Caras nuevas, viejos errores

Argentina sigue sin dar la talla en torneos importantes; anoche, en su debut, volvió a fallar feo.

16 Jun 2019 Por Bruno Farano
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NO ESTUVO EN SU MEJOR NOCHE. Agüero pierde en el duelo con Ospina. El delantero de Manchester City no pesó en ofensiva y terminó siendo reemplazado por Matías Suárez, en la recta final del duelo. Reuters

Pasaron 11 meses, 2 semanas y 2 días de aquel sábado 30 de junio, en el que Francia derrotaba a Argentina 4 a 3 en el Kazan Arena y le entregaba el certificado de defunción a su participación en Rusia 2018. Atrás quedaron 350 días en los que la Selección cambió de entrenador; se fue Jorge Sampaoli dándole paso a Lionel Scaloni, y hasta modificó varios actores. Pero el guión parece ser idéntico.

Anoche, en el Arena Fonte Nova, a orillas de las hermosas playas de Salvador de Bahía, Argentina entregó un nuevo capítulo de esa saga que lleva casi un lustro y que se denomina “No sabe a qué juega”.

El equipo que debutó ayer en la Copa América con un duro revés 0-2 ante Colombia, entregó una sensación que retrotrajo al Mundial en la fría Rusia. El equipo volvió a mostrar una alarmante carencia de funcionamiento colectivo (casi no pateó al arco en los primeros 60 minutos de juego) y una vez más no pudo aprovechar a Lionel Messi, que también, otra vez, al no encontrarle la solución al problema se rindió ante la primera muestra de adversidad.

“Ellos fueron superiores en algunos momentos; en otros fuimos nosotros mejores”. La frase con la que Scaloni intentó encontrar consuelo en la rueda de prensa post derrota no sirve de nada. Acá hay que mirar puertas adentro y darse cuenta que la mano no viene bien desde hace mucho tiempo.

Se decía que la Selección necesitaba un recambio para lavar su imagen y encontrarse con su mejor versión. Pero quedó a la vista que no alcanza. Ayer hubo varias caras que remarcan el recambio generacional, pero ni así Argentina pudo evitar la paliza táctica que le dio la selección “cafetera”.

No alcanza con decir “tengo al mejor del mundo”. Tampoco sirve juntar nombres propios y desparramarlos dentro del campo. Las piezas ayer fallaron y, salvo en los primeros 20 minutos del complemento, Argentina no jugó a nada.

El Messi todopoderoso no estuvo en “modo Barcelona” y el Sergio Agüero de los mil goles en Manchester City dejó la clara impresión que puede ser más útil si se asocia con “Lio”, unos metros más atrás, y tiene por delante una referencia de área.

Para colmo, el triángulo del medio no funcionó y recién el equipo se soltó un poco cuando Rodrigo De Paul reemplazó a Ángel Di María. Con ese movimiento de piezas, Argentina conformó un interesante tándem conformado por “Kun”, “Lio”, De Paul y Giovanni Lo Celso. Lástima que en el mejor momento del equipo, llegó el tanto de Roger Martínez.

A partir de ese mazazo, volvieron los fantasmas, reaparecieron las dudas y el descalabro defensivo se hizo mucho más evidente. Para colmo, Colombia aprovechó esa falencia gracias a un James Rodríguez deluxe. De sus pies nació la jugada que Duvan Zapata coronó con el 2-0, cuando el duelo se apagaba de manera inexorable.

Con caras nuevas, pero con esa imagen apática de años, Argentina pisó en falso en su debut. Más de lo mismo para un equipo que hace años no se encuentra a sí mismo.

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