“Estamos a un paso de repetir la crisis de 1966”

Jorge Rocchia Ferro considera que todos los actores azucareros deben sentarse a debatir las salidas.

04 Ago 2019 Por Marcelo Aguaysol
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RECLAMO AL PODER CENTRAL. “No existimos para Buenos Aires”, dice Rocchia Ferro. la gaceta / foto de hector peralta

No hay margen para las equivocaciones. Los actores de la actividad azucarera, más los gobiernos, deben sentarse en una misma mesa para evitar una catástrofe, similar a la acontecida en 1966. Y Jorge Rocchia Ferro, titular de Los Balcanes y de la Unión Industrial de Tucumán, dice esto no con una mirada apocalíptica, sino de los síntomas que se perciben en el sector azucarero: falta de financiamiento, superproducción y caída de precios, enumera en la entrevista que concedió a LA GACETA.

-¿Cómo está la actividad hoy?

-Tenés dos ingenios que definitivamente ya no muelen esta temporada. El financiamiento es cero y no hay warrants. La presión tributaria es tremenda. Tampoco tenés un escenario de confianza. Vemos que empresas importante como Balcarce y tantas otras están en concurso. La cadena de pago está absolutamente rota y no sabés a quién le vas a vender el azúcar. El precio del bioetanol está caído y en el medio nos han cambiado entre siete y nueve veces la fórmula. Un panorama hacia adelante que no sabemos si la totalidad de los ingenios (hay 15 en la provincia) va a moler todos, en un mercado en el que el mundo te exige ser más competitivo y eficiente. Para lograr eso hay que invertir y hoy no muchos están en condiciones de hacerlo. La ley del bioetanol termina en 2021. Vamos a tener que competir probablemente con el alcohol de Brasil.

¿Cuál es el punto de comparación que tienen con la crisis de 1966?

-La misma. No hubo financiamiento; había superproducción y no había donde colocar la producción. Juan Carlos Onganía y Jorge Salimei (presidente y ministro de Economía en la década de 1960) vendrían a ser lo mismo que Mauricio Macri y Gustavo Lopetegui (presidente y secretario de Energía actuales). No les interesa el norte. Tal vez sólo para algunas cosas, pero los mismos legisladores por Tucumán se han dado cuenta de todo esto y han pedido la declaración de emergencia para que podamos salir adelante. Pero esta emergencia es culpa, en parte, del precio del alcohol actual. Tucumán va a dejar de percibir unos $ 1.800 millones por esa situación. Imaginate la importancia de ese monto en la economía. Lo único que falta es que venga un CFI a decir cuáles son los ingenios viables y cuáles no. En mi posición de presidente de la Unión Industrial de Tucumán también veo que la actividad necesita el decreto 814 (de contribuciones patronales) que no existe más o la cuestión del gas que hay asimetrías respecto de otras zonas del país y nos cuesta más. Si vemos en infraestructura, vemos que Buenos Aires se quiere parecer a Londres o a París, por sus obras, pero en el interior no existe eso. Y encima está la cuestión paritaria. Hay ingenios a los que les está costando pagar el aguinaldo. A la gente claro que hay que pagarle, pero hoy muchos no pueden hacerlo. El panorama es espantoso. Tenemos que sentarnos a conversar.

-¿Cómo se financian, en este contexto?

-Si no hay financiamiento, si no hay precio para el alcohol, si no hay un diálogo con Fotia y FEIA, con los gobiernos nacional y provincial, que hizo todo lo posible para aliviarnos con moratorias, no es posible avanzar. ¿Quién nos puede dar la solución? A mi entender, es Macri. Hablamos con todos los funcionarios de su gabinete y nos consideran inviables. La Argentina se divide en tres regiones: sur, centro y norte. Deberíamos pensar en algún tipo de alianza para ver cómo solucionamos las cosas. En una de esas, los que estamos en norte, tendríamos que ver que la salida es enviar los productos por el Paso de Jama hacia Chile o cómo integrarnos a los países vecinos, a través del Zicosur. No existimos para Buenos Aires. Somos la Quebrada de Humahuaca, Salta o la Casa Histórica. Y el mismo Macri ha ofendido el otro día a la Pachamama cuando fue a Jujuy. No tengo dudas de que lo hizo por cábala antes de las elecciones y que volverá en la previa de la próxima elección.

