
ESPAÑOL. Ignasi Salvatella plantea que la educación debe tener en cuenta las emociones y las necesidades de cada estudiante. Diego Aráoz / LA GACETA

La anécdota que cuenta para explicar sus teorías, es la de su propio hijo. Nunca terminó la secundaria. Tranquilamente podrían haberlo diagnosticado con el déficit de atención o decirle, como les dicen todavía a algunos chicos, que no sirve para la escuela. "Si le hubieran dado ese diagnóstico, hubiera tenido un problema grande de autoestima y quizás se hubiera creído que no servía para nada", dice Ignasi Salvatella, especialista en educación holística.
No le diagnosticaron ese déficit que aterra a los padres y su hijo siguió por su cuenta con la educación. A su tiempo, según sus necesidades de formación y sus habilidades. Hoy, cuenta el padre orgulloso, recibe matrículas de honor en la carrera de Arquitectura, mientras trabaja en proyectos concretos con empresas.
Recuerda Ignasi las palabras de su hijo adolescente, al borde de dejar la secundaria: me tratan de vago, pero la realidad es que no me interesa lo que me enseñan. No me han visto mis maestros, no saben quién soy. "Si la escuela está para integrarte a la vida, no sirve de nada que te hagan rendir 12 temas de ciencias sociales pero que no te atiendan como persona, que no te escuchen y te ayuden a explorar tus potenciales", sentencia este educador, especialista en Educación holística y autor del método Awareness Through the Body (ATB).
¿Por qué un chico de 6 a 9 años de edad quiere dejar la escuela? Esa es una de las preguntas rectoras que guió sus investigaciones y el desarrollo de un método. La respuesta: el sistema educativo mundial está agotado y, tal como se organiza en estos momentos, no puede dar respuestas a las nuevas generaciones que ya tienen una conciencia de sus propios intereses y habilidades.
Si la escuela está para integrarte a la vida, no sirve de nada que te hagan rendir 12 temas de ciencias sociales pero que no te atiendan como persona, que no te escuchen y te ayuden a explorar tus potenciales", explica el educador.
Tampoco es nada nuevo, aunque ahora las fallas son cada vez más evidentes. Hay otra anécdota, conocida en todo el mundo. Una niña inglesa, en la década del 30, se mostraba inquieta en el aula, no podía concentrarse, se levantaba del asiento. Los maestros convocaron a la madre a llevarla a un terapeuta. "Si hubiese sido en esta época, seguro la diagnosticaban con el déficit de atención", arriesga Salvatella. Pero el terapeuta fue lo suficientemente perceptivo como para no arruinarle la vida: la dejó en una sala vidriada con la radio encendida y la observó. Al rato, le dijo a la madre: "si hija no tiene ningún problema. Su hija es una bailarina". A los 17 años, Gillian Lynne ya era una de las bailarinas más destacadas del Royal Opera House de Londres, comenzando una brillante carrera que la llevó a dirigir obras enormes, como "Cats" y "El fantasma de la ópera".
De estas anécdotas surgen entonces otras preguntas: ¿cuántos talentos habrá recortado un sistema de educación que se enfoca más en el conocimiento que en las personas?
"Hoy nuestra sociedad, además de aprender conocimientos, necesita sentirse y ser. Es cada vez más clara esta demanda en la sociedad. Las personas buscan trabajos que las hagan felices y desde donde puedan aportar a la sociedad, que funciona como un todo", destaca el formador, que vino a la provincia invitado por Sadop a brindar talleres a los docentes sobre este nuevo paradigma de la educación: un sistema que abarque al individuo como un todo indivisible y simultáneo de mente, emoción y cuerpo. Holístico.
Educación Holística
El cambio de paradigma que plantea la Educación Holística se basa en la aceptación y en la confianza. En no entrenar nada que no tengamos dentro. Aceptación para decir esto es lo que soy y esto es lo que no soy y confianza en que somos seres capaces de explotar nuestros potenciales y con capacidad de resiliencia, es decir de sobreponerse a situaciones de crisis. "El sistema educativo actual nos prepara para sobrevivir en la vida. Nosotros estamos proponiendo una educación desde la confianza, desde el autoconocimiento, en no buscar ser alguien que no somos", puntualiza el educador.
Salvatella con su libro Diego Aráoz / LA GACETA
En este marco, el docente se transforma en un facilitador. "El chico llega a la escuela sabiendo qué es lo que quiere y el maestro debe guiarlo en su experiementación y autoconocimiento. Facilita el aprendizaje de aquello con lo que ya viene dentro", detalla.
