¿Cómo funcionan los controles de la ANAC?

15 Sep 2019
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Las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC) siguen el modelo norteamericano. La aviación, por la cuestión muy obvia de que un avión puede cruzar 10 países en una hora, tiende a tener una normativa muy estandarizada. Por eso las Naciones Unidas promueven, a través de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la confluencia de las normas aeronáuticas de todos los Estados.

Para volar un avión privado en la Argentina, el piloto necesita la licencia más básica, que se obtiene con al menos 40 horas de vuelo (y un examen), y la aeronave debe poseer certificados de propiedad, matriculación y aeronavegabilidad. El motor y la hélice precisan habilitaciones aparte y existe además una serie de reglas respecto a los equipos, el peso y el mantenimiento.

La ANAC se encarga de fiscalizar la aviación privada, pero las características de este sector aeronáutico dificultan los controles. Tomás Insausti, administrador nacional de Aviación Civil, considera que durante décadas el país se caracterizó por tener autoridades que buscaban no sancionar.

Según Daniel Barafini, director de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac), el riesgo de accidentes depende más de la cultura aeronáutica que de la fiscalización que pueda hacer la ANAC sobre la aviación privada: “es muy difícil que el Estado controle todos los lugares donde alguien puede operar. La aviación general funciona en aeródromos no controlados, adonde la autoridad le cuesta llegar. Entonces el tema cultural es importante, porque hay una gran dosis de responsabilidad del piloto y el propietario de la aeronave. Para ayudar a cambiar esa cultura es que desde la Jiaac hacemos cursos y talleres destinados a la autoridad aeronáutica, donde brindamos información sobre seguridad para los pilotos y para los usuarios”.

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