-¿Cuáles son las salidas inmediatas para la industria azucarera?

-Algún tipo de crédito subvencionado como el de las PyME o mínimo no imponible para las empresas de la actividad; también acomodar el precio del bioetanol en ese 20% que está abajo; no castigarnos con las retenciones o subsidiar el tema del transporte. No puede ser que el tren, me refiero a la línea del Belgrano, no del NCA, demore cinco días.

-De la actividad azucarera dependen entre 30.000 y 40.000 personas de forma directa...

-Y creo que nos quedamos cortos, que son 200.000 personas. En los 15 ingenios podés tener alrededor de 15.000 personas en forma directa, pero de allí sumamos a los camioneros, a los cañeros, a los cosecheros, a los almacenes y a los habitantes de las zonas de influencia de los establecimientos industriales. Esto no es sólo un problema político, sino social.

-¿Qué pasa con el precio del azúcar?

-Este año habrá mucha caña y poca azúcar. No se va a moler porque estamos 28 días atrasados, por razones climáticas, por razones de ingenios...Tucumán está atrasado en su zafra. Probablemente el precio tendrá un valor especial para el que tenga el azúcar, pero el cañero chico y los ingenios no lo van a tener. Hoy se está comprando en Tucumán la bolsa a 840-850 pesos de precio base, porque la gente ya sabe que no habrá azúcar. Tucumán va a tener una gran producción de caña (16 millones), pero había 800.000 toneladas que deberían ir a plantación y que no lo harán. Los rendimientos subirán, pero baja la capacidad de molienda. Los ingenios están limitados. Sobrará mucha caña y faltará azúcar. La zafra se estirará mucho tiempo, pero hasta que el tiempo te lo permita. Si lo permite, entraremos a 2020 con zafra. La temporada anterior terminó al 10 o 15 de octubre. Todo indica que nos estiraremos al 15 de noviembre.

-¿Cuál debería ser el precio ideal del azúcar?

-Alrededor de $ 1.500. El piso está en 840, pero es de contado. Pero si digo que lo vendo a 60 días, la bolsa se va a $ 1.100. El problema es que la puedo vender más cara, pero no sé si la voy a cobrar. El problema de la cobranza es grave. Los supermercados, todos, están en problemas. En mi caso, hubo uno que no me pagó, porque no quiso, y no le vendo más. Te van llevando a 45 o 60 días. Vos me preguntabas cuál es la solución. Y la respuesta es clara: todos nos tenemos que sentar en una misma mesa, porque de otro modo de esto no se sale. Y cuando digo todos me refiero a industriales, obreros, cañeros y gobiernos. No es que uno quiera sentarse a cara de perro; aquí tenemos que ceder todos para hallar una solución. Pero, creeme, estamos a un paso de lo que nos pasó en 1966.

El efecto dominó de una crisis azucarera

El 22 de agosto de 1966, a través del decreto 16.926, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso la “intervención” de siete ingenios tucumanos. La crisis provocó un efecto dominó y al cabo de dos años, hasta 1968, fueron 11 las fábricas que cerraron. Se perdieron alrededor de 50.000 puestos de trabajo y el resultado fue el éxodo de más de 200.000 tucumanos, quienes emigraron en procura de otro horizonte laboral. 

En aquel entonces, la Argentina era gobernada por Juan Carlos Onganía. La industria azucarera sufría graves problemas de arrastre, potenciados por la sobreproducción de la zafra de 1965. Algunos ingenios estaban en situación de quebranto, otros vivían de un permanente endeudamiento con el Estado y los conflictos con los obreros eran constantes. A los productores el financiamiento no les alcanzaba. La situación, según el Gobierno nacional, era insostenible. 

El ministro de Economía de ese momento, Néstor Salimei, habló por la cadena nacional de radiodifusión la noche del 21 de agosto. Entre otras definiciones, el ministro afirmó: “después de muchos años de inyectar dinero para subvencionar el monocultivo azucarero, Tucumán sigue al borde del caos. 

El otrora Jardín de la República es hoy, dentro de la Nación, una isla de presente explosivo y de futuro incierto. Hay ingenios que están en quiebra (...)” “Subsistían por motivos electoralistas e intereses minoritarios. Esos ingenios no pueden subsistir y serán transformados (...) Ningún obrero quedará sin trabajo y sin sueldo”, puntualizó Salimei.

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