Hay un cine diverso que no logra encontrarse con su público

Dos expertos argentinos en gestión audiovisual afirman que la gente sigue yendo a las salas, pero a ver pocos filmes. Lo que no se proyecta.

12 Oct 2019 Por Ricardo Reinoso

Muchas de las mejores películas que se producen en la provincia y en el país, así como también otras extranjeras de gran valor cultural, no pasan por las salas comerciales. La paradoja de que un producto exitoso en lo artístico sea un fracaso en encontrar público, es lo que intentan corregir Manuel García y Pablo Mazzola, expertos en la promoción y la gestión audiovisual. En el Taller sobre Distribución y Exhibición que están dictando en la Escuela de Cine de la UNT, aportan herramientas y estimulan el análisis de cómo propiciar la experiencia comunitaria audiovisual. 

“En general, la experiencia de juntarse para ver una película está encarnada en las salas o en los festivales. Lo que ha pasado es que el cine se mantiene, la gente sigue yendo, pero cada vez abandona más y más la propuesta más diversa y se concentra en películas de superhéroes, infantiles o productos muy promocionados -explicó García-. El trabajo es abrir un poco ese juego para que ese otro cine, que tiene también ese destino de pantalla grande, pueda ser compartido por una comunidad sensible e interesada”.

Mazzola agregó que el cine netamente comercial está pensado en función de unir consumidores, no de unir ciudadanos. “Muchas veces el streaming son paliativos ante la imposibilidad de tener acceso a una pantalla grande. Esto fue rompiendo la experiencia de juntarse para ver filmes como una decisión más activa y no la pasividad del que consume esos contenidos invasivos que llegan en abundancia a través de todos los dispositivos”, afirmó.

- ¿No se cumple la cuota de pantalla del cine nacional?

(Manuel García, MG.)- En los último años hubo una tendencia a la concentración del mercado cinematográfico. Mucha gente yendo al cine pero a ver pocas películas, dejando de lado un cine más diverso, más autoral, más independiente. El Estado ha dejado de intervenir para que esas películas tengan la oportunidad de encontrarse con su público en los cines. Sin embargo, nos sucede que ese cine logra ingresar a veces a las salas comerciales, haciendo uso de la cuota de pantalla, pero no consigue encontrarse con su público. Entonces hay un problema más de fondo, que no es solamente regulatorio. La regulación tiene que estar, pero también tiene que ver con cómo las películas se diseñan y se preparan para poder encontrarse con un público. Cada película tiene que tener conciencia de cuál es su público y cuáles son las mejores formas de encontrarlo.

DOCENCIA. Pablo Mazzola y Manuel García enseñan a gestionar.

- ¿Hay espacios nuevos para ese cine más diverso?

(Pablo Mazzola, PM.)- Hoy por hoy no están surgiendo nuevos espacios alternativos para el cine independiente, sino al contrario: están cerrando. Pero también a veces hay alguna gestión para que un filme se proyecte en una sala comercial, como por ejemplo la del Cine del Solar, donde se dio “Dogman” el jueves. Actualmente estamos en un momento de mayor crisis en términos de espacios.

MG.- Siempre tratamos de que se piense en soluciones específicas en cada comunidad (provincia o ciudad) de acuerdo a la dinámica cultural de ese lugar. Hay que ver cuáles son los espacios que faltan y también cuál es el cine que no se hace. En Tucumán existe la posibilidad de una ley que está por ser implementada, que significaría ponerse a tono con otras provincias que tienen su propio fomento.

- Se dan fondos para la realización pero no para la difusión.

M.- La difusión y distribución no dependen sólo de que haya financiamiento para esa etapa. Por eso en el taller invitamos a pensar por qué no se está creando esa conciencia de cómo gestionar y acompañar las películas en su difusión. Se necesita una construcción cultural por parte de toda una comunidad, desde los entes oficiales hasta los distintos sectores, comunidades educativas y otras. Además, hay un flujo audiovisual enorme por internet, así que debemos analizar cómo hacemos para volver a pensar en comunidad una experiencia del cine.

- “El motoarrebatador” tuvo espacios y buena respuesta del público en todo el país.

G.- Sí. Es una película donde hay productores locales haciendo historias locales con equipos y comunidad local, que empieza a tejer esas redes con instituciones, con medios, con empresas, con entes culturales y educativos, para que eso después, una vez terminado, pueda volver a la provincia. Haya hecho o no un circuito internacional, la película vuelve a reencontrarse con su público, que allí puede ver las propias historias y no estar siempre cooptado por culturas ajenas. La película tiene interés local y también nacional e internacional.

M.- “Los Dueños” es otra película que generó una gran empatía y una identidad muy propia de una comunidad. El espectador, en este caso, en la sala de cine, realmente la pasaba muy bien y al mismo tiempo se encontraba con una película que la podían analizar como una forma cultural y al mismo tiempo disfrutarla como comedia. Fue una sorpresa en términos artísticos y creativos.

- ¿Cómo incide el crecimiento del streaming?

G.- La sala de cine como espacio de encuentro de la comunidad para ver un estreno fue diluyéndose, en parte porque aparecieron estas nuevas alternativas para poder encontrarse con el contenido audiovisual, que son las pequeñas pantallas, desde la televisión y el VHS, hasta hoy las redes sociales o Netflix. Hay gente que ve películas en su celular y formas de consumo que hace 15 años no imaginábamos que iban a existir y que hoy están muy vigentes. No es darle pelea a eso sino aprender a convivir con ello, e incluso aprovecharlo como canales nuevos para propiciar el encuentro de un público con un realizador.

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