Madres y deportistas: con la receta justa

Las excusas, a la hora de practicar un deporte, no existen para ellas. Son madres y consiguen el equilibrio exacto para desarrollar la otra pasión con la misma dedicación. Cuando los hijos llegaron, el vínculo con el deporte que aman fue justamente lo que transformó la relación.

20 Oct 2019
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FUNDARTE. Micaela y Antonella, hijas de Alejandra; Alina, hija de Mariela (camiseta uno).

Taekwondo / Desde el Tatami

Artistas marciales en la maternidad

No sólo son especialistas en un arte marcial, también son artesanas de la maternidad. Los golpes y patadas son instructivos para ellas y sus hijos también.

“Ser mamá requiere de mucho tiempo, compromiso y dedicación y, muchas veces, el deporte también lo requiere, en especial cuando estás en competencia. A las mamás les diría que se animen a probar taekwondo. Muchas veces tenemos el prejuicio que se trata de un deporte netamente masculino. Todo lo que conlleva la práctica de este deporte tiene beneficios físicos y psicológicos. Como practicante, sé que se moldea nuestro carácter; el estado de ánimo; la tolerancia y perseverancia”. Susana Estévez, 39 años, dos hijos, presidenta del Comité de Damas de Taekwondo ITF, V Dan.

“Cuando una comparte con un hijo la pasión por un deporte el vínculo se enriquece. Ellos aprenden a tener otra mirada más completa de su mamá. Los prejuicios por mi edad (empecé a los 38 años) y demás consejos desalentadores, hicieron que demore en mi decisión. Gracias al apoyo de mi esposo y los consejos de mi Master, Rodolfo Castillo, cumplí un sueño que tenía desde pequeña”. Patricia Muraki, dos hijos, 44 años, I Dan.

“Cuando hay pasión por lo que hacés, todo se acomoda con más facilidad, como la maternidad y el deporte. Tengo una hija brillante: Gloria, la misma gloria que tuve en este camino y con la que coroné mi vida. Primero aprendió a tirar patadas y después a caminar”. Naykhe Bustos, 34 años, una hija, II Dan.

Fútbol / Amigas de alto rendimiento

“Las Vete” son punteras de un torneo y tienen a la goleadora

“Las Vete” es el nombre que lleva con orgullo el grupo de 17 mujeres de entre 30 y 40 años que participan del Torneo Lineup-Las Cañas que se juega en el Jockey Club. Actualmente se encuentran punteras y además tienen a la goleadora del campeonato. Gracias a la idea de creer en algo más, aparte de trabajar y realizar las tareas cotidianas de una madre, con apoyo familiar y una gran amistad, lograron fundar el club para seguir con la rutina y ser deportistas.

“Hay un montón de chicas jóvenes que están jugando. Quizás nosotras representamos otra edad; la más grande tiene 49. Todas en el equipo somos madres, algunas tienen uno, otras tres y hasta cinco hijos, pero igual nos divertimos y trabajamos. Esa fue una de las razones que nos hizo encontrarnos: estar en una etapa parecida de la vida”. Magdalena Soaje, tres hijos, 33 años.

“Cuando ‘Manchy’ (Magdalena Soaje) nos convocó, algunas nos conocíamos y otras no. Surgió de a poco un equipo sólido. Algunas jugaban bien y otras estaban empezando, pero el espíritu fue siempre de recreación y colaboración. Así fue mejorando nuestro juego”. Elvira Figueroa, 42 años, tres hijos.

“Mi marido me ayuda mucho porque nos encanta hacer deporte, por eso nos acompañamos, tanto los días que entrenamos como los días que jugamos en el torneo. Al jugar en el mismo campeonato, a cada uno le toca una hora distinta de cuidado. Cuando uno juega el otro está con los chicos. No es solamente el hecho de hacer deportes con amigas, también está la familia presente. Lo disfrutamos en ese sentido”. Mariana García Pinto, dos hijos, 34 años, goleadora con 14 tantos.

