Las imágenes que unen Rosario con Tucumán

La historia de fotografías que se tomaron luego de dos crímenes.

18 Sep 2019 Por Gustavo Rodríguez

Son dos imágenes crudas de una realidad que espanta. Una foto se tomó en febrero de 2018 en Rosario; la otra, ayer al mediodía en Arcadia. En ambas se ve a dos jóvenes llorando a sus parejas minutos después de haber sido asesinados a balazos. Ambas víctimas, según las investigaciones, fallecieron por una disputa territorial entre dos organizaciones que estarían dedicadas al narcomenudeo. Publicar estas fotografías no es sensacionalismo, es una prueba irrefutable de lo que está pasando en las calles.

El 5 de febrero de 2018, Jonathan “Bam Bam” Funes y su pareja Brisa Amaral (19 años) regresaban a Rosario después de haber visitado en el penal de Piñeiro a Alan y a Lautaro Funes, líderes del clan Funes-Úngaro, acusados de dirigir la red de narcomenudeo en el barrio La Tablada de esa ciudad. Fueron interceptados por una camioneta en la que se movilizaban al menos tres hombres. Primero le dispararon al motor del lujoso vehículo para que se detuviera. El joven de 28 años, intentó escapar, pero los sicarios lo alcanzaron y lo mataron. Antes de irse, los asesinos se aproximaron a la chica y le dijeron: “te dejamos viva para que cuentes lo que pasó”. El clan Caminos, socio de Los Monos, había dado otro golpe en su batalla por el dominio territorial.

Ese crimen fue reconocido a nivel nacional por una foto que dio vuelta el país y que cosechó premios. En la imagen se observa a Brisa, vestida con un pantalón corto de jean y una remera azul, abrazando a su novio que estaba tapado con una manta. La joven, que formaba parte de la estructura narco, fue detenida a los cinco meses. La Justicia Federal la acusó de dirigir la organización que comercializaba drogas en ese sector de Rosario.

A 19 meses de ese hecho y a unos 900 kilómetros de distancia, una imagen similar tomada por un vecino, conmocionó Arcadia. Claudia Urueña abrazaba el cuerpo de Matías Dip (25) minutos después de haber sido asesinado de un disparo en la nuca en un enfrentamiento registrado en el barrio San Roque de esa localidad del sur de la provincia.

Según las primeras investigaciones, la víctima, que estaba siendo investigado por comercialización de drogas en el barrio Primero de Mayo de Concepción, se presentó en ese lugar para increpar a Carlos “Tractor Amarillo” por razones que no están claras, pero que podría estar vinculada al dominio territorial por la comercialización de drogas y de las motopartes conseguidas por el robo de motos. El fallecido, según los vecinos, realizó disparos para amenazar a su rival, pero cuando se dio vuelta, recibió un disparo en la nuca que le arrebató la vida.

Dip no se presentó solo en el barrio San Roque. Lo hizo acompañado por otro joven y su pareja, que quedó detenida luego de que los policías le secuestraron un arma. Los investigadores sospechan que la joven estuvo en el lugar para brindar apoyo a su pareja.

Tucumán no es Rosario y tampoco lo será. Nuestra provincia no tiene puerto y tiene menor densidad poblacional. Sí se puede parecer porque los tucumanos desde hace años, como ocurrió en gran parte del país, imitaron el modelo del narcomenudeo a través de los clanes.

Santa Fe no se adhirió la provincialización de la lucha contra el microtráfico, pero la Nación le dio todas las herramientas para que luchara con el flagelo: no sólo potencializó a la Justicia Federal, sino que además envió a las fuerzas federales (Gendarmería Nacional y Prefectura Naval) para vigilar sus calles y bajar los índices de homicidios, objetivo que no se pudo cumplir. En estas tierras se acaba de aprobar la Ley de Narcomenudeo y, con más dudas que certezas, comenzará a regir el 1 de enero. Los tucumanos esperan desde hace años que se designe a un tercer fiscal federal para incrementar la lucha contra los señores de la muerte.

Hay una sola cosa que une a ambas provincias. Según las estadísticas del Ministerio de Seguridad de la Nación, ambas lideran el ranking de tasa de homicidios. En otras palabras, son los distritos más violentos del país.

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