La deshonorable sigue de fiesta

28 Oct 2019 Por Federico Türpe
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FOTO LA GACETA / ANALIA JARAMILLO

Entró en funciones el Poder Legislativo más costoso del país en una de las cinco provincias con mayor desigualdad de la Argentina, según el Indec.

Cuando la antipolítica golpista pretendía desacreditar a los poderes de la República, para de ese modo sustituirlos por un establishment cícivo-militar que nunca podía llegar a conseguir los votos, el desafío era empoderar a los representantes de la voluntad popular.

El objetivo: garantizar una sociedad más justa e igualitaria, donde todas las minorías tuvieran voz y donde la democracia fuera madurando para ser el motor del desarrollo que permita solucionar los problemas de la gente.

En Tucumán, estos objetivos se han distorsionado de tal modo que hoy tenemos a una casta de patrones feudales que han tomado por asalto al poder, sostenidos por una red de pymes rentadas con dinero público.

El peronismo impuso estas condiciones, pero la oposición aceptó las reglas de este juego perverso y tramposo y es por eso que hoy el bussismo ocupa la tercera autoridad de la Cámara. Los radicales también vienen siendo parte de este pacto silencioso. Nadie renuncia a los privilegios.

La Legislatura es una estafa que emplea a 30.000 personas y gasta 5.300 millones de pesos al año.

Estafa porque no cumple su rol fiscal dentro del sistema republicano, sino que -de facto- se utiliza como una gran caja política, para que un puñado de personas, que siempre son las mismas, sean cada día más ricas a costa de un pueblo que es cada vez más pobre.

La multitud que se concentró en los alrededores del teatro San Martín, donde los nuevos legisladores asumieron sus bancas, lejos está de las masivas movilizaciones espontáneas que caracterizó al peronismo de hace medio siglo.

Familias enteras con niños de meses arrastradas por dádivas en medio del calor, para que un señor feudal haga ostentación de un poder que no tiene, sino que ha sido usufructuado del erario público y de la peor manera: humillando a los más necesitados.

Si Juan Perón hoy resucitara y los viera, seguramente los mandaría a encarcelar a todos.

Sin dinero, estos “líderes” políticos no movilizarían ni a su familia para ir a un pic-nic. Lo confirman las encuestas, donde ya alcanzan una imagen negativa del 80%.

Nadie los quiere y por eso cada vez deben gastar más dinero público para sostener esta farsa. Han tomado por asalto al Estado de una provincia que se cae a pedazos y nadie reacciona.

Tucumán tiene problemas gravísimos y esta gente sigue de fiesta, repartiendo monedas a la plebe como los monarcas de la Edad Media.

Nuestra Legislatura no es honorable, es el bochorno político más grave en la historia reciente de los tucumanos.

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