Donde proyectaron un Museo de la Memoria sólo hay vallas y desolación

“Es una obra importante, pero en el orden de prioridades, deberá esperar”, explicó Jaldo.

20 Jul 2019 Por Luis María Ruiz
1

CERRADO AL PASO. En la Legislatura dispusieron la colocación de vallas sobre la vereda norte de la avenida Sarmiento al 500.

A falta de tres meses para que se cumplan siete años del concurso arquitectónico destinado a la reconversión de la ex sede de la Brigada de Investigaciones en un Museo de la Memoria, el viejo edificio de avenida Sarmiento 591 no sólo luce derruido y desolado.

Luego de solicitarle informes a Defensa Civil de la Provincia, autoridades del Poder Legislativo -en cuyo predio se encuentra el inmueble- ordenaron la colocación de vallas a lo largo de la fachada, con el objetivo de prevenir posibles accidentes por derrumbes o desprendimientos. Por lo pronto, no habrá grandes intervenciones sobre la construcción, que forma parte del Patrimonio Cultural de Tucumán.

El origen del proceso para rediseñar la sede de la ex Brigada de Investigaciones, que funcionó como centro de detención durante la última dictadura militar, se remonta a abril de 2012, y estuvo cargado de polémicas. A través de un proyecto de ley, el entonces legislador José Raúl Gutiérrez (PJ) propuso avanzar con la demolición total del edificio, que con anterioridad ya había sido derrumbado parcialmente para la construcción de la actual sede del Poder Legislativo. Según el referente peronista del Este, la fachada no debía “seguir en pie” porque afectaba “la dignidad de nuestros conciudadanos”. Por ello, instaba a “borrar de un plumazo y para siempre este símbolo del horror que afligió a miles de tucumanos”. El texto sostenía que la edificación no debía formar parte del patrimonio tucumano. “La nueva Legislatura es una obra espectacular, pero la ex Brigada le quita toda la hermosa vista desde la plaza Urquiza”, había agregado luego Gutiérrez en diálogo con LA GACETA.

A esa iniciativa le siguió una serie de contrapuestas formuladas por otros integrantes del bloque oficialista, encabezados por los ex legisladores Ramiro González Navarro y Jesús Salim. Estos peronistas consideraban que en ese lugar debía erigirse un Museo de la Memoria. Fruto de diversos proyectos, en junio de 2012 se sancionó la ley 8.516, que dispuso la creación de un “Espacio para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos”. “(Ese) deberá ser un lugar donde los ciudadanos contemporáneos y de futuras generaciones conozcan la historia reciente a través de documentos, testimonios y objetos, coadyuvando a la comprensión de los acontecimientos ocurridos en las décadas pasadas, vinculados terrorismo de Estado y la represión ilegal”, señala el artículo 2° de la norma.

Entre otros puntos, la ley 8.516 impulsó la realización de un concurso de proyectos arquitectónicos, supervisado por el Colegio de Arquitectos de Tucumán. Un jurado de profesionales analizó 45 trabajos realizados por estudios y por particulares de todo el país. Así, en octubre de 2012 se escogió el diseño de los arquitectos cordobeses Agustín Bencero y Andrés Marceliño. Los ganadores se hicieron acreedores de un premio de $50.000 (al segundo puesto le otorgaron $15.000), además de la asignación -a futuro- del proyecto ejecutivo de la obra, valuado en $100.000. Las autoridades legislativas de ese momento (con el entonces vicegobernador Juan Manzur en uso de licencia, por ejercer como ministro de Salud de la Nación) estimaban que el museo iba a estar en funcionamiento para 2013. Los trabajos previstos, sin embargo, no fueron concretados.

El vicegoberandor Osvaldo Jaldo señaló que la ley de creación del Museo de la Memoria continúa vigente. “El destino y el objetivo (de ese inmueble) sigue siendo el mismo. Lo que sí, entendemos que en la situación económica que viven el país y la provincia, (la construcción) demandaría una inversión considerable. No hay dudas de que esa obra tiene su importancia, pero en el orden de prioridades, puede esperar un poco”, señaló el presidente de la Cámara legislativa.

El vicegoberandor consideró valioso el aporte que hicieron “varias instituciones” para los anteproyectos, y destacó que fueron adjudicados durante la gestión anterior. Ante la consulta de este diario, Jaldo explicó por qué se ha optado por colocar un vallado frente a la fachada de la ex Brigada. “La decisión surge producto de un informe de Defensa Civil. Si bien el inmueble estaría en condiciones, era conveniente tomar estos recaudos”, explicó.

Comentarios