El peligro de las mangas de langostas al acecho

16 Ago 2019

Están ligadas a nuestra historia provincial, más bien por lo negativo que por lo positivo. Sin embargo, aquel 24 de septiembre de 1812, una manga de langostas se confabuló con una tormenta de tierra y con la quema de pastizales para ayudar a Manuel Belgrano a derrotar a los realistas en la Batalla de Tucumán. Ese fue quizás su mejor desempeño porque luego fueron sinónimo de calamidad.

Desde hace un par de años, las langostas vienen acechando el norte; ya en 2015, se hablaba de ellas. Llegaron hasta la zona tripartita entre Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero por lo que estuvieron en el sur tucumano, en la zona de Taco Ralo e inmediaciones. El 10 de junio de 2017 se dictó la “alerta nacional”, y el 15 de junio de este año se constató el ingreso de los insectos a la Argentina, desde Paraguay, por Formosa, activando los protocolos de acción contra este tipo de plagas.

En nuestro Suplemento Rural, el coordinador nacional del Programa Acridios del Senasa dijo que las langostas habían ingresado por Paraguay: una manga quedó cerca de la frontera y otra impulsó la realización de controles conjuntos trinacionales (Paraguay, Brasil y Argentina). Señaló que un frente de estos insectos pasó por Matará; otro por la zona de Figueroa y Suncho, y un tercero, estaba cerca de Salavina. No se podía afirmar si se quedarían por esa zona, o avanzarían hacia el límite tripartito de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca. Indicó que por el momento no había oviposiciones, es decir verificaciones de que hayan dejado huevos en los campos donde se asentaron. El miércoles se informó que las mangas se seguían moviendo en Santiago del Estero y que una se dirigía hacia Frías y el este catamarqueño, cerca del límite con Tucumán.

El delegado tucumano ante el Comité de Crisis Provincial dijo que en la frontera con Santiago del Estero los campos están complicados. Afirmó que se han tomado muchas precauciones y se han planificado los trabajos de ataque contra el bicho. “La lucha es contra una manga de unos 13 km de ancho; es muy grande. Entonces, veremos cómo evoluciona y cómo se comporta el clima, para ir esperándola y dándole batalla, para atender su presencia y minimizar los daños que provocan en los campos”, sostuvo.

Se pensaba que las históricas mangas de langostas que azotaban los cultivos en esta época no regresarían a Tucumán, luego de que a comienzos de la década de 1950, la plaga fuera controlada. Sin embargo, el bíblico insecto reapareció en 2015. En 2017, el titular del Programa de Acridios dijo que la situación era peor que en 2015 y 2016. “Hay muchas langostas cargadas de huevos, por lo que la oviposición es muy importante. Entonces, cuando nazcan de los huevos, habrá que desplegar un control temprano y cultural. El objetivo es bajar el nivel poblacional para que el problema no se haga más grande”, dijo en esa ocasión.

La realidad indica que la amenaza de esta plaga está aún lejos de desaparecer, pese al trabajo constante de control que está desarrollando el comité de crisis, integrado por el sector privado y los Estados nacional y provincial. Si el peligro de langosta reaparece desde 2015, cabría preguntarse si fueron suficientes los esfuerzos realizados para evitar esta amenaza o si se cuenta con los medios indispensables para hacer el seguimiento o con los recursos financieros y humanos necesarios. La prevención es fundamental para que un problema no se repita.

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