Dictan un seminario sobre el pensamiento de Víctor Massuh - LA GACETA Tucumán

Dictan un seminario sobre el pensamiento de Víctor Massuh

El escritor Santiago Kovadloff recordará las obras del destacado intelectual tucumano. El filósofo tucumano que alcanzó prestigio internacional, recibió en 1984 la Gran Cruz del Mérito de España.

13 Nov 2019
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DISTINGUIDO PENSADOR. Víctor ´Massuh fue embajador argentino ante la Unesco y en Bélgica. la gaceta / archivo

“En la Argentina nos hemos habituado al desprestigio de la inteligencia. La inteligencia es un organismo muy sensible, muy delicado, que cuando está operando en un medio rudo, en un medio caracterizado por la pasión, por la obediencia incondicional, por el predominio de la cantidad sobre la calidad, por la falta del espíritu de creatividad individual, en un medio así la inteligencia se retrae, vegeta y, a veces, vuela hacia otras latitudes. Eso es lo que nos pasa a los argentinos. Ese hueco dejado por la inteligencia que, evidentemente, no cuenta con el prestigio comunitario, es llenado por una forma inferior de la inteligencia que es la viveza”, reflexionaba Víctor Massuh (1924-2008), uno de los pensadores de fuste que dio Tucumán y que alcanzó prestigio internacional.

Nuestro distinguido comprovinciano será recordado por el escritor, traductor y filósofo Santiago Kovadloff hoy y mañana, a partir de las 17, en el auditorio de la Unsta a través del seminario “Víctor Massuh, pensador argentino”, organizado por LA GACETA, Unsta y Planeta. La entrada será libre y gratuita. Kovadloff es miembro de número de la Academia Argentina de Letras, miembro correspondiente de la Real Academia Española y vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Es colaborador permanente del diario La Nación.

Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudió con destacados profesores, como Rodolfo Mondolfo, Risieri y Silvio Frondizi, Massuh fue miembro de “La Carpa”, grupo literario fundado por el poeta jujeño Raúl Galán. Realizó sus estudios de filosofía en el nivel de posgrado en la Universidad de Tubinga, Alemania.

Se desempeñó como embajador argentino ante la Unesco (1976-83) y en Bélgica (1989-95); fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias. Desplegó un pensamiento humanístico en numerosos ensayos, entre los que se destacan: La libertad y la violencia, Nietzsche y el fin de la religión, Nihilismo y experiencia extrema, La Argentina como sentimiento y Agonías de la razón. Distinguido como Doctor Honoris Causa por la UNT en 1983, Massuh recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito del Gobierno Español (1984) y el Premio Honorífico del Mérito (Bélgica).

Conquista y no dádiva

“Cuando un ser humano descubre que su contradictor es una prolongación de sí mismo, que el único caudillaje auténtico es el que se ejerce sobre la propia voluntad y no sobre los otros, cuando además comprende que la libertad es conquista de sus manos y no una dádiva de los otros, en ese preciso instante la democracia levanta su reino”, afirmaba Massuh.

Eugenio Pucciarelli, que fue su profesor y luego colega, escribió: “Massuh es hombre de su tiempo que ha tenido el coraje de asumir la propia época sin ceder a una cómoda aceptación o a una resignación impotente. Y en su tarea nunca olvidó la exigencia de universalidad, que le imponía su vocación filosófica, ni el sentido de lo concreto sin el cual su prédica se exponía a perderse en el vacío”.

La construcción de la identidad nacional fue una de sus preocupaciones centrales. “Uno de los males argentinos sería la falta de memoria. Me parece que los argentinos no tenemos sentido histórico. Más que en la continuidad, preferimos pensar en la ruptura. Al no tener sentido histórico y ser un pueblo sin memoria, estamos permanentemente comenzando. Al estar comenzando estamos viviendo al día, o sea que estamos en un eterno presente”, sostenía Víctor Massuh.

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