
DETRÁS DE CÁMARA. La secuencia muestra cómo el director y su equipo trabajaron para construir aquella metrópolis futurista que llamó mucho la atención del público desde su estreno en 1927 y hasta el presente. El vértigo y la velocidad de las calles eran los protagonistas de toda la imagen.

> HOJEANDO EL DIARIO
MANUEL RIVA
LA GACETA
La noche era poco apacible con cierta brisa fría que acentuaba más el frío de la jornada. La ciudad iba reduciendo su actividad comercial mientras los paseantes comenzaban a buscar la forma de regresar a sus hogares. Algunas personas, un poco más aventureras, se quedaban en las distintas confiterías y bares. Era el miércoles 19 de junio de 1929 y llegaba a la pantalla del Splendid Theatre (que luego fue el cine teatro Parravicini) el exitoso film alemán Metrópolis de Frizt Lang.
Los tucumanos tuvieron que esperar dos años y medio para poder admirar la gran obra del expresionismo germano, que se había estrenado en Berlín en enero de 1927. Mejor suerte tuvo Buenos Aires que pudo verla en mayo de 1928. Nuestro diario decía: “esta amplia y acreditada sala presentaba, en la función de anoche, un imponente espectáculo, visto por un numerosísimo y distinguido público, que la llenaba totalmente para conocer la sensacional producción del sello U.F.A”.
PROPAGANDA. El estreno del filme en 1929 tuvo una intensa campaña en nuestro diario (arriba), que se desarrolló desde unas dos semanas antes.
Si tenemos en cuenta que la capacidad de la sala era de unas 700 butacas, esa cantidad de personas tuvo la suerte de ver la película por primera vez aquí. Habían pagado una entrada de un peso con 20 centavos (nuestro diario costaba 10 centavos). Una duda que no podemos dilucidar es qué versión de la película llegó hasta aquí, porque la versión alemana original duraba 153 minutos y había otra, estadounidense, de apenas 92.
De acuerdo con nuestro cronista, el público “manifestó francamente su sorpresa ante la grandiosidad de la película y ante su técnica portentosa, la belleza del argumento y la magnificencia general del espectáculo. Desde que se inició la exhibición el público empezó a manifestar asombro y estupefacción por la novela y la magnificencia del espectáculo que se le ofrecía”.
La publicidad sobre la presentación de la cinta en la sala, ubicaba a unos 50 metros de la plaza Independencia, en 24 de Septiembre al 500, y que desapareció tras un derrumbe en 2018, había comenzado a principios de junio.
PROTAGONISTA. Brigitte Helm era María y el famoso robot.
Se indicaba que era la obra de más vasto alcance ideológico y que tardó en filmarse cerca de dos años. Se utilizaron 620.000 metros de negativos; además de los ocho artistas principales intervinieron otros 750 en pequeños papeles y otros 25.000 entre ellos 750 niños.
La crónica revelaba la sorpresa tanto del público como la de nuestro periodista ante las imágenes de la ciudad del futuro. Y continuaba: “…cuyos edificios elévanse centenares de pisos hacia el cielo y se hunde otro tanto en la tierra provocó los primeros aplausos, los que se repitieron cuando aparecen las calles surcadas por vehículos, atravesadas por puentes para ferrocarriles a grandes alturas, con un semillero de aeroplanos que recorren la ciudad como si fueran automóviles”.
Indignación, reconcentración, interés, preocupación fueron las palabras utilizadas por el cronista para explicar los sentimientos y sensaciones de los presentes, en especial el momento “del desfile de los obreros hacia la ciudad subterránea, visión de la inmensa maquinaria, la esclavitud en el futuro, la pesadilla del progreso material”.
La grandiosa escenografía que requirió la construcción de una ciudad completa a escala “ha requerido una suma de 11 millones de marcos oro para levantar esas edificaciones monumentales y para armonizar toda esa madeja de escenas maravillosas tan variadas como desconcertantes que forma la obra”.
ÍCONO. El famoso robot que lidera la sublevación de los trabajadores en las profundidades de la ciudad futurista y desarrollada.
En el museo
Metrópolis es la película más buscada de la historia del cine y una de las más influyentes. Todo en su historia es excepcional. El productor y distribuidor Adolfo Zicovich Wilson fue el responsable de haber llevado la película original por primera vez a Buenos Aires. Viajaba todos los veranos a Europa para contratar su material y entrevistar a productores y estrellas.
En 1927 estuvo en el estreno de Metrópolis en Berlín, le encantó la película, compró los derechos y volvió a la Argentina con una copia en su equipaje para que se viera en los cines argentinos. Esa copia tiene un gran valor histórico. Pasó por varias manos hasta terminar dentro del patrimonio estatal.
La película era parte de la colección del Museo del Cine en 1992. Quedó allí embalada. Hasta que en 2008 llegó a la dirección Paula Félix-Didier y la descubrió. Con esa copia y tras ser llevada hasta Alemania por Felix-Didier se pudo recomponer la versión original.
Un cuarto de la película se creía perdido para siempre por los cortes salvajes que (por motivos principalmente comerciales) la UFA y Paramount habían realizado, hasta que apareció esta copia con…25 minutos “perdidos”. A partir de ella se reconstruyó y reeditó. La nueva versión, estrenada en la 60ª edición de la Berlinale en 2010, se acerca bastante a la original y tiene una duración de 143 minutos.
En 2002 se hizo otra reconstrucción del film que se consideró definitiva, ya que se habían repuestos varios trozos encontrados. La copia argentina fue clave para una reconstrucción casi completa.
PUBLICIDAD. La presentación de la película era esperada en Tucumán y nuestras páginas fueron la caja de resonancia.
King Kong en 1933
“Es difícil sintetizar en pocas líneas la visión que causa al espectador de esta película que con acierto han sabido los estudios RKO Radio Picture llevar a la pantalla en un alarde de técnica poco común”. Así se expresaba la crónica de aquel 13 de octubre de 1933 sobre el film King Kong, que ya había sido estrenado en Estados Unidos en marzo de ese mismo año y en Buenos Aires un poco antes que aquí. Imaginemos qué sorpresa habrán generado en los tucumanos las épicas batallas del gorila con los otros animales gigantes. Llamaba la atención del público “la reconstrucción de monstruos antidiluvianos, de sorprendente verismo y del gorila que da nombre al film, cuya intervención marca la parte más culminante de la producción”. La película tuvo un éxito extraordinario. La propaganda anunciaba el estreno en la función de las 21.45 en el cine Grand Splendid, El estreno ocurrió un viernes 13, considerado de mala suerte en algunas regiones. Esto no amilanó al público, que colmó la sala.
El Dr. Calegary
Los tucumanos de 1922 pudieron admirar la obra maestra del director germano Robert Wiene, recursor de este movimiento fue “El Gabinete del doctor Calegary”. En los días previos la campaña publicitaria más las recomendaciones de las autoridades sanitarias de que “su argumento no es recomendable para las personas sensibles” sirvió para que fuera un éxito de público que colmó las instalaciones del teatro Alberdi donde se estrenó en la noche del domingo 5 de noviembre. El nacimiento del expresionismo está muy ligado a los avatares políticos que vivió Alemania tras la Primera Guerra y sus costos para el pueblo. El film precursor de este movimiento fue “El Gabinete...”, inspirado en una serie de crímenes ocurridos en Hamburgo. La película abrió el camino para un período creativo extraordinario en la Alemania de la primera postguerra. En aquellos años el cine germano creció fuertemente con directores como Fritz Lang, George Wilhelm Pabst, Friedrich Murnau y Paul Wegener.