Según sus observaciones, las empresas actuales buscan personas con la formación básica indispensable en cada área temática, porque ellas son las que terminan formando al empleado según sus procesos y necesidades. "Se redefine el concepto de excelencia, que es más interno que externo", explica Salvatella, quien además estuvo en Tucumán brindando una charla formativa en la escuela Tole Tole, de educación artística.
A un chico que evidentemente tiene cualidades e intereses por el arte, ¿hay que enseñarle matemática?, se le preguntó al experto. "Lo básico para funcionar en la vida, pero sobre todo se debe conectar a la persona con su necesidad y con sus potenciales. Si empieza a crecer atendiendo sus necesidades, entonces sí va a querer aprender matemáticas, porque el estado natural del ser es aprender. En el momento en que a los 6-9 quiere dejar de ir a la escuela es porque en algo nos estamos equivocando, hay que escuchar a los niños, confiar en lo que nos dicen, en cómo manifiestan sus necesidades. Si la educación fuese una empresa, los principales clientes serían los estudiantes... y ninguna empresa pensaría en no escuchar a sus clientes", compara.
Salvatella cuenta la experiencia de seis escuelas jesuíticas en Cataluña: "hicieron una apuesta espectacular. Se tomaron muy en serio la frase de los niños que decían queremos aprender pero no queremos estudiar. Con esa premisa hicieron una renovación educativa brutal en cuatro años, pidiendo opiniones a todos los agentes educativos implicados: padres, maestros, alumnos y personal auxiliar. Los estudiantes investigan a través de proyectos, se conectan con su esencia. Esto está formalizado en las seis escuelas jesuitas que hay en Cataluña y se espera que se expanda al resto de España. Las aulas de secundaria las han unido a todas, hay un gran espacio donde hay seis profesores y los alumnos están distribuidos por los espacios: un teatro, una cabina de sonido, un laboratorio, sofás para el diálogo... cuando un chico termina de explorar lo que por sí mismo quiere explorar, recién podemos comenzar a educarlo. Por eso es tan importante la pausa, el vacío creativo, no tenerle miedo al aburrimiento porque de ahí nacen grandes cosas", destaca.
Hombres y mujeres de provecho
Salvatella habla de la pausa como herramienta para la conciencia. De eso se trata su programa ATB, que en español se traduce como "Despertar la conciencia a través del cuerpo". "En el cuerpo se recogen todas las sensaciones y las reacciones a través de las cuales nos manifestamos. A nivel mental está la sinapsis, que es un proceso físico; la emoción, sabemos, tiene que ver con reacciones bioquímicas y eso se manifiesta en el cuerpo; y la energía -poco explorada en el ambiente educativo- tiene que ver con la materia y la activación de la materia. A esto los orientales lo tienen clarísimo", explica.
"Todo va hacia el cuerpo. Se trata de registrar memorias sensoriales de lo que me pasa cuando pongo atención en la mente, cuando pongo atención en las emociones, en la energía, en el cuerpo físico", agrega.
La educación debe ser un proceso educativo que nos ayude en todas las habilidades que necesitamos en la vida y no sólo las profesionales, que es a lo que está destinada la escuela actualmente", dice Salvatella.
Según Salvatella la "autoayuda" ya cumplió su función y su ciclo. Ahora es tiempo del autoconocimiento. "En un proceso educativo que nos ayude en todas las habilidades que necesitamos en la vida y no sólo las profesionales, que es a lo que está destinada la escuela actualmente. La Unesco está diciendo que la educacion debe aportar a un nuevo modelo de desarrollo humano siendo humanista y holística y afirma, en su apartado resumen del último informe, que la educación deberá abandonar su utilitarismo y economicismo para pasar a integrar las dimensiones de la existencia humana", recuerda.
En esta nueva era de la educación, que avanza con pasos lentos pero firmes en el mundo occidental, hay un retorno a varias décadas atrás.
"Hace 70 años nuestros abuelos decían que nos educábamos para ser hombres y mujeres de provecho. Después comenzamos a decir que estudiábamos para ganarnos la vida. Hoy volvemos y decimos: nos educamos para aportar a la sociedad todo lo que soy, mis potenciales, en un acto de entrega, no solamente para sobrevivir. Y eso es ser hombres y mujeres de provecho", finaliza Salvatella.







