es como oír sus letras, pero sin ser cantadas: uno se emociona con un silbido o con un lejano coro. “Hace mucho que no toco en Tucumán. Y ahora estaré también en Santiago del Estero. Me gusta mucho porque, además de los amigos, son lugares donde se aprende música, experiencias, cultura...”, le dice a LA GACETA durante una entrevista.

En otras palabras, cuando toca “La pobrecita” se sabe que en esa “zamba del surco, cantan sus penas los tucumanos”. Y no hace falta que pronuncie la letra, sino que basta con que interprete la melodía. Folclore, tango, jazz, vals, bossa nova, funky, rock... No hay género que no haya sido sometido a sus cuerdas. “Hay una frase de Atahualpa que es contundente: ‘si la guitarra suena mal no es culpa de la guitarra’”, dispara. “No te podría decir con cuál género me siento más cómodo. Me crié escuchando todo tipo de música. Las cosas que toco me gustan, las amo, no puedo decir qué es esto o aquello. Mirá, una vez me estaban haciendo una nota en la calle y pasó Rubén Juárez y me dijo, ‘no hay que explicar tanto y tocá’”.

En 2017, Salinas (a quien no le faltan premios por sus discos) estuvo en esta ciudad, pero acompañando e recital de su hijo, Juan Salinas. Fue durante el Julio Cultural Universitario. Ahora presentará el show “Íntimo”, junto a su hijo y al baterista Alejandro Tula.

Son muy pocos los que pueden ostentar en su carrera haber tocado o haber sido elogiado por Tomatito, Baden Powell, Hermeto Pascoal, George Benson o Chucho Valdés. Uno de ellos es Salinas. “Durante gran parte de mi vida he luchado por mi libertad personal y artística”, asegura. En su carrera, la guitarra es la ley primera. Y no cualquiera, sino la española. Luis Salinas aprendió solo, es autodidacta; se convirtió en un experto en improvisación, pero está muy lejos de ser un improvisado. “Siempre hay una criolla fuera del estuche”, cuenta refiriéndose a su vida cotidiana. “Tampoco toco por que sí; la guitarra española es la más pura. Mi hijo toca excelente la eléctrica, pero siempre le digo que no se olvide de la otra”.

- ¿Cuáles son tus referentes?

- Atahualpa (folclore), Roberto Grela (tango), Oscar Alemán (jazz)...Estos días fui a escuchar a Horacio Aguilar, que es la esencia del tango. Esta gente toca dos notas y te llevan al paisaje inmediatamente. Antonio Niz, con el chamamé es otro caso. Una vez estando en España lo convencí a Tomatito para que venga a Argentina, contándole que en una época en toda casa había una guitarra española.

- ¿Cómo componés?

- Algunas canciones están cantadas y a veces las melodías están antes en mi cabeza. Otras salen tocando la guitarra. A mí me gustan muchos estilos de música porque los escucho desde muy chico y soy básicamente una consecuencia de eso. De ahí salen mi forma de componer y de tocar. Mi hija de seis años me preguntó un día si tocar la guitarra es como cantar con las manos. Estoy feliz porque mi hijo Juan tiene su disco e invitó a su hermana a cantar. Me siento muy bien con todas esas cosas que me están pasando.

ACTÚA HOY

• A las 22, en el Teatro Rosita Ávila, en Las Piedras 1.500.

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