“Paró de chocarnos porque vecinos le tiraron piedras”

Karen, la joven que fue embestida más de 14 veces por su ex pareja, teme que el acusado recupere la libertad y vuelva a atacarla.

14 Nov 2019 Por Gustavo Rodríguez
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“Con todo lo que he vivido, me arrepiento de una sola cosa: no haber hablado antes de lo que estaba viviendo. Cuando lo hice, todos me dejaron en claro que mi vida no era normal, sino una pesadilla”, explicó Karen, la joven de 24 años que fue atacada por su ex pareja cuando había ido a retirar ropa de la vivienda familiar.

La mujer, que es enfermera y presta servicio en un hospital público, se decidió a romper el silencio y habló con LA GACETA sobre el hecho que vivió y que tuvo repercusión nacional.

- ¿Qué fue lo que pasó?

- El lunes le pedí a mi madre que me acompañara a buscar ropa mía y de mi hijo de tres años que había dejado después de irme. Entré a la casa y encontré manchas de sangre, blister de pastillas y jeringas tiradas en el suelo. Cuando me vio entrar me pidió que volviera y me negué. Ahí se puso como loco. Agarró un cuchillo sierra para cortar zapallos y me dijo que me mataría y que haría lo mismo con mi mamá y mi hijo.

- ¿Tiene problemas de adicción?

- Que yo sepa, no. Sí me vivía amenazando con que se mataría si no volvía a casa. Creo que las manchas de sangre que descubrí eran porque se autolesionó.


- ¿Y después qué sucedió?

- Cuando observé que había tomado el cuchillo salí corriendo. Le dije a mi madre que nos fuéramos, porque tenía mucho miedo. Nos subimos al auto para volver a la casa de ella, donde estoy viviendo. Al llegar a la esquina de Ejército del Norte y Corrientes, mi mamá me dijo: “No te asustés, pero me parece que nos viene persiguiendo”. Ahí comenzó otra pesadilla. Cuando nos detuvimos en esa esquina nos chocó muchas veces, perdí la cuenta. Estaba como loco, desencajado, pensaba que nos mataría.

- ¿Por qué se detuvo?

- Porque los vecinos que nos escucharon pedir ayuda empezaron a gritarle. Se fue y después volvió a seguir embistiéndonos. La gente que nos estaba auxiliando, al ver que no paraba, comenzó a tirarle piedras. Así se acabó todo. Después me enteré de que lo habían atrapado unas 20 cuadras más lejos.

- ¿Cómo era su relación con él?

- Me casé con él hace cuatro años. Cuando comenzamos con los problemas decidí separarme. Al año volví con él, pero lo hice porque ya estaba por salir de la Justicia el régimen de visita. Él me decía que si no volvía con él, se llevaría al chiquito y que no lo vería más. También me contaba que había cambiado.

- ¿Le creyó?

- Sí, desgraciadamente. Los primeros meses estuvo tranquilo, pero después volvió a lo mismo. Me amenazaba con matarse y me dejaba encerrada en una pieza para que no tocara al chiquito. También me planteaba que se pegaría un tiro para que lo atendiera en el hospital donde trabajo. Hasta me pegó un cabezazo en la frente que me hizo perder el conocimiento. Ahí decidí irme para no seguir sufriendo más.

- ¿Qué hará ahora?

- Quiero vivir en paz. Necesito tener custodia policial porque tarde o temprano saldrá de la cárcel. Su hermano es policía y lo detuvieron meses atrás por haber asaltado a una sede de EDET en Alberdi. Salió en libertad hace poco porque su familia tiene contactos. Creo que con él harán lo mismo, y encima tiene armas en su casa. Estoy aterrada.

- ¿Qué les diría a las mujeres que viven su misma situación?

- Que no se callen, que hablen de lo que están viviendo con sus allegados. Ellos son los únicos que pueden decir que lo que uno vive no es normal. Que es un caos, que eso no es normal y que las personas que se comportan así deben terminar en un calabozo.

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