Qué hay que hacer para acabar con las inundaciones en Tucumán

Expertos resaltaron que son clave el trabajo conjunto y la gestión ambiental real.

08 Nov 2019
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PAISAJE PREOCUPANTE. Una calle inundada en una ciudad del sur tucumano. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

Que el sur de nuestra provincia se inunde no es obra del destino; es consecuencia de acciones de privados, y de falta de control, de trabajo coordinado y de políticas de largo plazo. “La desestabilización de la cuenca Marapa/San Francisco lleva 30 años”, aseguró en “Panorama Tucumano” Claudio Bravo, experto en ingeniería hidráulica y ambiental, miembro de la Comisión de Emergencia Hídrica (en representación del Colegio de Ingenieros de Tucumán) que creó la Legislatura luego de las durísimas inundaciones de 2017.

“Las tierras que recorre el San Francisco eran bosques y había humedales; es terreno débil, fácilmente erosionable. Hoy, de esa cuenca, el 40 % es área agrícola. Y cada usuario deriva el agua como le parece -agregó-. En las condiciones actuales se va a inundar cada dos o tres años”.

Contundente, pero no condenatorio. Informes técnicos muestran la solución; incluso, cuánto cuesta: con U$S 12,5 millones se puede encauzar el San Francisco y construir un sistema de defensa para La Madrid, que padece las consecuencias (como La Invernada) por estar en terrenos deprimidos.

Dos provincias

La naturaleza no sabe de límites políticos, así que lo que pasa en Catamarca incide aquí. “La cuenca Marapa/San Francisco la comparten las dos provincias -destacó Eduardo Martel, vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas, también miembro de la comisión-. Se han desmontado cerca de 100.000 hectáreas, cada productor canaliza el agua y el Estado no controla eso; hay una permisividad extrema...”. Extrema y grave. “Las inundaciones generan un problema humano y productivo. Pero además, degradación: el agua arrastra sedimentos, se colmatan los ríos y el agua se sale de cauce”, agregó Martel.

Para buscar (y hallar) soluciones -coincidieron- la salida es el trabajo conjunto. “Entre las dos provincias, y entre las instancias implicadas: productores agrícolas, pobladores, reparticiones del Estado implicadas (que son muchas), técnicos. Y que exista este informe demostró que se puede trabajar seriamente en conjunto”, resaltó Martel.

Gestión ambiental

En corto plazo, para evitar grandes daños, hay que trabajar en el sistema de alertas, reconoció Martel. Pero también, de inmediato, diseñar e implementar el plan hídrico estratégico, que trabaje con las cuencas en su conjunto para poder prevenir y no poner parches después. “Se calculó que para ‘remediar’ daños de las inundaciones de 2017 hicieron falta (en valores de ese tiempo) más de 600 millones de pesos -informó Martel-. Si en vez de remediar se trabajara con criterio de gestión ambiental (que es nuestro sueño como miembros de la comisión), la situación de la provincia se transformaría”.

Urgente: relevar el terreno

Para tener datos fiables es clave conocer el terreno. “En concreto, un relevamiento con láser que permite obviar la vegetación y analizar el suelo”, destacó Bravo. Con esos datos (obtenerlos cuenta U$S 125 más IVA el km²) del sur y del piedemonte se puede hacer un buen plan de ordenamiento territorial.

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