Monzón, el goleador de los tiros libres

Por primera vez en su carrera, el jugador marcó en dos partidos seguidos. Su historia de romperredes tiene ricos antecedentes.

GRACIAS AL CIELO. Monzón de rodillas, en el césped del Monumental, tras su gol. la gaceta / foto de hector peralta GRACIAS AL CIELO. Monzón de rodillas, en el césped del Monumental, tras su gol. la gaceta / foto de hector peralta

Patronato se convirtió el martes por la noche -aunque no lo sepa y quizás ni le interese saberlo- en un equipo más de la extravagante y exótica lista de víctimas de Fabián Monzón y sus tiros libres. ¿Sabía Atlético que se hacía de un especialista en la materia cuando lo incorporó en junio pasado? Ricardo Zielinski sí lo sabía cuando lo pidió un mes atrás, luego de renovar su contrato por una temporada más en el equipo. La dirigencia le dio el gusto de inmediato: fue de los primeros jugadores en llegar al club durante el mercado de pases luego de un paso por Chile y un tiempo inactivo. Casi cinco meses después, quizás podamos decir que -por ahora- es el mejor refuerzo del equipo y mucho tienen que ver su firma: los tiros libres.

Dueño de una extensa carrera, el lateral “decano” convirtió de falta prácticamente en cada uno de los equipos en los que jugó, pero es la primera vez que lo hace en dos partidos seguidos. Ante Banfield, aprovechó una barrera endeble para penetrarla y vencer al arquero. Contra Patronato, tomó como referencia y trató de imitar el estilo de un astro como Cristiano Ronaldo: impactar con el empeine, bien en el centro del botín, y lograr un raro efecto que hace que la pelota suba para superar la barrera y baje para entrar al arco.

“En lo anímico esto me viene muy bien. Hace mucho que no me encontraba con el gol”, declaró Monzón luego del partido. No parecen palabras salidas de la boca de un defensor sino más bien de un delantero que tiene cerrado el arco. Con más de veinte goles anotados en casi 250 partidos jugados (siempre como defensor) tiene algo con qué sostener el discurso.

Estos dos goles aparecen luego de un año sin marcar. Jugando para Universidad de Chile, infló la red de Audax Italiano en 2018. En 2015, jugando su segundo ciclo en Boca, hizo lo propio ante Santiago Wanderers, por la Copa Libertadores, en el estadio Centenario de Montevideo. En 2011, jugando los cuartos de final de la Copa de la Liga de Francia para Niza, sacudió el arco de Dijon y en un momento límite: se jugaba el minuto 119 de partido (tiempo suplementario) y su equipo estaba quedando eliminado (luego ganaría en penales). En 2008, se suman dos rivales interesantes a su lista: Sporting de Gijón y Barcelona, nada menos que en el Camp Nou. Ambos, jugando para Betis de Sevilla.

Todos estos tiros libres fueron ejecutados desde el mismo lugar que convirtió ante Banfield y Patronato: la esquina derecha del área (mirando hacia el arco). Un lugar que parece ser claramente su favorito. Minutos antes del bombazo contra Patronato había pateado desde el mismo lugar y la pelota se le fue por poco. Contra Huracán, en tiempo de descuento y en ese mismo sector, obligó al arquero a esforzarse al máximo y evitó lo que hubiese significado ahora el cuarto triunfo al hilo del equipo.

La técnica puede que haya ido cambiando e incluso en algunos casos, algunos tiros libres fueron pateados con un toque previo de un compañero, pero todos tienen un denominador común: la fuerza con que los patea. Una fuerza que no ha perdido incluso en un año complicado para él ya que perdió a su papá y su mamá en cuestión de meses.

“La dirigencia, el cuerpo técnico y mis compañeros me han tenido paciencia y eso me ayudó y lo valoro muchísimo”, explicó. El defensor debió ausentarse varios días de práctica tras la muerte de Rodolfo, su papá, hace poco más de un mes y para colmo luego sufrió un desgarro. Monzón fue apoyado en todo momento desde el club y la actitud dio sus frutos.

Futbolísticamente el santafecino también recibe ayuda. Tanto Javier Toledo como Leandro Díaz se fajan en los defensores en cada pelotazo al área rival para lograr los tiros libres que él termina metiendo. Un placer para ellos y para Atlético mismo, que en los últimos cuatro años no marcó por esa vía y en este año ya lleva tres. Además de Gervasio Núñez a Banfield en marzo, dos son cortesía de Monzón, un especialista.

“De a poco vamos encontrando el funcionamiento como equipo y eso se ve en los resultados. Este (por el de Patronato) era un partido importante”, dijo Monzón. Claro que lo era: significaba la recuperación definitiva de un equipo que empezó muy mal la temporada. Sin embargo, ni siquiera él se confía. “Yo estuve impreciso en muchas pelotas. Trabajaremos en la semana para corregir lo del segundo tiempo”, agregó.

El mensaje hacia adentro del grupo es de tranquilidad y autocrítica aún después de la tercera victoria al hilo. El mensaje hacia afuera -hacia la Superliga-, ya lo había dado en la cancha: no hagan faltas cerca del área de ataque de Atlético (menos en la esquina derecha), porque el equipo tiene un especialista.

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