El “Pellegrini” marcará la despedida de Falero

El jinete uruguayo, uno de los mejores del mundo, anunció que este año dejará de correr y todo indica que será durante la máxima fiesta de San Isidro.

12 Oct 2019 Por Carlos Chirino

La fecha del adiós está cada vez más cerca para uno de los mejores jockeys de la historia. Aunque aún no confirmó cuál será el día, todo parece indicar que el retiro de Pablo Gustavo Falero se producirá el 14 de diciembre de este año, día que se disputará una nueva edición del Gran Premio “Carlos Pellegrini”, la carrera más prestigiosa de Sudamérica.

“Aún no tengo definida la fecha, pero puede ser el día del ‘Pellegrini’. Me parece que ya es hora. Lo importante es que me siento muy bien. He logrado muchas cosas a lo largo de mi trayectoria. Actualmente estoy ganando carreras, como en mi primer momento. Esa es una señal de que estoy vigente. Y así me quiero despedir de las pistas”, contó “Aladino”, que el pasado 24 de septiembre finalizó segundo en el Gran Premio “Batalla de Tucumán”.

Falero fue una de las principales atracciones que tuvo el mitin interprovincial que se llevó a cabo en el hipódromo tucumano. A cada instante, la gente le demostró su idolatría. Fotos, firmas de autógrafos y algunas anécdotas con entrenadores. “Es muy lindo sentir el cariño de la gente. El algo que me llena de felicidad”, tiró el uruguayo que acumula más de 8.500 victorias, alcanzando el sexto puesto en la estadística mundial de jockeys.

PALPITANDO EL RETIRO. A punto de cumplir 53 años, el jinete uruguayo colgará la fusta.

“Jamás pensé que iba a llegar donde llegué. Superé todas mis expectativas. Creo que la clave estuvo en la pasión con la que hice y hago esta actividad. Siempre me metí presión para superarme día a día”, reveló el piloto, que el 12 de noviembre cumplirá 53 años. “Logré muchas cosas importantes, pero todo lo conseguí con mucho sacrificio. Cuando empecé en esto, no tenía noción lo que era un caballo de carrera. Tuve la suerte de correr con grandes jockeys y siempre traté de sacar lo mejor de cada uno”, agregó.

Ganó más de 100 grandes premios de Grupo I en nuestro país. Compitió en Estados Unidos, Dubai, Chile, Perú, Brasil, Ecuador y España. En 1991, ya consagrado en Uruguay, fue contratado por la caballeriza “Tori” para radicarse en nuestro país. “Competí cinco años en Colonia y cinco en Maroñas. Con apenas 24 años, llegué a este país. Fue un gran acierto venir a la Argentina. Había logrado cosas muy lindas en Uruguay y sabía que estaba frente a un gran desafío. Al principio me costó mucho la adaptación. Después se fueron dando los resultados y eso hizo que se facilitarán muchas cosas”, reveló el crack, que ese mismo año se dio el gusto de ganar los grandes premios “Carlos Pellegrini” (con Potrillón) y “Copa de Plata” (con Potrichal).

SUS COLORES PREFERIDOS. Pablo Falero triunfando con un ejemplar del stud-haras “Vacación”.

Pero no todo fue color de rosa en la exitosa carrera del “charrúa”. Sufrió varias caídas, aunque siempre se levantó para seguir regalando su magia sobre un pura sangre. La rodada más grave la sufrió el 7 de febrero de 1998, un accidente que casi lo deja en silla de ruedas. Falero estaba montando un potrillo en la cuarta pista del hipódromo de San Isidro. El caballo se tiró contra la empalizada y lo aplastó. Sufrió la fractura de tres vértebras en la cervical. “Estuve nueve horas en el quirófano”, contó el jockey. Todos creían que no podría volver a competir. Sin embargo, de a poco fue recuperándose y a los siete meses volvió a los entrenamientos. El 7 de noviembre de 1998 se produjo el regreso a las competencias. “No estaba preparado para dejar de correr. La ambición por seguir compitiendo hizo que me recuperara un ciento por ciento. Cuando desperté de la operación y podía mover las piernas y los brazos, sabía que iba a seguir siendo jockey”, dijo. Fue un día soñado, porque montando a la yegua Delivery ganó el Gran Premio “Enrique Acebal”. Venció por medio pescuezo a Bordelaise y en el regreso al podio, llegó una verdadera ovación. “Todas las victorias son importantes. Yo conseguí muchas, que llegaron en el momento justo y necesario. Pero sin dudas que la mejor fue esa, porque volvía luego de la grave lesión en el cuello. Fue el final feliz de una película muy triste”, expresó.

“Apenas deje de correr, voy a comenzar a entrenar caballos”, aseguró. Aunque la magia sigue intacta, queda muy poco para disfrutar de las hazañas de Falero.

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