Faltan medidas contra la epidemia de los accidentes

11 Nov 2019

La avenida Aconquija ha sido escenario de accidentes que han dejado triste huella en las páginas del caótico tránsito tucumano. Algunos de ellos han sido marca de intentos de cambio en la conducta vial, como han sido la tragedia del canillita Raúl Pucheta atropellado hace 9 años en El Cristo, o la aún recordada tragedia de una adolescente, en 1995, embestida a la salida de un colegio en Aconquija al 2.400. El primer lomo de burro erigido en “la ciudad Jardín” debería hacer a la comunidad esa dolorosa experiencia, ya que los hábitos no parecen haber cambiado. También, el caso de la médica Cecilia Reales, arrollada en 2009 por un vehículo a alta velocidad , o el de la estudiante de Medicina que sufrió serios daños al ser atropellada por un auto cuyo conductor se dio a la fuga hace dos años.

Hoy la Aconquija ha sido noticia de nuevo por el accidente de un conductor de 19 años que se llevó por delante un cartel y causó daños en un negocio en la esquina con calle Concordia. Debieron actuar los bomberos voluntarios para sacar al joven herido del automóvil. Muy cerca de allí había ocurrido otro percance en un fin de semana de julio, cuando un auto quedó volcado sobre la platabanda. Lo que ahora llama la atención es que este choque ocurrió en momentos en que se estaba haciendo un control de alcoholemia sobre la avenida Perón. Es decir, ocurre en momentos en que, en teoría, la Municipalidad de Yerba Buena lleva a cabo medidas con miras a bajar los índices de accidentes en la ciudad pedemontana. Cabe preguntarse, entonces, si lo que se está haciendo es suficiente para garantizar que la circulación vehicular –que es intensa en esa ciudad- se desarrolle de modo tranquilo.

La respuesta es no. Se trata de un problema de magnitud, calificado por el Presidente como ”tragedia nacional”. En Tucumán la situación es particularmente dramática. La provincia se encuentra en el cuarto lugar en el país en lo que hace a mortalidad en accidentes de tránsito, a tal punto que el Gobernador lo calificó como “epidemia” hace cuatro años.

El problema es que las cosas no parecen cambiar. Así como se ha dado la paradoja de un accidente que pudo ser tragedia mientras se desarrollaba un control de tránsito, también se puede contar el percance de cuatro jóvenes que cayeron con su vehículo en el cerro San Javier. Esa situación de caos y aparente imprevisibilidad arroja cada tanto situaciones dramáticas. Hace dos días fue un choque frontal entre una minivan y un ómnibus en la ruta 38 a la altura de la Invernada. Y la autopista Tucumán-Famaillá, que cada tanto es escenario de tragedias como la reciente del ómnibus que circulaba de Jujuy a Buenos Aires, ahora volverá a ser objeto de análisis, durante el juicio que comenzará por la tragedia de las militantes de derechos humanos de hace dos años.

El percance de la avenida Aconquija es una punta del ovillo del tránsito, que los tucumanos debemos desenrollar. Los responsables directos son las autoridades de cada jurisdicción y de la Provincia, que deberían estar aplicando ya el carnet por puntos, haciendo campañas para bajar la velocidad, incorporando más gente a los controles y ampliándolos, señalizando como corresponde y poniendo reductores de velocidad donde se necesita que se baje un cambio. Es decir, haciendo medidas efectivas para que realmente comience a notarse una reducción en esta epidemia hasta ahora imparable.

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