La caja no se toca

22 Ago 2019 Por Marcelo Aguaysol

La solución es política, no económico-financiera. Y eso quedó en claro ayer en las cumbres de gobernadores y de ministros provinciales de Economía que se pintaron la cara contra la Casa Rosada. La política económica de la gestión del presidente Mauricio Macri cambió drásticamente de rumbo hace 10 días, cuando las urnas le demostraron al jefe de Estado que gran parte de la sociedad no está de acuerdo con su plan. La factura se convirtió en un voto en contra. La reacción de Macri fue aplicar recetas peronistas: bajó la carga impositiva a la clase media; les puso más dinero a los bolsillos de los sectores de menos recursos y les sacó la soga fiscal del cuello a las pequeñas y medianas empresas. Las PASO le costaron al Presidente un ministro de Hacienda (Nicolás Dujovne) que no participó en ninguna de las conferencias en las que se realizaron los anuncios. El sábado que pasó, Macri aceptó la renuncia de Dujovne y le dio la conducción de la cartera más caliente por la corrida cambiaria a Hernán Lacunza, el hasta entonces ministro de Economía de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Macri avanzó con las medidas. No consultó con los gobernadores que ayer despotricaron contra el efecto de los anuncios presidenciales que tendría un costo fiscal de unos $ 28.000 millones en tres meses. Los mandatarios entienden que, detrás de esa cifra, se les va a algunos el precario equilibrio en las cuentas, tal como se solicitó en el Consenso Fiscal; otros, en cambio, entienden que -sin esos recursos- están condenados al descenso. En otros términos, al déficit.

“El esfuerzo no puede ser de una jurisdicción en particular, sino que tiene que ser de todos. Hay que llevar medidas de alivio, todos tenemos que hacer las cuentas y las correcciones que haya que hacer para que las medidas sean financiadas. La mayor recaudación va a garantizar las medidas que se tomaron”, dijo ayer Lacunza cuando fue consultado acerca de la reacción de las provincias. La ira de los gobernadores quedó plasmada en el documento: la Nación toca los impuestos que son coparticipables, pero no la puerta de las provincias. En la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) había cara de pocos amigos. La foto de los 19 mandatarios provinciales fue un mensaje directo hacia los mercados y, particularmente, hacia el Fondo Monetario Internacional (FMI). El tucumano Juan Manzur ya le dio un trabajo especial al recientemente asumido fiscal de Estado, Federico Nazur: analizar qué acción judicial hará en contra de las acciones nacionales para defender “los intereses de la provincia”, según expresó. Sus pares de otros distritos avanzarán con la misma instancia.

En otro CFI, en la Comisión Federal de Impuestos, los ministros de Economía provinciales no extrañaron a Lacunza (era parte de ese comité); lo tuvieron muy en cuenta. Pero prefieren negociar más con el ala política de la gestión nacional. Las quejas fueron generales y los destinatarios de ellas dos funcionarios que responden al ministro del Interior: Rogelio Frigerio: el secretario de Provincias, Alejandro Caldarelli, y el subsecretario de Relaciones con Provincias, Paulino Caballero. Estos sólo atinaron a tomar nota y a pedir, al menos, una semana de plazo para ver qué se puede hacer. “No abrieron la boca; se limitaron a escuchar reclamo tras reclamo”, dijo uno de los asistentes.

Una de las propuestas que tomó mayor cuerpo dentro del comité de ministros es que la Nación regularice el envío de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) como una manera de compensar a las provincias hasta fin de año. Entre el año pasado y el primer semestre del ejercicio vigente, la deuda ascendería a unos $ 23.000 millones. Otra alternativa es que la Nación redistribuya parte de la mayor recaudación por las exportaciones, que “vendrá gorda” por efecto de la devaluación. No hubo respuestas de los funcionarios nacionales. El Gobierno nacional señala que el impacto de las medidas como la eliminación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a productos básicos es marginal. En su primer día de ministro en funciones, Lacunza ha dejado en claro que defenderá la meta fiscal de superávit primario. En otras palabras, Macri les dijo a los mercados que cumplirá las metas acordadas con el FMI, pero a la vez, envió otro mensaje a los gobernadores: la caja nacional no se toca para compensaciones financieras.

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