“El crecimiento del Gran Tucumán es caótico”

El empresario Daniel Lucci reclama un plan maestro. “No hay dudas de que tiene que ser el Estado el que defina las áreas de expansión”, dice. En unas 300 hectáreas suyas, a la vera de la ruta que comunica El Manantial con San Pablo, se harán varios barrios cerrados.

29 Nov 2019 Por Soledad Nucci

El empresario Daniel Lucci ha hecho oír su voz sobre la decisión de la comuna de El Manantial de suspender temporalmente los desarrollos inmobiliarios en esa localidad. “En el Gran Tucumán, el crecimiento urbano es caótico. Y en ese ámbito desordenado, mientras algunos inversores crean oportunidades para un desarrollo sostenible, otros se aprovechan”, declara. 

Según su mirada, la tendencia de las ciudades a expandirse territorialmente, sobre sus propios límites jurisdiccionales, ha puesto en evidencia el vacío existente en cuanto a lineamientos. “El Estado tiene que reglar. Tiene que definir las áreas de expansión. Se necesita un plan maestro”, razona.

Actualmente, en unas 300 hectáreas suyas -a la vera de la ruta que comunica El Manantial con San Pablo, hacia el este- se harán, inicialmente, cuatro o cinco barrios cerrados. En algunos casos, Lucci ha vendido sus tierras. En otros, ha conformado fideicomisos. Menciona a los inversores Germán Schilman, Armando Cortalezzi y Cristian Mas, entre los que han adquirido algunos de esos macrolotes, de entre 15, 30 y hasta 45 hectáreas cada uno.

Según los cálculos de Lucci, cuando se produzcan las subdivisiones, habrá unos 6.000 lotes. Eso se traducirá en igual número de viviendas. Por ello, asegura que el primer desafío que ha afrontado ha sido la evacuación de las aguas de lluvia. Además, ha iniciado -hacia el oeste- la construcción de nuevas etapas del country San Pablo. Tiempo atrás, para los primeros tramos de ese country, se hicieron lagunas de detención, entre otras tareas dedicadas al control de los desagües pluviales.

DANIEL LUCCI. El empresario habló sobre El Manantial.

El empresario menciona esas acciones para explicar que las escorrentías están siendo domadas tierras arriba. En consecuencia -prosigue- descienden controladas hacia el este, donde planifica estos nuevos emprendimientos. No obstante, relata que ha construido una calle que corre paralela al Polonio, un arroyo proveniente del cerro que atraviesa esa lonja suya, a fin de que se efectúen allí las descargas, de manera transitoria y hasta que cada desarrollo presente su plan ante la Dirección Provincial del Agua. Ese organismo tiene previsto que, en un futuro cercano, se construya el canal La Rinconada, que también pasará por los predios de Lucci. “En ocasiones, el plan hidráulico debe ser la infraestructura más importante de una urbanización. No se puede negar el agua. Se trata de administrarla y de devolverla, de forma correcta, a la naturaleza”, opina.

- Usted ha cambiado el uso del suelo en un ambiente sensible al pie del cerro. Pareciera que, hoy, son los empresarios quienes definen las áreas urbanizables.

- Yo no siento que haya cambiado el uso del suelo. Esa situación viene dándose en una decena de proyectos anteriores al mío, ya existentes. Lo que sí he hecho es marcar un hito con respecto a la ejecución de una obra. Además de los desagües pluviales, se ha trabajado de manera responsable y calculada con respecto a la provisión de agua potable y a la evacuación de los líquidos cloacales.

- ¿Pero no deberían ser las autoridades quienes orienten el crecimiento?

- Estoy de acuerdo. Esto seguirá ocurriendo hasta que el Estado planifique. Y debo decirle que la burocracia administrativa de las oficinas del Gobierno merece mis peores comentarios. Es necesario que, a los proyectos que demuestran su viabilidad, los tengan en cuenta y los aprueben.

Los primeros días de noviembre, el delegado de El Manantial, Juan Carlos Bernard, dio a conocer de forma pública una resolución a través de la cual prohibió todos los desarrollos en esa comuna debido al impacto que estos han generado, tanto en el medio ambiente como en la provisión de servicios, según sus explicaciones. Además, arguyó que la comuna no cuenta con carpetas ni permisos de obra de ninguna de las urbanizaciones especiales en desarrollo. Lucci califica de acertada esa decisión (”cada empresario tiene que aportar su documentación sustentatoria”). No obstante, enseguida advierte que el Estado debe ser cauto, pues medidas similares pueden dejar las tierras privadas libradas a las ocupaciones ilegales. “Las usurpaciones son una realidad; una fea realidad. Nosotros estamos expuestos de modo permanente. Y nos defendemos solos, casi sin colaboración policial”, concluye.

Comentarios