Fórmula 1: se recibió de ídolo

El monegasco Charles Leclerc brilló en Monza.

LOCURA POR CHARLES. El monegasco le ofrendó a Ferrari y a los tifosi el primer triunfo en casa después de nueve años. reuters LOCURA POR CHARLES. El monegasco le ofrendó a Ferrari y a los tifosi el primer triunfo en casa después de nueve años. reuters
08 Septiembre 2019

Diego Durruty

Especial para LG DEPORTIVA

Durante 2018, en su primera temporada en la F-1, el monegasco Charles Leclerc había mostrado varias veces que tenía pasta de grande al destacarse con el humilde Sauber. De hecho, esas buenas actuaciones precipitaron su llegada a un equipo de primer nivel como Ferrari, nada menos.

Desde el inicio del torneo 2019 el joven de 21 años dejó en claro que la mochila de representar a la Scuderia no le pesaba, incluso pese a algunas decisiones que favorecían a su coequiper, el alemán Sebastian Vettel. Sólo había que ser paciente para que Charles tuviese su momento de gloria...

La victoria que logró en el GP de Bélgica fue la ratificación de este buen presente que ya había insinuado en el GP de Austria, cuando se quedó con las ganas de festejar ante la arremetida del holandés Max Verstappen (Red Bull).

Ese triunfo en Spa-Francorchamps fue, sin dudas, un bálsamo para los fanáticos de La Rossa, que hacía tiempo que no tenían un motivo de celebración. Y si algo le faltaba a Leclerc para recibirse de ídolo entre los tifosi era brillar como lo hizo en el GP de Italia, en el mítico Monza, donde el equipo italiano no vencía desde 2010.

Largó desde la pole, dominó sin sobresaltos y hasta le plantó cara al campeón inglés Lewis Hamilton (Mercedes). Su agresividad le valió un apercibimiento cuando el “Quíntuple” lo intentó pasar, pero eso no lo intimidó para seguir a un ritmo veloz hacia la bandera de cuadros y lograr su segundo éxito consecutivo.

Hamilton lo persiguió a sol y a sombra, pero no igualó el endemoniado ritmo de Leclerc, que encaró la segunda parte de la prueba con los neumáticos duros. En ese intento de llegar a una buena distancia para usar el DRS, el inglés se fue de pista y le dejó el segundo lugar a su compañero finlandés Valtteri Bottas, que tampoco pudo con el inspirado Leclerc.

“Esto supera todos mis sueños de niño, ver a esta gente aclamándome y cantando”, admitió el monegasco al bajar del podio. “Es la primera vez en mi carrera en la que todo lo que podía pensar era en ganar”, contó.

Todo lo realizado hasta ahora por Leclerc ya tiene recompensa: Ferrari está terminado de delinear la extensión de su contrato que tendrá un gran incremento de sueldo. En 2020 cobraría nueve millones de euros, seis más de lo que percibe en la actualidad.

El GP italiano se suma a los buenos espectáculos que ya viene ofreciendo la “máxima”. Aunque no sucede lo mismo en el campeonato, donde por más que no esté en el escalón más alto del podio, Hamilton parece tener todo bajo control.

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