Día de los Estudiantes: la sonrisa de los mil premios

Aunque el título de la celebración engañe, el “Día de los Estudiantes” no es festejado sólo por los jóvenes que siguen cursando el colegio o la universidad. Al contrario, hay antiguas promociones escolares que usan la fecha como una excusa para juntarse y volver a compartir momentos entre excompañeros.

21 Sep 2019

Con una efervescencia juvenil que se replicaba en cada escuela, son muchos los adultos que recuerdan cómo en el Día del Estudiante las calles y el parque 9 de Julio eran copados por deslumbrantes carrozas alegóricas. En aquellas estructuras de engrudo y metal acompañadas por primaverales sonrisas iban ellas: las reinas de los estudiantes.

Como si se tratase de una cuestión de Estado, cada vez que la escuela Normal debía elegir a su representante la institución se vestía de fiesta... Tardes enteras dedicadas a la planificación, arreglos de vestidos, de zapatos y muchos aplausos forman parte de aquella gran alegría que representó para Marta Bringas (72) convertirse en la reina electa de Tucumán.

“Cada curso solía reunirse en alguna casa y en conjunto seleccionar a las participantes. De ahí, comenzabas a competir con otras divisiones y al final te tocaba dar la cara por el colegio”, explica la antigua modelo al sacar algunas fotos blanco y negro de una carpeta. En cada imagen la emoción ante el cargo es palpable y puede verse las distintas poses en que luce su delicado vestido plateado y la luminosa corona de strass.

“Mirá, el día de la elección las autoridades nos habían dado permiso para faltar a clases así que habíamos salido por el centro a celebrar y hacer lío. Cuando llegaba la fecha recuerdo que el estudiantado se enloquecía e íbamos a la plaza para reunirnos con otros alumnos”, trae a la memoria Marta.

Además, durante los festejos el Club Tucumán de Gimnasia era un ícono. “La mayoría de las fiestas se hacían ahí. A los bailes iban muchísimos colegios como el Nacional, Comercio y el Sagrado. Cada barra alentaba a su participante y era divertido porque traía un espíritu diferente a cualquier día de clases. Al pasar entre tantos gritos de apoyo sentías que estabas en la cancha”, comenta la entrevistada.

Por desgracia, al acabar el secundario los desfiles y el modelaje quedaron atrás, pero sí hubo algo que perduró: los amigos. Hace unos años, al darse cuenta de que se cumplirían los 25 años de egreso (y primando aquella voz cantora de aventuras que tanto la caracterizaba en la adolescencia) Marta decidió que era hora de volver a reunir a la clase de quinto tercera.

“Hice un registro con los nombres que el profesor decía en la lista de asistencia y busqué los números en la guía telefónica”, confiesa. Con una cita obligatoria en el hotel Carlos V esta fue la primera de muchas reuniones en las cuales el grupo prometió continuar celebrando el Día del Estudiante y sus aniversarios sin que importara la edad. Así le siguieron los 30 y los 40 años de la promoción. “La vitalidad se lleva adentro, es un estilo de vida y en ese sentido no existen límites para ser un estudiante”, aclara divertida.

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