Rugby Championship: eso que llaman momentum

Uno de los desafíos del plantel será capitalizar el envión anímico que trae desde Jaguares.

19 Jul 2019 Por Federico Espósito
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DE MOVIDA. Tomás Lavanini y Ramiro Moyano, dos de las principales figuras en el pack y en la línea de tres cuartos. foto villarpress

La inercia es una de esas cosas que resultan más fáciles de entender que de definir. Sin entrar a hilar fino en cuestiones de física, se podría decir que se trata de la capacidad de un cuerpo de permanecer en su estado de movimiento sin recibir la influencia de una fuerza externa. En el plano rugbístico, se suele utilizar el término para definir esa instancia del ataque en la que un equipo toma envión y comienza a conquistar terreno rival generando quiebres y llevando hacia atrás a la defensa contraria. Es eso que llaman momentum: la creación de un escenario favorable cuyo aprovechamiento es clave.

Considerando a Los Pumas como un cuerpo, la pregunta que se hacen todos por estos días es si este será capaz de capitalizar el viento de cola que proviene desde la magnífica temporada en el Súper Rugby, coronada con un subcampeonato histórico. Lo dijo el propio Mario Ledesma: “queremos aprovechar la inercia”. En principio, lo primero que se pensaría es que sí, que Los Pumas se beneficiarán de los triunfos de Jaguares. Al fin y al cabo, se trata prácticamente del mismo plantel, reforzado con figuras “europeas” como Nicolás Sánchez, Juan Figallo y Facundo Isa, entre otros. ¿Qué puede fallar?

Sin embargo, no todo es tan simple ni tan matemático. La transición de un equipo a otro va más allá de los colores de la camiseta: cambia también la voz de mando y sus preferencias, cambian los rivales y hasta la forma de jugar. Un test match está por encima de un partido de Súper Rugby en términos de dificultad, y más cuando se pasa a jugar un cuadrangular con tres de los mejores seleccionados del planeta. Los All Blacks concentran lo mejor sus cinco franquicias, al igual que los Springboks y los Wallabies lo de las suyas.

Por otro lado, conviene remontarse a junio del año pasado: después de una tremenda racha de victorias en el Súper Rugby, el paso de Jaguares a Pumas durante la ventana de mitad de año fue tan traumático que terminó con la renuncia de Daniel Hourcade. Parecían dos equipos completamente distintos.

En esta oportunidad, es el propio Ledesma a quien le toca el desafío de recibir de manos de Gonzalo Quesada un equipo en la plenitud de sus capacidades y aprovechar ese momentum anímico al momento de plantar cara a Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia en este Rugby Championship recortado, que tendrá más valor como campo de pruebas para el Mundial de Japón que como torneo en sí mismo. Precisamente por eso, la misión de Ledesma será el de lograr una continuidad en el juego, dejando su impronta, pero sin alterar demasiado la base de una partitura que el equipo vino ejecutando a la perfección (será interesante ver el acople de Sánchez en su regreso a la conducción), y buscando además un equilibrio entre ritmo de competencia y disponibilidad física de cara al gran objetivo: el Mundial de Japón.

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