“Consolidaron la impunidad”, fue el grito en los tribunales

La condena de 4 años y medio de prisión para el conductor borracho que mató a tres mujeres e hirió a otras dos, fue recibida con bronca y desconsuelo

15 Nov 2019 Por Valeria Totongi

Dante Adrián Juárez se subió en ojotas y borracho al Fiat Siena que le habían entregado un año atrás. Era 17 de diciembre de 2016, hacía calor y era la primera vez en su vida que poseía un carnet de manejo. Con un dosaje de 1.79 de alcohol en sangre, ingresó a la autopista Tucumán Famaillá por la avenida de Circunvalación.

Desde Famaillá regresaba a San Miguel de Tucumán una caravana de autos con militantes y activistas de derechos humanos, que volvían de una jornada en el Espacio para la Memoria “La Escuelita de Famaillá”, lugar donde funcionó un centro de secuestro, torturas y exterminio.

A la altura del Mercofrut, Juárez se salió de la autopista, dio un giro brusco y cruzó en línea recta el cantero que divide la carretera e ingresó al carril contrario en contramano, y chocó uno de los autos de la caravana, en el que iban cinco mujeres. Causó la muerte de Natalia Ariñez, Marianella Triunfetti y Alejandra Würschmidt, y lesiones graves, que aún padecen, a Julia Albarracín y a Silvia Sandoval, madre de Aríñez.

NATALIA. Militante de H.I.J.O.S

Juárez no niega ninguna de estas circunstancias y las pericias así lo confirmaron. Sí dice que no iba en ojotas, sino descalzo. Y que no intentaba evadir un control policial, aunque eso es lo que vio uno de los testigos que presenció el choque y que corrió a asistir a las víctimas, y que se sentó junto al homicida hasta que llegó la policía. “Estoy machado”, le dijo Juárez a Mario Moyano, el hombre que vio el choque desde la puerta de su casa.

Por el triple homicidio y por las lesiones, Juárez recibió ayer una condena de cuatro años y seis meses, de los que ya cumplió uno y medio en prisión preventiva. Además, lo inhabilitaron por 10 años para conducir vehículos.

Así lo decidió la Sala I de la Cámara Penal, integrada por Pedro Roldán Vázquez, Diego Lammoglia y Fabián Fradejas.

En sus últimas palabras antes de escuchar los alegatos, Juárez pidió disculpas a las familias de las víctimas. “Yo sé que esto no alcanza, pero igual quiero pedir perdón”, dijo.

Los camaristas hallaron a Juárez autor penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo (por negligencia o involuntario) en perjuicio de Ariñez, Triunfetti y Würschmidt; y de lesiones culposas en perjuicio de Albarracín y Sandoval.

Sobre Juárez pesaba la imputación de homicidio simple con dolo eventual, una figura que se aplica cuando una persona tuvo que haberse representado que, al realizar una determinada acción, podría ocasionarle la muerte a alguien y, pese a prever ese resultado, continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo.

Con este argumento, el fiscal, Carlos Sale, había pedido 9 años de prisión, por la imputación de homicidio con dolo eventual y lesiones con dolo eventual. Pablo Gargiulo, por la querella -en representación de Albarracín y de Claudio Quiroga, ex marido de Ariñez y padre de sus dos hijos-, había pedido 12 años de prisión.

SOBREVIVIENTES. Sandoval y Albarracín escuchan al tribunal; a la izquierda de la imagen, el imputado Juárez.

La defensa, a cargo de José Del Río, había pedido una condena a tres años, con ejecución condicional, al considerarlo responsable de los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.

La sentencia torna probable que Juárez salga libre, al haber cumplido parte de su pena en prisión preventiva; eso causó indignación entre familiares y compañeros de de las víctimas.

La madre y la hermana de Marianella acusaron a los jueces de corruptos y dijeron que la sentencia es “una burla”. “¡Eso vale la vida para estos jueces!”, cuestionaron a voz en cuello.

“Llevamos 43 años luchando contra la impunidad, y ahora volvemos a encontrarnos con esto. Estos jueces consagraron la impunidad”, dijo Sandoval, entre lágrimas de bronca y decepción.

Julia Albarracín, víctima del choque y querellante en esta causa, consideró que los jueces evitaron su tarea de hacer justicia. “Hoy le tocaba a la Justicia. Hoy tenían que demostrar que esto no podía quedar impune. Vamos a apelar, aunque sabemos que es muy difícil, porque es una sentencia unánime; los tres estuvieron de acuerdo”, señaló.

Carolina Frangoulis, compañera de militancia de Ariñez en la agrupación H.I.J.OS. y una de las primeras personas en llegar al lugar del choque, increpó al tribunal diciendo: “Cómo voy a mirar a la cara a los hijos de Natalia para decirles que se hizo justicia por su mamá”.

El querellante Gargiulo confirmó que van a buscar una apelación porque la sentencia no refleja lo ocurrido durante el juicio. “Se consideraron las alegaciones de la defensa, que ni siquiera presentó pruebas”, señaló.

“Somos militantes de derechos humanos, luchamos contra la impunidad. Claro que vamos a apelar este fallo”, concluyó Albarracín, al salir de la sala, repleta de familiares y allegados a las víctimas y también del condenado.

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