Vocinglería, tensión y chicanas en los minutos libres del debate

El tiempo de debate libre fue el de mayor voltaje político, pero también en el que menos se entendió a los candidatos, más preocupados en no oír al adversario y en imponer su voz al resto la ubicación en los atriles.

17 Oct 2019 Por Juan Manuel Asis
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BELLOMIO Y LEITO MIRAN. Osatinsky, Amaya y Bussi gesticulan y tratan de hacerse escuchar, en un momento de los minutos libres, que fueron acalorados. la gaceta / foto de juan pablo sánchez noli

Tensión, chicanas, ataques personales, ironías cruzadas, agresiones verbales, vocinglería. Así se pueden definir los dos tiempos de 10 minutos libres entre los candidatos a diputado en primer término por las cinco fuerzas políticas que competirán por una banca el 27 de octubre.

El primer round fue de alto voltaje y de fuertes cruces verbales, especialmente entre Domingo Amaya (Juntos por el Cambio) y Ricardo Bussi (Fuerza Republicana), lo que se repitió pero con mayor intensidad en el segundo segmento. En un primer instante, el que llevó la voz cantante fue Ariel Osatinsky (Frente de Izquierda), quien cuestionó a oficialistas y opositores por igual. Silvio Bellomio (Consenso Federal) y Mario Leito (Frente de Todos) fueron los que menos hablaron en este tramo; de ellos dos, el primero se defendió de un planteo de Bussi -le preguntó si seguía siendo peronista o alperovichista- y el justicialista ironizó cuando el ex intendente, para responderle al líder de FR, dijo que era un “peronista republicano”: “esa no la conocía, es una nueva categoría de peronista”, señaló el del PJ.

la gaceta / foto de inés quinteros orio

El intercambio de palabras fue subiendo en temperatura. Quien picó en punta cuando se abrió la tranquera de los diez minutos fue Amaya. Empezó suave, tranquilo, diciendo que el Estado debe involucrarse en la defensa de la vida y en la creación de centros de accesibilidad para proteger a las mujeres. El resto primero lo seguía con atención, hasta que Osatinsky lo increpó: “miles de mujeres mueren por año a causa de abortos clandestinos, ¿así defienden la vida?”. Y atacó, de paso, al gobernador, Juan Manzur, “por permitir que pariera una niña de 11 años, violando todos sus derechos”.

Bussi deslizó un “Ariel, por favor” para incorporarse al debate. Hasta allí, todo era sin roces. La pregunta que les hizo el legislador electo a Amaya y a Bellomio desató el enfrentamiento verbal: ¿Amaya, Bellomio, siguen siendo peronistas? “Es para que digan dónde estarán si gana Alberto Fernández”, agregó. “Tengo valores, y tengo claro dónde estaré, ya que ganará (Mauricio) Macri”, contestó el representante de Juntos por el Cambio. Pero, ¿si gana Fernández, dónde estará?, insistió Bussi. “Estaré en Juntos por el Cambio”, replicó. Luego siguió un rifirrafe entre ellos, donde el dirigente de FR lo acusó de kirchnerista. “No lo soy”, contestó. “Pero si le pusiste el nombre de Kirchner a la avenida Roca”, lo chicaneó el de FR.

En ese ida y vuelta, Osatinsky apuntó que todos, peronistas y macristas, fueron socios en el descalabro del país, y mencionó el voto conjunto por la reforma previsional.

Bellomio pudo meter un bocadito para replicarle a Bussi: “soy opositor y seguiré siendo opositor”. “Pero si fuiste alperovichista”, lo acusó Bussi. “De sus equipos técnicos”, aclaró el lavagnista. Ahí, otra vez, levantando la voz, los interrumpió Amaya, acusando a Bussi de ser él un alperovichista. “Todos los días desayunaba en la casa de Alperovich, digamos la verdad”, le espetó.

Volvió a meter primera el dirigente de la izquierda para recordar las promesas de Macri de pobreza cero, de eliminación del impuesto a las ganancias. Leito lo cruzó: “te respeto, pero cambien el discurso, parecen un grupo de autoayuda, tienen que ser más razonables”.

Todos contra todos

Los segundos 10 minutos tuvieron un voltaje inusitado; los candidatos subieron la voz, se chicanearon y se agredieron hasta niveles personales. La temperatura del estudio fue en aumento. Hablaron uno encima de otro, por momentos fue una parafernalia verbal inentendible. En este aspecto, quien ocupó la casilla del medio fue Amaya, protagonista casi excluyente del segundo round, por los mandobles que le envió a Bussi.

Todo empezó bien, como los primeros 10 minutos libres, pero luego llegó el desmadre. El hombre de la izquierda atacó al FMI -pidió romper con el fondo- y Amaya le siguió con una larga intervención defendiendo al Gobierno nacional -“el más federal”-, no como la gestión nacional anterior; dijo. Bussi estalló: “era la misma coparticipación de la época de Alperovich”, apuntó, recordando implícitamente que el ex intendente fue parte de la administración kirchnerista. Amaya insistió con “la cantidad” de obras que hizo el poder central.

¿Cuáles obras, las del Plan Belgrano?, lo chicaneó Bussi. “Basta recorrer la provincia”, apuntó el candidato de Juntos por el Cambio. “Nada hicieron por la pobreza”, replicó el de FR. “No hagan bandera con la pobreza”, señaló Amaya. Osatinsky no pudo frenarse: ¿cuáles obras?, preguntó; planteo al que se sumó Bussi: “sólo en los papeles están las obras”. “¿Dónde están las obras que usted ejecutó?”, le replicó Amaya. Lo que siguió después fue otro rifirrafe descomunal: “están entregando las llaves de las obras de Cristina” (Leito); “Domingo, basta de chamuyo” (Bellomio), “el municipio es una cloaca a cielo abierto” (Osatinsky a Amaya, cuando este defendió sus 12 años como intendente); “hay un testigo protegido que dice que su padre torturó a mi hermano desaparecido” (Amaya a Bussi); “¿y eso qué tiene que ver?, usted es un mentiroso, un farsante” (Bussi a Amaya): “a mí me tratás bien” (Bellomio a Bussi); “aguantá el debate” (Bussi a Bellomio); “Esto es lamentable”, interrumpió Leito.

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