
Raúl Prado - Director de la consultora Raúl Prado & Asociados
La capacitación siempre es una buena inversión para las empresas, ya sea en los tiempos de bonanzas, como en los momentos de inestabilidad económica. Lograr sobrevivir en tiempos turbulentos no es tarea fácil para ninguna PyME, pero esa crisis genera nuevas oportunidades que permiten reposicionarse en el mercado. Solo hay que analizar profundamente el negocio y lograr un diagnóstico lo más acertado posible sobre el origen de la situación actual y sus factores de riesgo. En este contexto, se tiene que tener en cuenta la vinculación con los clientes, objetivos, política y demás cuestiones que hacen a la identidad de la empresa, para luego recurrir a las herramientas que generen los cambios necesarios para el reposicionamiento deseado, como la innovación, el liderazgo, la comunicación o el marketing.
No tienen las mismas oportunidades para sobrevivir y crecer las PyME cuyos empleados están siendo capacitados, que aquellas que optaron por no hacerlo; muchas de las que no están en situaciones difíciles no captan que el cliente es la razón fundamental de existir del negocio y a esto subyace la mala atención, la ausencia de un equipo de trabajo y la mala comunicación.
Pero hay organizaciones que buscan capacitar a sus empleados y hasta consideran esta inversión como algo fundamental para el crecimiento personal y empresarial. Así, destinan una partida especial de dinero en el presupuesto anual de la compañía y lo aplican mediante un programa de capacitación, orientado al desarrollo del talento y las competencias profesional del empleado, para luego alinear la gestión con los objetivos estratégicos de la empresa.
También están las personas que buscan capacitarse por su cuenta, sin importar el sexo y la edad. Están aquellos que no encuentran trabajo o que disponen de un capital de inversión y por lo tanto desean realizar un emprendimiento personal, para lo cual sienten que deben capacitarse en conocer cómo insertar y posicionar sus productos o servicios en el mercado. Los que están por jubilarse, que rompiendo con viejos paradigmas del “yo ya estoy grande y no podré aprender”, desean seguir siendo parte de la compañía o de otra y, por lo tanto, buscan un elemento diferenciador que les asegure su continuidad laboral, -ya sea por la amenaza que significa la reducción de sus ingresos como jubilado o por seguir sintiéndose útil en una actividad laboral-. También están aquellos jóvenes con mucha fuerza de trabajo, pro actividad y adaptación a los cambios, que ante la imposibilidad de ser capacitados por el empleador, buscan por su cuenta incorporar nuevas herramientas que les brinden mayor conocimiento y destreza sobre el manejo de sus tareas.
En la actualidad, las compañías solicitan más capacitación en “Atención al Público”. En algunos casos suele darse porque hay quejas e insatisfacción de los clientes por bajo el nivel de atención. Otro caso es cuando se desea abrir más canales de ventas y por lo tanto hay que formar al equipo para atender a los nuevos clientes, pero también están los empresarios que tienen como política, capacitar a su personal periódicamente, a los efectos de ver una superación constante en los objetivos a lograr.