“Hoy, la mujer tiene un rol muy activo en la vida. No solo porque puede estar a cargo del funcionamiento de la casa y la crianza más cercana de los hijos; a eso se le suma la vocación por su profesión y el trabajo. El deporte es una inyección de energía. Es lo mejor que te puede pasar: animarse a vivir las cosas que valen la pena vivir, sin importar la edad ni la habilidad, siempre se puede encontrar el espacio donde sentimos que podemos”. Lucía Terán, 49 años, tres hijos.

Hockey / Unidad

Entre el legado, la organización y las 20 hijas que "nacen" en el club

Patricia Escudero, Mariana Tasquer y Ximena Mansilla tienen en común la pasión por el hockey. Si hay algo en que además coinciden es que con ganas y actitud, sumado a una buena organización, no hay impedimento para seguir practicado el deporte que aman.

“Lo vivo con una pasión tremenda. Casi a los 52 años tengo las mismas ganas de siempre. Deseo que llegue el sábado para jugar. Mis padres influyeron mucho y yo con mis hijas también. Desde chiquitas quise que practiquen un deporte, más allá de si era hockey o no. Actualmente, mi mamá, con sus 78 años, todos los sábados va a ver a sus nietas y a mí. Ella era arquera de Popeye, de Salta. Ser madre y practicar un deporte, no influye; va más allá de ser mamá o no. Lo importante son las ganas de hacer un deporte, sea por pasión, salud o lo que fuera”. Patricia Escudero (segunda, en la foto de la derecha), Universitario, 51 años, tres hijos.

“Tener un hijo y jugar al hockey es lo más lindo que hay. Sentir que él es tu hincha incondicional, que te acompaña en todo, que para él sos la mejor... Cuando estoy jugando me grita ‘vamos mamá’. Antes de jugar nos damos un beso y apenas termina el partido viene, me abraza y me pregunta cuántos goles hice. Lo vive feliz. Ama ir al club para ver jugar a su mamá . Él cree que soy la mejor. Es el mejor hincha”, Ximena Mansilla (foto izquierda), un hijo, Cardenales, 28 años.

“Todas son 10, 15 o 20 años más chicas. Tengo una brecha bastante amplia, pero sin dudas lo que me moviliza para jugar es compartir con la gente. Siempre les digo: ‘la vida me dio una hija, y el club, 20 más’. Es hija única así que el lugar para compartir es el deporte”. Mariana Tasquer (foto de arriba), Huirapuca, 42 años, una hija.

Voley / Red de por medio

En avellaneda Central y en Fundarte se animan a saltar bien alto

En el deporte de la red alta no hay obstáculo de ninguna altura que frene las ganas de las madres.

“No es difícil, para nada. Mi hija me acompaña a los partidos y a los entrenamientos, ya que ella también se entrena. Cuando era más pequeña, la cuidaban mis papás en el horario de entrenamiento. Hago voley desde siempre y solo lo dejé en el embarazo. Volví a entrenar tres meses después de que ella nació. Soy muy feliz haciendo esto. Hasta un tatoo me hice en el brazo”. Silvia Mariela Ávila, una hija, 38 años, Fundarte.

“Empecé a jugar por ellas. Un día me animé. Fui mamá primeriza de mellizas a los 22 años. Fue un desafío muy grande porque nunca tuve ayuda de empleadas. Empezar a jugar fue maravilloso. Me cambió la vida porque me permitió tener un momento más de compartir con mis hijas”. Alejandra Bollea, Fundarte, dos hijas, 40 años.

“Yo jamás pensé que iba a volver, pero con la ayuda de mi esposo pude volver a entrenar. En el medio hice muchas actividades, pero me di cuenta que el voley me apasiona”. Ana Iturre, Avellaneda Central, tres hijos, 38 años.

“Tengo cinco hijos, sólo cuando estuve embarazada dejé de jugar. En el último embarazo, jugué hasta los cuatro meses. Hay que encontrar el deporte que te gusta y el tiempo te lo vas a hacer”. Silvina Ojeda, Avellaneda Central, cinco hijos, 38 años.

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