De la Legislatura saliente a la que llega

22 Oct 2019 Por Luis María Ruiz

Todo concluye al fin para 34 de los 49 legisladores, que mañana tendrán su última vez en el recinto de sesiones de la Cámara provincial. Una quincena -13 oficialistas, dos opositores- consiguió la reelección, y seguirá en la banca hasta 2023. Entonces, si de nombres se trata, habrá una renovación en la próxima integración parlamentaria. Lo que asoma como poco factible es que haya cambios en cuanto a lo político.

Sólo la posibilidad de que el gobernador, Juan Manzur, sea convocado para un eventual gabinete nacional a partir de 2020 sostiene algunos interrogantes. Sin embargo, el vicegobernador Osvaldo Jaldo dio muestras en estos últimos cuatro años, en las decenas de veces que quedó en ejercicio del Ejecutivo, que le basta con el teléfono celular -sobre todo ahora, que se animó a dejar los SMS e instaló WhatsApp-para manejar el cuerpo legislativo.

Además, el oficialismo absorbería a los cuatro legisladores electos por el alperovichismo, así que, con 35 de los 49 votos posibles, retendrá la mayoría absoluta. Muy lejos de tener alguna chance de imponerse en las decisiones quedaron las minorías legislativas.

Entonces, quizás mirar al espejo retrovisor permita dar una pauta de lo que se viene. Si las estructuras se mantienen, al margen de que haya otros nombres en los despachos, ¿por qué deberían cambiar las cosas en el espejado edificio de Muñecas 951?

Lo bueno

Jaldo suele decir que la actual composición alcanzó un récord en la sanción de leyes provinciales. Es cierto que la Cámara saliente supera a la del período 2011-2015 en cifras, con más de 530 normas aprobadas, contra 439 de sus antecesores (es decir, casi un 20% más de productividad). El desafío de los que asumirán el lunes próximo será superar en cantidad y en calidad a quienes se marchan.

En los últimos cuatro años también se aprovechó con mayor asiduidad las instalaciones del edificio construido en la gestión de Manzur. Por el hall central, el salón de actos del 3° piso y la sala de reuniones del 8° piso pasaron eventos de entregas de distinciones, de muestras científicas y culturales, de encuentros educativos y deportivos, y un largo etcétera que, antaño, no se veían por allí. Una función secundaria para un poder legislativo, aunque positiva.

Lo malo y lo feo

Uno de los compromisos incumplidos en el Poder Legislativo gira en torno a la transparencia. Este año, con $5.300 millones para gastos -y un monto multimillonario sin oficializar en la cuenta de Excedentes Financieros-, quedó en segundo lugar en el ranking de los cuerpos parlamentarios provinciales qué más recursos insume en todo el país, sólo detrás de la Legislatura bonaerense.

En 2016, luego del escándalo de los gastos sociales, las autoridades anunciaron la eliminación de los subsidios a personas -no así a instituciones- y la bancarización de los dineros de la Legislatura. Allí murieron las medidas de transparencia. ¿Cuántos empleados tienen cada bloque político y cada legislador? ¿Y la propia Cámara? ¿Quiénes son?

Todos estos datos son de acceso público en los sitios del Senado y de Diputados. Tampoco resulta lógico que el Poder Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia de la Provincia difundan sus respectivos decretos y acordadas -no todos, pero sí buena parte-. En cambio, los decretos y resoluciones del Poder Legislativo se mantienen bajo llave.

¿Tendrá razón el ciudadano Francisco José Moya en su denuncia realizada ante el Tribunal de Cuentas, según la cual a través del decreto 2.249-A/18 de la Legislatura se le otorgó $50.000 a la comuna de Timbó Viejo para “arreglos y limpieza del Arroyo La Perdiz”? ¿Por qué la Cámara enviaría plata para obras a una comuna? Por lo pronto, el ente de control apercibió al comisionado Sixto Espeche por su “conducta omisa” ante el requerimiento de informes administrativos por la supuesta falta de realización -según Moya- de los trabajos indicados.

Mañana, después de tratar los pliegos de los jueces, los legisladores que no estarán la semana próxima querrán decir unas palabras de despedida en el recinto. Los que llegarán el lunes, por su parte, ya están reservando despachos y alistando asesores. Aunque el futuro es incierto, los “nuevos” tendrán como guía el sendero marcado por los salientes. Estará en ellos tomar o dejar lo bueno, lo malo y lo feo

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