Premian a científicos tucumanos que desarrollaron un dispositivo que detecta tempranamente el HLB

Semejará tiras reactivas, que podrá leer el productor sin ayuda profesional.

16 Nov 2019
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la gaceta / foto de diego aráoz LA GACETA / DIEGO ARÁOZ

Cuando oye la sigla HLB todo productor de cítricos siente un escalofrío por el cuerpo. No es para menos. El Huanglongbing es una enfermedad bacteriana, transmitida al cítrico por el insecto Diaphorina citri. No es peligrosa para los humanos, pero destruye la producción, la apariencia y el sabor de estos cultivos. Frutos y hojas se deforman y empiezan a mostrar manchas amarillas. A nivel global es considerada la más destructiva de los cítricos. Y no tiene cura.

En la actualidad se la detecta al observar los daños visibles; y se comprueba mediante análisis de laboratorio. Puede generar enormes pérdidas comerciales, como ocurrió en Brasil y en EEUU.

La Argentina es uno de los mayores exportadores de limón del mundo, con una producción anual de 1,7 millón de toneladas. De estas, el 80% lo aporta Tucumán. Debido a ello, no resulta casual que investigadores tucumanos hayan desarrollado un sensor para detectar tempranamente el HLB y, de ese modo, evitar su propagación. La noticia se publicó en el sitio de la Secretaría de Ciencia, Arte e Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

La investigación se realiza en el laboratorio de Medios e Interfases de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNT. Es el resultado de la tesis doctoral de Matías Trujillo, quien es dirigido por la doctora en Bioingeniería e investigadora del Conicet, Rossana Madrid. Completan el equipo Martín Zamora -del mencionado Instituto-; María Paula Filippone -Facultad de Agronomía de la UNT-, Carlos Grellet Bournonville y Lorena Sendín -ambos, del Instituto de Tecnología Agroindustrial del NOA-.

El método propuesto por los investigadores de la UNT y del Conicet apunta a detectar la enfermedad en su etapa inicial, en el campo. El dispositivo se basa en la detección de marcadores asociados a la enfermedad. Funciona mediante una reacción química que capta la sustancia que el cítrico produce en presencia de HLB.

Los ensayos se realizan en preparados que contienen los químicos y que provocan una respuesta ante la presencia de la enfermedad. Pero estos químicos se aplicarán a un biosensor -dispositivo formado por una parte biológica y una parte física-, que tendrá forma de tira reactiva, similar a la de los test de embarazo. Entonces, será de fácil aplicación e interpretación.

Respuesta de color

El biosensor se colocará en cada planta, dará el resultado en minutos y podrá interpretarse mediante una gama de tres colores, que indicarán si la muestra es positiva, negativa o dudosa, sin necesidad de que intervenga personal especializado. “Hoy, la técnica de identificación visual de los síntomas sólo es posible cuando el HLB está muy avanzado. Y las técnicas moleculares de diagnóstico no son inmediatas, porque se deben llevar las muestras al laboratorio y requieren instrumental complejo y personal formado”, puntualizó Madrid.

Según Zamora, la detección temprana permitirá que el agricultor quite la planta más rápido, para evitar la propagación. “Ante la manifestación de la enfermedad, los daños son irreversibles. La planta debe ser quemada, ya que una vez infectada se convierte en un nuevo reservorio del agente causal”, dijo.

La investigación superó con éxito las pruebas de laboratorio y ya arrancaron los ensayos en campo. Para probar en cultivos infectados los investigadores viajaron a San Pablo (Brasil), donde realizaron las pruebas sobre las plantas -en nuestro país el HLB se encuentra en pequeños focos en el NEA y en Santiago del Estero que fue erradicado, y resulta difícil calcular las fechas de infección y el progreso en los cultivos. Zamora contó que cuando viajaron a Brasil advirtieron que precisaban recursos extra para realizar las pruebas, pero también para intentar que el trabajo saliera al mercado. Entonces buscaron la ayuda del emprendedor Diego Torres Dimani, que se sumó al equipo con la idea de fundar una empresa que desarrolle la innovación y que sume inversores privados. “Queremos que este sensor sea una realidad y ayude al productor tucumano, pero también al de Brasil o al de EEUU”, indicó Dimani.

Hacia Tel Aviv

En los últimos días, el equipo recibió una excelente noticia. El banco Macro y el IAE Business School -escuela de negocios de la Universidad Austral- entregaron los premios de la Edición 2019 de Naves, el programa que ayuda a los emprendedores a ejecutar sus ideas, y a las nuevas empresas a fortalecer sus modelos de negocio. En la categoría “Idea de Negocio”, el trofeo fue para Dimani y para los investigadores Zamora, Filippone, Madrid y Trujillo, por su proyecto de un dispositivo para la detección temprana in situ del HLB, que fue bautizado como Sensio.

A la última etapa de la competencia llegaron 42 emprendedores, en 15 equipos finalistas. Estos habían sido seleccionados entre más de 2.300 personas inscriptas en NAVES 2019, que representaban cientos de Pyme y startups de todo el país. Este año se presentaron más de 1.200 proyectos. Los ganadores viajarán a Tel Aviv (Israel), capital de emprendedurismo mundial, para asistir a jornadas de capacitación y desarrollo de sus proyectos.

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