El arquitecto Franco Marigliano -subsecretario de planeamiento urbano de la ciudad de Yerba Buena, al oeste de Tucumán- asegura que él y el resto de los gobernantes locales están dispuestos a debatir acerca de la radicación de countries al pie del cerro. Desde fines de 2015 se encuentra vedada en esa jurisdicción a fin de preservar el medio ambiente y su biodiversidad. “El municipio no da nada por cerrado”, añade.
Luego dice que en ese momento no tenían otra opción, en referencia al decreto a través del cual el intendente, el radical Mariano Campero, prohibió los countries, barrios cerrados, clubes de campo, parcelamientos comerciales y otros emprendimientos similares en pleno pedemonte yerbabuenense. “La vorágine inmobiliaria va siempre por delante del Estado. Era necesario cerrar las puertas y ponerse a pensar”, explica.
Un año después de aquel veto -recuerda Marigliano- el Ejecutivo local puso a disposición del Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza, que en mayo de 2018 fue aprobado por unanimidad. Esa norma se encuentra vigente y es la que califica al suelo de este sector como no urbanizable. Es decir, lo somete a una reglamentación especial de protección que impide su transformación. “No obstante, estamos dispuestos a evaluar alternativas”, asegura hoy Marigliano. Sin embargo, enseguida aclara que a la fecha no han oído nada convincente.
“He charlado con probables emprendedores y dueños de tierras. Les dije que, actualmente, hay una propuesta del Ejecutivo, traducida en esa reglamentación. Es una medida dura, restrictiva, prohibitiva. Lo reconocemos. Pero muchachos, ‘¿cuál es la propuesta de ustedes’? -les he preguntado- ‘¿cón qué refutan?’. ¡Y no hay! No hay ninguna propuesta conceptual, técnica. En este tiempo no se les ha caído una idea. Les dije: ‘nos juntemos en la Casa de la Cultura a reflexionar’. Nada”, relata.
En este escenario, Marigliano considera que la ordenanza debe mantener su vigencia. “La postura del emprendedor tucumano es preocupante. Lo único que quiere es meter countries. Y puede ser... No digo que esté mal... Pero, ¿cómo harán para no dañar el medioambiente? Porque nosotros tenemos las opiniones de entre 10 y 11 técnicos”, agrega. Las opiniones a las que hace alusión constituyen las conclusiones de un comité de estudio que se conformó en 2016, y que mantuvo reuniones periódicas con el fin de proporcionar un sustento científico.
“El emprendedor tucumano es bastante limitado en sus razonamientos para urbanizar el pedemonte. Nadie ha presentado una carpeta con una idea superadora de la ordenanza. Todas han sido charlas de café. ‘Si plantás muchos árboles aquí... o hacés un buen plan hídrico por allá’..., nos dicen. Bueno. ¿Dónde está ese plan hídrico? No hay”, asegura.
- ¿Le teme a una expropiación inversa?
- Sí. Se ha planteado esa posibilidad en algún momento. Por eso, surgieron borradores con alternativas. Algunos juristas creen que, en vez de prohibir, habría que abrir el juego, pero con restricciones.
División
La opción a la que se refiere salió del seno de la secretaría de Obras Públicas y Planeamiento Urbano, a fines del año pasado, y permite el desarrollo de actividades vinculadas al ecoturísticas; al alojamientos para ocio y descanso; y a los centros educativos, de salud, deporte y bienestar. La ordenanza vigente divide en dos a la unidad ambiental cinco del Código de Ordenamiento Urbano. El pedemonte yerbabuenense corresponde a esa unidad, que es considerada la madre de todas las unidades ambientales porque debe preservar el ecosistema del municipio.
La zona A se extiende hacia el oeste del río Muerto. Ahí han sido prohibidas todas las urbanizaciones especiales. La única construcción permitida es una vivienda unifamiliar por lote. La zona B, como denominaron a la otra parte, comprende al este del río. Para esta fracción, mantuvieron las condiciones que hasta ese momento estaban vigentes, como reafirmar que los terrenos deben medir -de mínima- 20 metros de frente y 40 metros de fondo. Esas dimensiones totalizan unos 800 metros cuadrados.
Los únicos usos complementarios permitidos en ambas franjas son verdulerías; panaderías; farmacias; almacenes, despensas y restaurantes o casas de té (estos dos últimos, solo en el sector B). Entre los usos prohibidos anotaron al shopping; salón de fiestas; playa de estacionamiento; boliche; gomería; bar; taller mecánico; industria de cualquier tipo y centro comercial, entre otros.
Sin contraoferta
“El problema es que el inversor quiere explotar la tierra lo máximo que pueda. No le importa si es abajo o arriba de la montaña. Pero eso no implica que no lo tengamos que escuchar. En Yerba Buena no se puede no escuchar al inversor. Yo los quiero escuchar. Sin embargo, no ha venido nadie con un proyecto sustentable. En síntesis, no hay una contraoferta”, concluye Marigliano.







