“Si queremos dar acceso a la justicia, como mínimo hagamos concursos”

La académica Kemelmajer dijo que el Estado debe garantizar la asistencia jurídica de calidad.

01 Ago 2019
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EN EL CENTRO DE ESPECIALIZACIÓN. Kemelmajer durante la disertación. la gaceta / foto de héctor peralta

Aída Kemelmajer de Carlucci dejó una tarea en su última visita a esta ciudad: estudiar las Reglas de Brasilia que desarrollan las condiciones que garantizan el acceso a la justicia de las personas vulnerables. La jurista manifestó que ese deber incumbía a los vocales de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, pero también a los restantes jueces, a los funcionarios y a los empleados hasta el último ordenanza, además de a los colegios profesionales. Kemelmajer repasó la regulación y recordó que el Estado debía garantizar la asistencia jurídica de calidad. “Si queremos acceso a la justicia, como mínimo hagamos concursos para designar a quienes tienen que trabajar con los vulnerables”, opinó durante su disertación de este martes en el Centro de Especialización y Capacitación del Poder Judicial.

En una sala colmada de público, la ex integrante de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, y de la comisión que redactó el anteproyecto del Código Civil y Comercial de la Nación insistió en que los presentes estaban obligados a leer las Reglas de Brasilia, y a darles eficacia. Kemelmajer recordó que la Corte Suprema de Justicia de la Nación había adherido a los estándares aprobados durante la XIV Cumbre Judicial Iberoamericana de 2008. “Esta adhesión ocurrió hace más de 10 años. No podemos mirar hacia otro lado”, enfatizó la jurista, que fue recibida con palabras afectuosas por parte de Claudia Sbdar, la vocal de la Corte a cargo del Centro de Especialización. “En nombre de mi tribunal, de este instituto y del mío propio quiero agradecerte esta visita generosa. Es un lujo tenerte aquí. Hay una cola de jóvenes en la puerta deseosos de entrar a esta exposición. Leer el curriculum de Aída suena a poco: más allá de los reconocimientos, es una persona que se brinda sin límites”, expresó Sbdar a modo de presentación.

Kemelmajer retribuyó la calidez de la anfitriona mencionándola en distintos tramos de la disertación. Con la ayuda de diapositivas, pero permitiéndose una expresión espontánea y relajada, comentó que el tema del acceso a la justicia se remonta a los años 70. Kemelmajer consideró que vulnerables podían ser, desde luego, los detenidos, pero también los niños por el sólo hecho de su niñez. La definición es móvil. “La Corte de la Nación ingresó en la vulnerabilidad al fallar sobre el impuesto a las ganancias: dijo que la tributación de una jubilada con problemas de salud es inconstitucional”, ejemplificó la disertante.

La ex magistrada recomendó identificar a las partes débiles en cada proceso. “Siempre digo que los jueces necesitamos dormir. ¿Cómo duerme un juez que tiene una sentencia que dice que una persona discapacitada debe esperar 10 años para cobrar un acuerdo homologado? ¿No es cierto, Claudia, que así no se puede dormir?”, interrogó. Y agregó: “dicen que el novelista francés (Honoré de) Balzac usó por primera vez ‘vulnerabilidad’ para referirse a la fragilidad. ¿Por qué reparar ahora de ello? Hace muchos años el ministro Ricardo Lorenzetti dijo que el juez debía ocuparse de las pequeñas historias antes que de los grandes relatos porque son ellas las que muestran las fisuras enormes que existen en la sociedad. Todos conocemos las grietas que tenemos en nuestra comunidad”.

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